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Bienvenidos a un mundo mejor

Frederic Beigbeder

Dondequiera que miréis reina mi publicidad. Os prohíbo que os aburráis. Os impido pensar. El terrorismo de la novedad me sirve para vender vacío. Preguntad a cualquier surfista: para mantenerse en pie resulta indispensable tener un espacio vacío debajo. Hacer surf consiste en deslizarse sobre un enorme agujero (los adictos a Internet lo saben tan bien como los campeones de surf de Lacanau). Yo decreto lo que es Auténtico, lo que es Hermoso, lo que está Bien. Elijo a las modelos que, dentro de seis meses, os la pondrán dura. A fuerza de verlas retratadas, las bautizáis como top-models; mis jovencitas traumatizarán a cualquier mujer que tenga más de catorce años. Idolatráis lo que yo elijo. Este invierno se llevará los senos más altos que los hombros y el chochito rasurado. Cuanto más juego con vuestro subconsciente, más me obedecéis. Si canto las excelencias de un yogur en las paredes de vuestra ciudad, os garantizo que acabaréis comprándolo. Creéis que gozáis de libre albedrío, pero el día menos pensado reconoceréis mi producto en la sección de un supermercado; y lo compraréis, así, sólo para probarlo, creedme, conozco mi trabajo.

[…] 
 
Todo esto provoca que, probablemente, no os resulte demasiado simpático. Por regla general, cuando uno comienza a escribir un libro, debe procurar parecer interesante y toda la pesca, pero yo no deseo enmascarar la realidad: no soy un narrador amable. En realidad, soy más bien del género cabronazo que pudre todo lo que toca. Lo ideal sería que empezarais odiándome, antes de odiar también la época que me ha creado.

¿No resulta espantoso comprobar hasta qué punto todo el mundo parece considerar normal esta situación? Me dais asco, insignificantes esclavos sometidos a mis más mínimos caprichos. ¿Por qué habéis permitido que me convierta en el Rey del Mundo? Me gustaría resolver este misterio: averiguar de qué modo, en el punto más álgido de una época cínica, la publicidad fue coronada Emperatriz. En dos mil años, nunca un cretino irresponsable como yo había logrado ser tan poderoso.

[…]

Esta civilización se basa en los falsos deseos que tú diseñas. Está a punto de morir.

En tu trabajo circulan muchas informaciones: así es como accidentalmente te enteras de la existencia del lavado de las irrompibles que ningún fabricante se atreve a poner en el mercado; de que un tipo inventó unas medias que no sufren carreras pero que una importante marca de pantis le compró su patente para destruirla; de que el neumático no pinchable permanece cerrado bajo llave (a costa de miles de accidentes mortales cada año); de que el lobby del petróleo hace todo lo que está en sus manos para retrasar la expansión del automóvil eléctrico (a costa de un aumento de la tasa de monóxido de carbono en la atmósfera que implica el calentamiento del planeta, llamado «efecto invernadero», probablemente responsable de numerosas catástrofes naturales de aquí al año 2050; huracanes, deshielo del casquete polar, elevación del nivel del mar, cánceres de piel, por no hablar de las mareas negras); de que incluso el dentífrico es un producto inútil, ya que toda la higiene dental radica en la acción de cepillárselos, la pasta de dientes sólo sirve para refrescar el aliento; de que los detergentes líquidos son intercambiables y de que, en realidad, es la máquina la que efectúa toda la operación de lavado; de que los discos compactos se rayan tanto como los de vinilo; de que el papel de aluminio está más contaminado que el amianto; de que la fórmula de las cremas solares no ha variado desde la guerra, pese al recrudecimiento de los melanomas malignos (las cremas solares protegen contra los UVB pero no contra los nocivos UVA); de que las campañas publicitarias de Nestlé para distribuir leche en polvo entre los recién nacidos del Tercer Mundo han supuesto millones de muertos (los padres mezclaron el producto con agua no potable). 

El reino de la mercancía implica que esta mercancía se venda: tu trabajo consiste en convencer a los consumidores de que elijan el producto que se gastará más deprisa. Los industriales lo denominan «programar la obsolescencia». Te rogarán que cierres los ojos y que te guardes tus opiniones para ti. Claro es que, al igual que Maurice Papon, siempre podrás defenderte proclamando que no sabías nada, o que no podías actuar de otro modo, o que intentaste frenar el proceso, o que no tenías ninguna obligación de convertirte en un héroe… Pero eso no quita que, ni un solo día, durante diez años, dijiste ni mu.







Caos sistémico en el capitalismo global

No hay salida a la crisis de hegemonía estadounidense ni a la crisis capitalista
 
Luis González Reyes, Ecologistas en Acción [1] 


La profunda crisis actual no es solo del capitalismo sino también de las principales teorías que lo han sostenido, las liberales y las keynesianas, pues ambas se basan en recuperar el crecimiento como si no existiesen límites físicos en el planeta. Aunque tradicionalmente la caída de una hegemonía mundial, en la actualidad la de EE UU, es sustituida por otra, en esta ocasión China no va a poder alcanzar dicha hegemonía. Y el motivo principal es que no van a quedar recursos baratos para poder sostener ninguna otra potencia hegemónica.

La hegemonía estadounidense hace aguas por varias razones: i) pérdida de legitimidad a nivel internacional; ii) erosión de elementos claves de su potencia económica; iii) incapacidad de controlar el suministro mundial del petróleo y, mucho menos, de contener el alza de su precio; y iv) límites cada vez más claros a su fortaleza militar. Hablar de la crisis de la hegemonía estadounidense es, en realidad, hablar de la crisis del capitalismo global. Por falta de espacio, en este artículo abordamos solo el segundo aspecto.

El crecimiento económico, allí donde se ha producido durante la Gran Recesión, es inestable, ya que se basa en el apoyo de los Gobiernos (coyuntural y en las mismas líneas productivas que generaron la crisis) y en la inmensa inyección monetaria de los bancos centrales. Un indicador claro de esta debilidad es que sigue sin fluir el crédito hacia la economía productiva y, sin crédito, esta no puede funcionar. Y sin economía productiva que crezca no hay sistema capitalista que se sostenga. La falta de crédito muestra la debilidad, cuando no la inexistencia, de una recuperación real, pues no hay confianza en que la economía productiva vuelva a crecer. Es más, la desconfianza está también en las capacidades del sector financiero, no en vano está lejos de haber saneado sus tóxicos balances. En realidad, la inmensa inyección de liquidez barata y la creación de “bancos malos” han evitado que el precio de los activos sobrevalorados bajen lo que debieran y, por lo tanto, siguen las bases de esta crisis.

Un petróleo en cantidad decreciente, cada vez más caro

Las medidas anticrisis están profundizándola más que ayudando a solventarla. Por una parte, porque el aumento de la masa monetaria puede terminar produciendo una importante inflación. Un segundo factor que empujaría la inflación sería el alza del precio del petróleo como consecuencia de su disponibilidad decreciente [2]. Además, hoy en día los bancos centrales tienen cada vez menos control de la masa monetaria (que en gran parte es creada por la banca privada al dar créditos) y, por lo tanto, son menos capaces de regular la inflación. Si hasta ahora no se ha producido esta inflación (es más, se está rozando la deflación en algunos momentos y territorios) es debido a la bajada del consumo por la crisis. Si la actividad económica se recupera, el aumento del consumo de petróleo disparará su precio y la gran liquidez existente espoleará también la inflación, de forma que se cercene una posible recuperación de la economía capitalista.

La gran liquidez también puede estar generando la creación, y posterior explosión, de nuevas burbujas financieras. Este es un fenómeno que podría estar gestándose ya, pues hay una gran cantidad de dinero moviéndose en busca de inversiones que se está colocando (acciones, deuda pública, materias primas) sin considerar mucho la fiabilidad del negocio.

Esta inmensa creación de dinero terminó por meter en una trampa a la Reserva Federal (y al resto de bancos centrales). Si mantiene la barra libre monetaria, continuará alentando una nueva burbuja financiera y un proceso inflacionario. Pero la retirada de la quantitative easing, puede asfixiar la débil recuperación. De hecho, este tipo de políticas ya las intentó Japón en la década de 1990 (aunque menos agresivas) con pobres resultados, sobre todo en el plano productivo. Además, con los tipos de interés por los suelos (tan por los suelos que en realidad son negativos si se descuenta la inflación) y subastas de liquidez astronómicas, las capacidades de los bancos centrales para impulsar la economía son cada vez menores.

Además de la falta de salida real de la crisis, el primer problema que afronta EE UU para el sostenimiento de su hegemonía son los déficits gemelos que arrastra: el de cuenta corriente (exportaciones menos importaciones) y el público (ingresos menos gastos de las administraciones). Sin embargo, la deuda de EE UU no es solo ni fundamentalmente pública, sino que el mayor monto es privado y en concreto corresponde a las instituciones financieras. Para enjugar estas balanzas negativas, que le hacen ser el principal deudor del mundo, EE UU cuenta con ser el primer atractor de capitales a nivel internacional. Esto lo hace a través de Wall Street (inversiones en deuda, acciones, derivados). Pero, desde el inicio de la Gran Recesión, no consigue atraer el nivel de capital necesario para mantener el ritmo pre-2008 de inversión en su sector privado. Además, si EE UU optase por reducir el déficit público mediante un recorte en los gastos militares, minaría su principal ventaja a nivel mundial.

Es importante señalar que el funcionamiento de la economía mundial depende de algo difícilmente sostenible: los déficits de EE UU. Si se reduce el déficit estadounidense mediante un recorte en el consumo, las fábricas del mundo, entre ellas las chinas, no encontrarían mercado para su ingente producción. Esto explica en parte que China sea el mayor acreedor del país norteamericano.

El dólar se debilita

La pérdida paulatina de presencia internacional del dólar es otro importante problema para EE UU por las ventajas que esto le reporta: i) El hecho de que sea la principal divisa le permite pagar la deuda en su propia moneda. En parte creándola. ii) Mientras que el grueso del comercio del mundo se realice en dólares, será la divisa que los bancos acumularán como reserva para poder llevarlo a cabo y los bancos centrales no solamente compran dólares para las transacciones internacionales, sino que también adquieren los bonos del Estado que los emite. iii) Mientras el resto de países se ven obligados a controlar el déficit comercial para no enfrentarse a un colapso monetario, EE UU puede escapar de esto gracias a que el resto del mundo sostendrá la cotización del dólar para tener capacidad de compra en los mercados y no perder sus reservas. iv) El dólar genera los mayores derechos de señoreaje [3] al ser la moneda de referencia y mundial.

El dólar se debilita por diversas razones. Por un lado, el sostenimiento del déficit actual mina su credibilidad. Además, la gigantesca emisión que está realizando la Reserva Federal limita su posición como moneda de reserva mundial. Aunque esto se ve enmascarado por el efecto refugio que todavía supone en tiempos turbulentos y porque el resto de bancos centrales, sobre todo los de la UE, Reino Unido y Japón, están tomando medidas similares. Su fortaleza se debe más a la debilidad de sus competidores (euro, yen) y a que el renminbi (moneda de la RP de China, o yuan) no es totalmente convertible en los mercados internacionales.

La decisión de en qué momento cae el dólar en gran parte está en manos de China, que posee las mayores reservas, y esta decisión poco a poco va avanzando. Así, China está presionando para el uso a nivel internacional de una canasta de monedas y no dólares exclusivamente. Y esto está siendo más que una presión, pues importantes países están dejando de usar dólares para su comercio bilateral (en muchos casos de la principal mercancía que se comercia en el mundo, el petróleo). El punto de inflexión puede ser si Arabia Saudí (e Irak) dejan de vender su petróleo en dólares.

Sin embargo, hay problemas que podrían ser más estructurales que los déficits gemelos y la caída del dólar, y afectan al conjunto del sistema capitalista. La recuperación de las tasas de beneficios gracias a las políticas neoliberales (rebaja salarial, apertura de nuevos mercados a nivel territorial y de ámbitos de la vida, y financiarización de la economía) se hizo mayoritariamente sobre la base de una nueva fase de apropiación por desposesión, no por la creación de nueva riqueza. De este modo, elementos básicos de la crisis de los setenta (exceso de producción y de capital) siguen presentes. De hecho, el problema se ha agravado ya que, desde entonces, se ha producido un excedente de capital cada vez mayor que tiene problemas para colocarse. Y esto a pesar de la inmensa cantidad invertida en China. En el fondo, los beneficios no se recuperan porque la productividad ha ido aumentando cada vez menos. Y esta productividad no se va a volver a recuperar, fundamentalmente, porque su base era un petróleo abundante, barato y de gran calidad, que ya no existe.

A esto hay que añadir que una de las principales estrategias para la recuperación de beneficios ha sido la rebaja de las condiciones laborales mediante las deslocalizaciones y la mecanización. Sin embargo, ambos aspectos pueden estar encontrando sus límites. Por una parte, las deslocalizaciones en China hacia el interior o hacia otros países como Camboya ya no están suponiendo una gran ventaja para el capital y en algunos casos la opción está siendo incluso relocalizar las empresas en el Centro de nuevo. Por otra, la crisis energética va a hacer que la mecanización no sea una alternativa económicamente viable.

Aparecen los límites físicos del planeta

Además, la economía en las regiones centrales fue apoyándose cada vez más en el consumismo [4]. Así, la destrucción del poder adquisitivo de la clase trabajadora, sobre todo de las clases medias de EE UU y la UE, supuso profundizar en la crisis capitalista, ya que disminuyó la capacidad de compra. El intento de compensar esto mediante la ampliación de los mercados (por ejemplo con el capitalismo inclusivo [5]), el crédito al consumo y la creación de crecientes burbujas especulativas, a la postre también fue llegando a su fin, sobre todo por los límites de recursos del planeta y por el tamaño (ingobernable) de la deuda. Además, las clases trabajadoras solo han conseguido aumentar su nivel adquisitivo en el capitalismo tras amplios periodos de fuertes luchas sociales, coyuntura que ahora no se produce.

En la misma línea, se está llevando a cabo un ataque a la base de la estructura productiva del propio capitalismo global, al universo de pequeñas y medianas empresas que sirven de zócalo sobre el que operan los grandes actores empresariales y financieros transnacionales.

Otro problema de fondo es que, como dice José Manuel Naredo, “se estaba cayendo en el error de confundir la vara de medir la riqueza (es decir, el dinero como pasivo financiero) con la riqueza material y, de esta manera, la expansión de la deuda con el crecimiento de la riqueza”. Es decir, que lo que creció en los años de la exuberancia financiera fue la deuda, no la riqueza. Así se ha alimentado una gran burbuja de deuda mayor que la que estalló en la crisis de 1929. El capitalismo necesita de la creación de deudas para funcionar, pero no hay margen para un incremento creíble de las deudas familiares ni empresariales mientras estas no se saneen. Por lo tanto, en la medida que no se hagan fuertes quitas, pues la deuda es impagable, no habrá recuperación real posible. Pero el saneamiento de esa deuda implica una crisis de amplio calado, mayor de la que estalló en 2007.

Finalmente, la crisis no es solo del capitalismo, sino también de las principales teorías que lo han sostenido, las liberales y las keynesianas, pues ambas se basan en medidas para recuperar el crecimiento como si no existiesen límites físicos en el planeta. Ni las inversiones públicas masivas, ni la libertad de movimiento de capitales responden a los verdaderos problemas del capitalismo fosilista del siglo XXI.

Imposibilidad de China de alcanzar la hegemonía

China se ha convertido en un serio aspirante a la hegemonía mundial, sin embargo se enfrenta a serios límites, algunos infranqueables, para conseguirlo. En primer lugar, es el epicentro mundial de los conflictos laborales. Una parte importante de ellos están resultado exitosos, con alzas salariales generalizadas y nuevas normativas. La respuesta principal del empresariado está siendo la deslocalización de sus fábricas hacia otros países del sudeste de Asia o hacia las provincias del centro y oeste de la propia China. Sin embargo, esta estrategia implica más capacidad de resistencia. Allí no hay trabajo migrante, sino autóctono y esto hace que el poder de sometimiento del hukou (pérdida de derechos para las personas no empadronadas) no exista. 

Además, al no ser migrantes, la población probablemente intente mejorar sus condiciones de vida y no solo los salarios, abriendo nuevos frentes de conflicto. Y todo esto en un entorno con el que las/os trabajadoras/es tendrán más lazos sociales, lo que puede fortalecer las luchas. La segunda de las respuestas está siendo la mecanización. Una estrategia que, en un mundo de energía cada vez más cara, va a resultar progresivamente menos factible. Esta es una fuerte debilidad para China, ya que la mano de obra barata está en el centro de su éxito competitivo.
Además del movimiento obrero, los movimientos ecologistas y campesinos probablemente son los que están creciendo más rápido en China [6]. Aunque es cierto que se enfrentan a una opinión mayoritaria marcada por el mito del progreso, estas movilizaciones también están significando un impedimento para la reproducción del capital.

Una tercera línea de resistencias parte del hecho de que las desigualdades en China han aumentado mucho durante los años de desarrollo económico. El país ha pasado de ser, al finalizar el periodo maoísta, una sociedad con un alto igualitarismo en la distribución de la renta, a ser un Estado con mayor desigualdad que EE UU. El último de los elementos de desestabilización social es la petición de democratización de la sociedad.

Para mantener la paz social, los imaginarios sociales que está desplegando el Partido Comunista Chino serán insuficientes si China no sostiene un fuerte crecimiento económico que le permita absorber la fuerza de trabajo desplazada de su antiguo aparato productivo y administrativo. Esto implica no bajar de un aumento del PIB anual del 6-8%, un límite en el que ya está la economía asiática desde el inicio de la Gran Recesión y que será imposible de mantener conforme avance la Crisis Global y el conflicto social.

En el plano estrictamente económico, un primer problema para la potencia asiática es su enorme excedente comercial que impulsa al alza la cotización del renminbi, lo que fuerza al Gobierno a tomar medidas para depreciarlo y sostener la competitividad de la industria: i) Ha comprado a gran escala activos en dólares (sosteniendo la cotización del billete verde). 

Como consecuencia de ello, China atesora una gran cantidad de deuda y dólares estadounidenses que se han convertido también en un problema, pues no puede romper la hegemonía del dólar sin depreciar con ello una parte importante de su riqueza. ii) Ha creado enormes cantidades de renminbi que usa en inversiones públicas. Esto ha generado un abaratamiento del crédito que se está usando para comprar tierras, casas, acciones y otros tipos de activos financieros, lo que ha generado importantes burbujas de precios, las cuales han contribuido a disparar préstamos y gastos. En concreto, actualmente está empezando a reventar la burbuja inmobiliaria. Como consecuencia de este crédito fácil, también hay señales que apuntan hacia un exceso de capacidad en la industria y las infraestructuras.

Por otra parte, hay indicios del surgimiento de un sistema bancario en la sombra, que es mucho más difícil de controlar (y de recapitalizar llegado el caso) que el convencional. Aunque el Estado mantiene el control del crédito, se ha gestado un enorme mercado de préstanos clandestinos. Además, los estímulos anticrisis y el crecimiento del mercado financiero en la sombra están impulsando la inflación.

Los límites energéticos frenarán la hegemonía China

Sin embargo, estos no son los principales problemas que enfrenta la economía china. El origen de su éxito ha sido su capacidad exportadora, pero ya hemos visto como esta tiene serios problemas para sostenerse. Pasar de un modelo exportador a otro basado en el consumo interno requeriría la creación de una potente clase media. Pero, a pesar de los avances consumistas de los últimos años, la demanda interna está muy lejos de sostener la productividad china. La creación de esta clase media necesitaría garantizar las pensiones y la seguridad social a la población, para que esta redujese sus niveles de ahorro y se lanzase al consumo compulsivo. También un alza salarial importante. Pero justo estos son dos de los factores fundamentales de su éxito, sin los cuales su destino puede ser la crisis. 

Durante el siglo XX, EE UU y Europa Occidental pudieron hacer esta transición y crear importantes clases medias gracias a la disponibilidad de ingentes cantidades de energía barata. Esto no va a ser posible para China.

Pero lo determinante serán los límites ambientales. Estos cercenan la disponibilidad de recursos en China y aumentan los costos económicos. Entre estos límites destacan los energéticos, pues el crecimiento económico está íntimamente ligado al consumo de energía, y en concreto el de petróleo [7]. Para intentar paliar esta dependencia, el gigante asiático está explorando distintas alternativas: i) Explotar al máximo sus importantes reservas de carbón. Pero el 90% del carbón chino está en minas de más de 1 km de profundidad y su pico del carbón se producirá en 2020-2030. ii) Desarrollar las renovables (eólica, solar, hidráulica), convirtiéndose en el primer inversor mundial, y la nuclear [8]. Pero las primeras son solo el 7% del consumo energético. iii) Reforzar su presencia en los países petroleros. En general, la estrategia es apoyar las demandas de las élites locales sin recurrir a la retórica pro democracia y pro derechos humanos. Y, para que todo esto sea posible, se ha embarcado en un importante esfuerzo de construcción de infraestructuras a nivel nacional e internacional que consigan llevar las materias primas energéticas y la electricidad hasta los centros de consumo.

Mas, como argumentamos extensamente en el libro, es imposible sostener los ritmos actuales de consumo de materia y energía en el corto plazo (ni siquiera haciendo una transición masiva a las renovables) y, por lo tanto, China no va a poder acometer su asalto final a la hegemonía mundial. Básicamente, porque no van a quedar recursos baratos para poder sostener ninguna otra potencia hegemónica.


Notas

[1] Este artículo es un resumen de un extracto del libro recién publicado “En la espiral de la energía” de Ramón Fernández Durán y Luis González Reyes, Libros en Acción y Baladre, 2014
[2] La bajada actual es coyuntural y tiene detrás la debilidad del crecimiento, además del aumento de la extracción, sobre todo en EE UU, que no durará mucho.
[3] La diferencia entre lo que cuesta emitir la moneda y su valor facial.
[4] Actualmente, el 70% de la economía estadounidense descansa en el consumo, frente al 20% del siglo XIX.
[5] Consiste en introducir a las capas sociales con menor poder adquisitivo en el mercado monetizado. Detrás subyace la esperanza irreal de compensar los descensos de poder adquisitivo de las clases medias.
[6] El número de “incidentes de masas” (cualquier manifestación en la que haya enfrentamientos con más de 500 personas según el Gobierno) pasó de 8.700 en 1993, a 87.000 en 2005 y 180.000 en 2011. La mayoría de ellos son en entornos rurales frente a expropiaciones e impactos ambientales.
[7] En China, entre 1985 y 2009 el consumo de energía se ha multiplicado por 4, en estrecha relación con el incremento del PIB. Desde 2010, China es el principal consumidor de energía del mundo.
[8] Es el país del mundo con más centrales nucleares en construcción, 25 en 2014

Necesitamos salir del capitalismo de una manera no violenta

Necesitamos salir del capitalismo de una manera no violenta, como transitar hacia una sociedad en decrecimiento; para ello nos preguntamos qué hacer, que alternativas plantear frente al capitalismo, para ello podemos articular la respuesta en tres planos:

  1. Plano individual
Desde la coherencia y teniendo en cuenta que el cambio empieza por uno mismo; esto conlleva que en nuestra vida diaria debemos buscar el menor impacto ambiental con la mayor satisfacción personal y colectiva. Supone consumir mejor y menos, es decir de forma más responsable, limitando por ejemplo el consumo de bienes materiales a aquellos que realmente necesitamos.
La sencillez voluntaria significa poner la vida en el centro de nuestros objetivos diarios y es un primer paso hacia el necesario cambio colectivo. Redescubrir la riqueza en el florecimiento de las relaciones sociales de convivencia, en la frugalidad, y la moderación, es decir con cierta mesura de consumo material, pero sin limitaciones en el consumo de sentimientos, vida alegre y el buen vivir.

  1. Plano colectivo
Debemos cambiar nuestra forma de pensar; en un mundo donde priman valores como el éxito, el beneficio económico, el consumismo, el individualismo y la fuerza de los poderosos; las personas como seres frágiles y vulnerables necesitamos vincularnos mediante el cuidado mutuo, la convivencia, el apoyo mutuo y la alegría de vivir; debemos ser mujeres y hombres que actúan como agentes transformadores de esta nueva realidad necesaria para la pervivencia de lo humano

    • Acción colectiva
Mediante el desarrollo de iniciativas de organización colectiva a nivel local Formas de vida alternativa que en época de crisis puede ser una posibilidad de supervivencia. Y la base territorial y energética para otro modelo social.
Existen muchas experiencias ya consolidadas, es hora de ponerse en marcha, brotan por doquier nuevas iniciativas: cooperativas integrales, grupos de autoconsumo, ciudades en transición, redes de intercambio, ecosistemas monetarios, universidades libres…

    • Creación Programa político
La creación de un proyecto de acción política. Un proyecto de noviolencia, voluntario, de emancipación ideológica y superación de la idea de progreso, que pone en valor los bienes comunes y relacionales, de los cuidados, de la cooperación, reciprocidad, mutualidad y multiculturalidad; asumiendo los límites biofísicos de la Tierra, disminuyendo los flujos de energía y materia utilizados en los procesos productivos y ciclos de consumo.
Una construcción de formas de vida que tienen como sustrato el cuidado colectivo, una revolución civilizadora que reconozca que las personas somos seres sensibles e interdependientes.
Esta transformación requiere de un proyecto de decrecimiento, un cambio de valores, una verdadera deconstrucción del pensamiento económico, poniendo en cuestión las nociones como crecimiento, desarrollo, progreso, pobreza, necesidades, ayuda... La economía como medio para la vida humana y no como fin.

  1. Plano institucional
Trabajar en el área administrativa a nivel estatal y a nivel local mediante la capacidad de influencia que seamos capaces de ejercer en los diferentes organismos e instituciones para que las políticas vayan en la dirección necesaria para llevar a cabo una sociedad en decrecimiento, esto es reparto del trabajo y la reducción de las jornadas laborales, retraer recursos al capital en beneficio de las personas (recursos para la salud, la educación y el cuidado de la vida), prohibición de la publicidad, prohibir la obsolescencia programada, favorecer políticas para desincentivar el lucro…

Publicado en Ssociologos

Cómo aplastar alternativas ecológicas a golpe de demandas (el caso de Carcaboso)

Marga Mediavilla - Última Llamada

En los últimos meses si la política española se ha destacado por algo, ha sido por sus casos de corrupción. Algunos parecen derivados de la política de décadas pasadas, pero otros se dirigen claramente hacia formaciones nuevas y tienen toda la apariencia de ser un simple uso de la justicia para atacar a oponentes políticos, y de ese modo generalizar la idea de que “todos son iguales”, también los “pequeños” o los “alternativos al bipartidismo”. Pocas veces la opinión pública tiene el suficiente sentido común o se toma el tiempo necesario para distinguir los errores de gestión de los casos graves que orientan millones de euros de inversión pública hacia los intereses de los corruptores y que suponen el enriquecimiento ilícito de los corruptos.

Uno de los casos más alarmantes de este abuso de la justicia ha tenido lugar en un pequeño pueblo de Extremadura y, desgraciadamente, ha pasado desapercibido a pesar de su gravedad. Se trata del municipio de Carcaboso, en Cáceres. Su alcalde ha sido condenado a nueve años de inhabilitación por un delito de prevaricación administrativa y ahora se enfrenta a una condena de hasta tres años de cárcel. El caso resulta más triste todavía por el hecho de que el encausado es un joven alcalde de un partido minoritario (Prex-Crex) que ha intentado paliar el desempleo de su pueblo con innovadoras iniciativas, convirtiéndolo en un referente nacional de agricultura ecológica y de creación de empresas de economía social y cooperativa.

Alberto Cañedo, fue elegido en dos ocasiones alcalde de Carcaboso, pueblo de 1300 habitantes con una economía fuertemente orientada hacia el sector de la construcción y que ha sufrido especialmente su burbuja. Cañedo intentó  paliar el desempleo de sus vecinos poniendo en práctica ideas de los movimientos sociales internacionales más innovadores. Comenzó cediendo terrenos municipales en desuso para la implantación de iniciativas de producción de alimentos ecológicos, poco después creó cooperativas elaboradoras y comercializadoras de productos del campo, un banco de tierras, gallineros comunitarios, un centro agroecológico demostrativo para formación y experimentación, jardines comestibles, ejemplos de bioconstrucción, y huertos escolares. Todas estas iniciativas hicieron que Carcaboso empezase a ser conocido a nivel nacional como un municipio puntero en temas de agroecología y en 2011 consiguió el Premio CONAMA a la sostenibilidad en pequeños y medianos municipios.

Estas ideas innovadoras intentaron responder, no sólo al desempleo, sino también a la enorme insostenibilidad global de nuestra sociedad a base de revalorizar la cultura campesina, crear comunidad y fomentar una economía resiliente frente al pico del petróleo. Pero en la Extremadura rural de Carcaboso todas estas cosas chocaron contra una política anclada en el pasado y con un bipartidismo que no se deja arrebatar el control tan fácilmente.

El equipo del PSOE en la oposición reaccionó ante la pérdida del poder saturando de solicitudes de información al Ayuntamiento. Entre los años 2007 y 2009 emitió 700 escritos que consiguieron paralizar el Ayuntamiento y, al no ser contestados a tiempo, dieron pie a una demanda contra el alcalde por negarse a facilitar la documentación requerida. El Juzgado de lo Penal de Plasencia consideró al alcalde autor de un delito continuado de prevaricación administrativa y le condenó a nueve años de inhabilitación, fallo que ratificó la Audiencia Provincial de Cáceres. La misma pena, por hechos similares, había recaído unos años antes sobre el anterior alcalde de SIEx, José María Sánchez Navarro, gracias al mismo procedimiento.

Pero el problema no se ha detenido ahí, ya que, en estos momentos, Alberto Cañedo se enfrenta a un nuevo proceso judicial en el que se piden hasta 3 años de cárcel por la concesión de unas licencias de ocupación. Este nuevo proceso se debe a un error de gestión del Ayuntamiento, pero está muy lejos de ser un intento de enriquecimiento ilícito, y contrasta fuertemente con casos de corrupción que involucran millones de euros, como los de la trama Gürtel, y para los que en algunos supuestos se están pidiendo penas similares.

Actualmente Alberto Cañado ha emprendido una campaña de recogida de apoyos para llevar su caso al Tribunal Europeo de los Derechos Humanos. Mientras, en Carcaboso, cunde el desánimo y el miedo, ¿cómo puede alguien intentar hacer una política diferente en estas condiciones?

Estamos en crisis, nos enfrentamos al descenso energético y a un siglo XXI tremendamente complicado, y much@s pensamos que nuestras frágiles sociedades basadas en la energía del petróleo pueden colapsar. A pesar de todo, las soluciones existen y están al alcance de nuestras manos. Sabemos cómo cultivar la tierra de otra manera, sabemos cómo construir de otra manera, movernos de otra manera, y crear empleo en comunidades que se organicen de otra manera. El problema es que todas estas soluciones, que conocemos desde hace décadas, no se aplican porque existe una inmensa inercia política y unas élites que se resisten a perder el poder y se dedican a estrangular cualquier amago de transición.

Solo podemos esperar que el caso del alcalde de Carcaboso nos sirva de aviso, y que tanto las iniciativas de transición como los partidos alternativos que en estos momentos quieren cambiar la realidad española no acaben siendo víctimas mortales de este tipo de maquinaciones.

La estrategia económica de Podemos va en la buena dirección pero puede, y debe, ir más allá

 Giorgos Kallis - Sin permiso



 ¿Austeridad o estímulo?

Esta es la cuestión  para  economistas y gobiernos tras las secuelas de la crisis. En Europa la austeridad no está funcionando ni económicamenteni mucho menos socialmente, excepto  para proteger  la riqueza del 1%. En E.E.U.U. se evitó lo peor con las medidas de estímulo impulsadas  por la deuda, pero la recuperación aún está por llegar, lo que indica un "estancamiento secular". Tal como hemos argumentado  en  "Decrecimiento. Un vocabulario para una nueva era",  el propio dilema austeridad vs. estímulo ha quedado obsoleto. Hemos entrado en una nueva era en la cual relanzar el crecimiento, ya sea por medio de la austeridad o del estímulo, no es posible ni sostenible. El rápido crecimiento de la posguerra en Occidente es una excepción histórica, resultado de una reconstrucción después de una catástrofe sin precedentes. Un crecimiento anual del 2% duplica la economíaen 35 años. Al paso al que se están agotando los recursosnaturales baratos, cada vez se hace más difícil mantener este ritmo. Del mismo modo, va a ser muy difícil que demanda e inversiones continúen doblándose en cada generación y, más aún, en las economías maduras. En la década de 1980 y 90 las altas tasas de crecimiento se pudieron mantener a base de burbujas, productos financieros ficticios y de deuda pública y privada, postergando las consecuencias para el futuro. Pero incluso si el crecimiento continuado fuera posible, no sería deseable. Es causa directa del cambio climático y  por encima de un cierto nivel de riqueza tiene más costes que beneficios sociales sin hacernos más felices. Sin embargo, para el economista Tim Jacksonla cuestión central de nuestra época no es austeridad o estimulo, sino como garantizar la prosperidad sin crecimiento, en otras palabras, cómo hacer que el decrecimiento sea estable.

En este terreno, no esperamos  nada de los conservadores o socioliberales que gobiernan Europa. Ambos han abrazado, más o menos, la austeridad con algunos gastos para clientelas seleccionadas. La izquierda tradicional, socialista o keynesiana, está también apegada a la idea del desarrollo de las fuerzas de producción.  Los Verdes, en los lugares donde gobiernan, como en Alemania, apuestan por el mito del “crecimiento verde”. En otros países donde son más radicales, como en España o en Grecia, donde sí hablan de decrecimiento, tienen desafortunadamente una escasa influencia electoral. Así que cuando Podemos, un nuevopartido de izquierda radical formado por treintañeros, nacido de las Universidades y las plazas ocupadas y desde hace unos meses encabezando lasencuestas en España, lanza su estrategia económica, se tiene  curiosidad y esperanza por si se va a apostar por algo distinto. En el documento de Podemos, elaborado por los profesores Navarro y Torres, y publicado el pasado mes, hay muchos elementos positivos desde la perspectiva de la prosperidad sin crecimiento, aunque este no sea  su objetivo.

En primer lugar, da un fuerte respaldo a la redistribución con impuestos más altos para el capital y las rentas altas, una renta  mínima garantizada y límites a las diferencias salariales dentro de las empresas. Si el crecimiento está llegando a su fin, asegurar un mínimo vital para todos y reducir la desigualdad es básico.

En segundo lugar, el documento apela a los  impuestos para frenar las transacciones financieras y la especulación en bolsa y propone una serie de reformas en el sistema bancario para desviar la capacidad de financiación desde las  burbujas hacia las necesidades reales de las pequeñas empresas y las clases trabajadoras. Dirigir las finanzas hacia las necesidades reales con valor social añadido es un paso básico hacia la prosperidad

En tercer lugar, apela al debate democrático para reestructurar y cancelar parte de la deuda privada y pública. De hecho, como argumenta Federico Demaria, no se puede obligar a la economía a crecer artificialmente solo para pagar las deudas que alimentaron el crecimiento ficticio del pasado; parte de la deuda tiene que ser cancelada.

En cuarto lugar, el documento propone una semana laboral de 35 horas. En una economía sin crecimiento, sólo se pueden crear más puestos de trabajo si todos nosotros trabajamos  menos.

En quinto lugar, el documento llama a un cambio en las inversiones hacia las industrias limpias y las energías renovables, imponiendo una moratoria a todos los  megaproyectos en infraestructuras desorbitadamente costosos y corruptos. Esto es parecido  a lo que Naomi Klein llama “decrecimiento selectivo”. También cambia el objeto de la inversión pública hacia  el cuidado y la educación y llama al apoyo de las cooperativas. En una economía de crecimiento nulo o bajo, las cooperativas tienen una ventaja natural: no requieren ganancias crecientes. Y en un contexto de desempleo, los sectores intensivos en trabajo dedicados al cuidado proporcionan más empleo y de mayor valor social.

Los grupos de trabajo de Podemos yun proceso de consulta concretarán la implantación de la estrategia. Una cuestión clave es cómo se va a reestructurar la deuda  privada y pública. No debe ocurrir, como ha ocurrido en Grecia o Chipre, que sean losacreedores o los deudores ricos quienes se beneficien y los pequeños ahorradores, españoles o  extranjeros, los que pierdan. El documento llama también a mejorar la eficiencia del sector público pero, aparte de las buenas intenciones, no concreta ninguna nuevaalternativa de izquierdas a los recortes de los neoliberales, las privatizaciones y la externalización. Se pierde una oportunidad para tomar ideas e inspiración de la floreciente economía cooperativa en España, en la que los grupos de ayuda mutua organizan soluciones asequibles para la salud, educación, alimentación, vivienda o servicios. Estas soluciones podrían regenerar los servicios de bienestar, reduciendo sus costes de manteniendo y profundizando en su carácter público.

El estímulo al consumo está en el núcleode la estrategia, pero los autoreshacen hincapié en que buscan un consumo ecológicamente sostenible. No quieren volver  al período anterior a la crisis con un crecimiento impulsado por la deuda y destructor del  medioambiente. Sin embargo, no está claro cómo ni por qué van a obtener este resultado a partir de la combinaciónde políticas propuesta. Sin ninguna otra medida complementaria la reducción de la deuday la mejora de los flujos de créditopueden relanzar el crecimiento insostenible. La reducción de las horas de trabajo puede liberar tiempo para el consumo material. ¿Qué va a hacer Podemos si de nuevo comienza un crecimiento insostenible?El paquete de medidas propuesto necesita ser complementado con las siguientes medidas:

Primero, límites obligados al  total del  carbono y de los materiales  empleados en la economía española (incluyendo los incorporados  en los productos importados) y   límites a la presión ambiental, como el total de tierras que pueden ser urbanizadas, el agua utilizada en la agricultura o las nuevas instalaciones turísticas permitidas.

Segundo, prohibición de las mega-infraestructuras que debería extenderse a una moratoria de todos los proyectos perjudiciales ambientalmente, como nuevas presas, minas o promociones inmobiliarias (hay muchas viviendas vacías que pueden ocuparse antes de empezar a construir de nuevo).

Tercero, es necesario aplicar controles más estrictos en materia de publicidad.

Cuarto y más importante, se necesita un cambio en la fiscalidad, reduciendo los impuestos sobre el trabajo y redirigiéndolos hacia el uso de los recursos, con un diseño favorable a las rentas más bajas.

La pr
osperidad sin crecimiento no es el objetivo de la estrategia, pero puede ser su resultado. Los autores reconocen que la inversión en el cuidado y la educación a lo mejor no van a aumentar el PIB inmediatamente. Están seguros de que sí lo harán a la larga, pero no dan ningún argumento convincente del por qué. Sea lo que sea, coincido con  Yayo Herrero en que tenemos que “salir de la dicotomía keynesianismo-decrecimiento”. Las políticas públicas y las inversiones también van a ser necesarias en la transición hacia el decrecimiento. Un “keynesianismo” verde no es una mala cosa, aunque como he sostenido en otras partes, es improbable que conduzca al crecimiento. Y las políticas de Navarro-Torres no son Keynesianas estrictamente hablando: ellos no pretenden estimular cualquier consumo, sino el consumo que satisfaga las necesidades básicas. En resumen, las políticas que proponen son buenas, independiente de su efecto sobre el crecimiento. Pero si ignoramos el PIB, como ellos correctamente hacen en su documento, entonces necesitaremos nuevas métricas del bienestar para evaluar el éxito de esas políticas. Y tendremos que asegurar que los objetivos de dichas políticas se puedan alcanzar en el caso de que, tal como yo creo,  el PIB o la actividad económica, de forma más general, se niegue a crecer, lo que significa que Podemos tendría que manejarse con  unos ingresos públicos estancados. Sin crecimiento, una cuestión clave es como se puede asegurar un estándar de vida digno para todos desde la, todavía considerable,  riqueza común aunque no creciente.

En este contexto, será un error si Podemos se rinde en la cuestión de la Renta Básica. El informe de Navarro-Torres sugiere, en su lugar,  una renta mínima garantizada para aquellos que no puedan encontrar trabajo. La ventaja de una renta básica universal como un derecho de la ciudadanía es que elimina el estigma del desempleo. No es un factor disuasorio del trabajo ya que la gente la recibe sin condiciones y proporciona seguridad complementaria para aquellos que quieran trabajar menos horas retribuidas y dedicar más tiempo a la familia, al cuidado, al ocio, al desarrollo personal, al voluntariado  o al trabajo político. Los estudios preliminares muestran que una renta básica mensual de 400 a 600 euros por persona es factible en España sin cambios dramáticos en los impuestos. Si a una Renta Básica le unimos el acceso a un paquete mínimo de recursos (energía, agua, alimentos y vivienda) necesarios para satisfacer las necesidades básicas a  un coste bajo o gratuito garantizado por el Estado, he aquí un nuevo contrato social. Un contrato que puede garantizar la prosperidad de todas y todos sin crecimiento.


Giorgos Kallis es profesor de ICREA del ICTA-UAB

Biopiratería

El yacón (Smallantus sonchifolius) es una planta nativa de los Andes, un tubérculo de gran utilidad pero poco conocido, con un sabor dulce. Pero la característica que más interés económico ha despertado es que no engorda, ya que el cuerpo humano no es capaz de metabolizar el azúcar del yacón, por lo que utilizarlo en alimentación significaría que los que están a dieta podrían comer muchos más dulces sin engordar. El yacón podría, teóricamente, suplantar cultivos como la caña de azucar y la fructosa de maíz en muchos productos, desde galletas a refrescos.

Viendo este enorme mercado potencial, los japoneses han estado investigando y patentando derivados del yacón por más de una decada.

El escándalo por el robo de esta planta peruana a través del Centro Internacional de la Papa (CIP) por Japón -una pérdida real para Perú y otros países andinos, así como para la gente que lo ha estado cultivando por siglos- es otra prueba más del saqueo sistemático de los recursos.

Durante milenios campesinos, indígenas, pescadores, recolectores de todo el mundo han conservado, seleccionado y mejorado plantas, animales y microorganismos, para utilizarlas como alimento y medicina.

Mediante la bioprospección (estudio de la diversidad biológica para descubrir, recursos biológicos con fines comerciales), las transacionales se apropian de este esfuerzo y esta creatividad individual y colectiva.

Hambre y libre mercado

El mundo vive una época de políticas agrarias y alimentarias dominadas por el libre mercado. La tierra de los países pobres se utiliza para cultivar alimentos para la población de los países ricos que pueden comprar esa comida, no para la población local que no dispone del mismo poder adquisitivo.

En los últimos años ha aumentado drásticamente la exportación de frutas, verduras y flores de América Latina a los Estados Unidos. El negocio es beneficioso para quienes lo controlan, y estos son los grandes terratenientes, ricos inversores y empresas multinacionales. Las mayores empresas han acumulado tierra de cultivos para la exportación, mientras los campesinos más pobres han sido expulsados del mercado y relegados a tierras marginales o a los suburbios de las grandes ciudades. El libre mercado ha ido en detrimento de la población local logrando una desigual distribución de los beneficios.

Con la llegada de la crisis energética, el precio de los combustibles subirá de precio y será más rentable la utilización de los combustibles solares (soja, maíz, palma, remolacha, colza, girasol...). Su uso generalizado provocará una competencia con la producción de alimentos y otros productos necesarios, (madera, etc.). En la lógica de mercado se llevaría el producto quien más pagara por él.

La gente que posee coches tiene más dinero que la gente que se está muriendo de hambre. En una competición entre su demanda de combustible y la demanda de alimentos de los pobres, los conductores ganarían siempre. Algo parecido ya está sucediendo. Aunque existen 800 millones de personas permanentemente subalimentadas, el aumento global de la producción vegetal se utiliza para alimentación animal: la cabaña ganadera mundial se ha quintuplicado desde 1950. La razón es que los que toman carne y productos lácteos tienen más poder adquisitivo que los que compran solamente cosechas de subsistencia.

Carta póstuma de Lee Kyung Hae

Tengo 56 años. Soy un granjero de Corea del Sur y hemos intentado resolver nuestros problemas nosotros mismos, con una gran esperanza en las uniones campesinas. Sin embargo, por lo general he fracasado, como han fracasado la mayoría de dirigentes campesinos en otras partes.

Poco después de que se firmó el acuerdo de la Ronda de Uruguay, nosotros, los campesinos coreanos y yo, nos dimos cuenta de que nuestros destinos ya no están en nuestras manos. Además, impotentes, no pudimos hacer nada más que ver las olas que destrozaron nuestras comunidades rurales, asentadas desde hace cientos de años. Para armarme de valor he intentado buscar las razones verdaderas que explican la gran fuerza de estas olas.

He llegado a la conclusión, aquí en Ginebra, en la puerta de la OMC, y estoy gritándoles a ustedes las palabras que han hervido en mi cuerpo por mucho tiempo.

¿Para quiénes están negociando ahora? ¿Para el pueblo o para ustedes mismos?.

Dejen de hacer sus negociaciones en la OMC, llenas de lógica falsa y de palabras que son meros gestos diplomáticos.

Saquen la agricultura de la OMC.

Es cierto que los programas coreanos de reforma agrícola incrementaron la productividad de algunas granjas individuales. Sin embargo, también es un hecho que el incremento en la productividad simplemente añadió más volumen a un mercado de sobreoferta en el cual los bienes importados ocuparon la porción de menor precio. Desde entonces, jamás hemos recibido nada que supere los costos de producción. En ocasiones se han registrado caídas en los precios cuatro veces superiores que la tendencia normal. ¿Cuál sería tu reacción emocional si tu salario de repente cayera a la mitad sin entender claramente la razón?.

Una parte de los campesinos abandonaron sus granjas y migraron a los barrios urbanos. Los demás, que intentaron escapar del círculo vicioso, enfrentaron la bancarrota con deudas acumuladas. Por supuesto, algunas personas afortunadas han podido seguir adelante; sin embargo, sospecho que no todos podrán hacerlo. Yo no he visto nada más que casas vacías y maltratadas. Lo único que pude hacer fue revisar las casas y esperar a que regresaran. Una vez corrí a una casa donde un campesino abandonó su vida tomando un químico tóxico debido a sus deudas impagables. No pude hacer nada sino escuchar los aullidos de su mujer. ¿Qué sentirías en mi lugar?.

Si caminas en los pueblos rurales de Corea, lo primero que ves son muchas estructuras arruinadas, la mayoría techos para el ganado e invernaderos de vidrio, que tragaron enormes cantidades de dinero. Si entras a algunas casas, te encuentras con ancianos que sufren en su mayoría de alguna enfermedad. La comodidad de la vida rural sólo se siente viajando en coche. De hecho, los caminos pavimentados sirven sólo para los grandes apartamentos en los que viven a menudo más de mil personas, a los edificios y a las fábricas en Corea. Las tierras ahora pavimentadas eran arrozales que por miles de años proporcionaron los alimentos y materiales para la vida cotidiana. Ahora, en la sociedad contemporánea las funciones ambientales de los arrozales son aún más necesarias desde el punto de vista ecológico e hidrológico. ¿Quién guardará la vitalidad rural, las tradiciones comunitarias, el medio ambiente?.

Con la ayuda de la Unión Campesina tuve la oportunidad de viajar a otros países y ver qué hacen otros granjeros para competir y, por lo menos, sobrevivir. Fue bueno ver que en la Unión Europea los granjeros mantienen su orgullo en la conservación de sus comunidades, sus alimentos, su patrimonio tradicional y sus culturas. Al ver sus fuertes sentimientos de responsabilidad social, organización y los altos apoyos del gobierno me di cuenta que no abandonarán el trabajo en sus tierras.

Fueron lo suficientemente eficientes para manejar grandes extensiones de tierra con un mínimo de trabajo familiar. Sin embargo, sin esos apoyos no podrán seguir cultivando y tendrán que abrir negocios turísticos. Las dificultades de los pequeños productores fueron parecidas a las nuestras.

Las granjas en Estados Unidos parecen grandes y bien planeadas pero tienen más riesgos. Querían exportar más pero vivían preocupadas por la bancarrota.

Me preguntaba por qué no eran felices con estas grandes granjas y buenas máquinas. Varios de ellos me dijeron que con la permanente caída de los precios apenas obtienen ganancias para sobrevivir, a pesar del incremento en las exportaciones. Más bien, dijeron que los estómagos de sus socios empresariales (los comerciantes de granos, agroindustriales, procesadores) crecieron cada vez más. En conclusión me contaron que muchos granjeros en Estados Unidos pronto se quedarán en la bancarrota, si no hay subsidios adicionales debido a la dificultad de pagar el interés de los préstamos adquiridos para pagar el incremento de sus tierras y sus insumos.

Creo que la situación de los granjeros de muchos países en vías de desarrollo es parecida, aunque los problemas internos son diferentes. Sin embargo usualmente los problemas de dumping, importaciones masivas, falta de presupuesto gubernamental, y densidad de población son comunes. Para ellos las protecciones arancelarias sería la solución más práctica.

Me da pena ver la televisión y escuchar las noticias que dicen que el hambre prevalece en muchos países menos desarrollados, a pesar de que el precio internacional de granos está muy bajo. Ganar dinero a través del comercio no debe ser su manera de conseguir alimentos. Sin embargo deben tener acceso a la tierra y al agua. Cuando veo este desastre para los seres humanos, pienso en las personas gordas que viven en las ciudades del norte.

¿Caridad? ¡No, déjennos volver a trabajar!
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Mi mensaje va a todos los ciudadanos para decirles que los seres humanos están en una situación de peligro debido a la falta de control sobre las corporaciones multinacionales y un pequeño número de miembros de la OMC que nos llevan a una globalización inhumana, antiambiental, asesina y no democrática. Debe pararse de inmediato, porque si no la lógica del neoliberalismo matará la diversidad global en la agricultura y sería un desastre para todos los seres humanos.

Lee Kyung Hae.

Deslocalización industrial

Los gobiernos de los países pobres ofrecen alquileres para fábricas a precios ridículos, exenciones impositivas, leyes tolerantes y servicios de fuerzas de seguridad dispuestos a suprimir el descontento laboral. Subastan a sus propios ciudadanos para competir sobre quien fija el salario mínimo más reducido.

Cuanto más incentivada están las multinacionales más sentimiento existe de estar de paso, como no pagan impuestos los gobiernos de estas zonas no pueden prestar los servicios mínimos exigibles: no hay dinero para iluminación pública, los alojamientos están superpoblados, no existen servicios médicos, ni escuelas, carecen de servicios de recogida de residuos, elevado nivel de delincuencia...

En las afueras de las Zonas de Procesamiento de Exportaciones (ZPE) se construyen campos de golf, clubes para ejecutivos y escuelas privadas para paliar las incomodidades de la vida en el mundo subdesarrollado.

En los países ricos se desplaza la actividad desde el sector industrial al sector servicios, los trabajadores con empleos fijos y seguros empiezan a perder derechos laborales y sociales; se convierten con frecuencia en empleados temporales, empleados a tiempo parcial y autónomos. La transitoriedad se vuelve un factor clave también en el mundo laboral de los países desarrollados.

La trastienda de las marcas

‘Los productos se hacen en las fábricas, las marcas se hacen en la mente’.

El proceso de producción se ha devaluado, este proceso no tiene valor añadido, las personas que realizan este trabajo son tratadas como sobrante, como basura. Como consecuencia de ello las grandes multinacionales reorganizan sus estrategias comerciales y se dedican a gestionar la marca, el marketing y el diseño y desarrollo de productos.

Pero la producción no puede ser trascendida y alguien debe ensuciarse las manos para fabricar los productos a los que las marcas mundiales imponen sus significados.

Las Zonas de Procesamiento de Exportaciones (ZPE), se hallan en diferentes países subdesarrollados (llamados en vías de desarrollo como eufemismo) –China, México, Vietnam, Filipinas...- ; son, paradójicamente, uno de los pocos lugares en el mundo donde los espacios están vacíos de marcas.

Los puestos suelen estar ocupados por mujeres y niños inmigrantes, durante jornadas de trabajo superiores a las 14 horas; la gestión del personal es de corte militar y el sueldo está por debajo del nivel de supervivencia.

La transitoriedad gobierna estos lugares, reina el miedo: los gobiernos por perder sus fábricas extranjeras, las fábricas perder sus marcas-cliente, y los obreros sus inseguros trabajos.

Conciencia del estilo de vida

Según Marvin Harris cada estilo de vida se halla arropado en mitos y leyendas que prestan atención a condiciones sobrenaturales o poco prácticas. Estos arropamientos confieren a la gente una identidad social y un sentimiento de finalidad social, pero ocultan las verdades desnudas de la vida social.

Nuestro estado mental ordinario es ya una conciencia profundamente mistificada, debido a la ignorancia (al no ser conscientes de una diversidad de alternativas de estilos de vida), al miedo (ante sucesos como el envejecimiento y la muerte) y al conflicto (unas personas controlan y explotan a otras disfrazando y falseando la realidad).

El arte y la política elaboran con estos elementos –ignorancia, miedo y conflicto- una construcción onírica colectiva cuya función es impedir que la gente comprenda que es su vida social.

Para saber más: Vacas, cerdos, guerras y brujas. Marvin Harris. 1974

Para saber más: Los enigmas de la cultura