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Los náufragos del desarrollo y la posmodernidad

La economía mundial – en distintas partes del orbe –, ha generado los llamados ‘náufragos del desarrollo’, los que, aparentemente, tendrían que estar condenados a extinguirse. Sin embargo, estos no desaparecen sino que se multiplican de manera ‘inquietante’. A ellos no les queda más remedio que organizarse según otra lógica, inventando otro sistema, otro tipo de sociedad.




El proyecto de modernidad exportado desde occidente al resto del mundo – que fomenta la crematística y el individualismo -, no es de aplicación universal. Los modelos alternativos son una invitación a reflexionar sobre la posmodernidad.

Una posmodernidad basada en la ‘economía del afecto’, no cuantificable, basada en la calidad de los intercambios personales tomados con tiempo para conversar e intercambiar, donde un acto económico se mide por el refuerzo de los lazos que produce en el seno del grupo. Es el grupo lo que importa, la familia en general, los vecinos, el clan. Todos se afanan en dar seguridad al grupo, y las personas que más tienen comparten con los otros de su grupo por encima de su beneficio individual: la vida en grupo constituye unas obligaciones permanentes que se deben asumir.

Encuentros, visitas, charlas, prestar, deber, dar, recibir, ayudar, fiesta, baile, hospitalidad, el extranjero visto como un aporte y no como una carga, armonía con la naturaleza, la palabra, creatividad, nuevas relaciones con el tiempo, alegría, espontaneidad, vivir el instante...

Mujeres y hombres haciéndose cargo de su destino.

Para saber más: La otra África. Serge Latouche.

Para saber más: Las orejas diminutas y la boca enorme de los blancos. Pablo Martín Carvajal.

Para saber más: ¿Qué es la modernidad?

Kerala

El estado de Kerala, situado en la costa oeste de la India, es uno de los lugares más densamente poblados del planeta. También es uno de los más pobres, según los estándares económicos en vigor, es pobre incluso comparado con los restantes de la India. El producto interior bruto per capita es sólo de 1.000 dólares anuales, unos 200 menos que la media de la nación y 26 veces menos que la media americana.

En Kerala, las casas son pequeñas y la ropa es simple y sin demasiadas filigranas. Para la mayoría de los 33 millones de ciudadanos keralitas (1998) , la vida parece condicionada por ajustadas demarcaciones dominadas por la agricultura. Sin embargo, tenemos que considerar lo siguiente:

  • La expectativa de vida en Kerala es de 72 años, que es una cifra muy cercana a la media americana (76 años) y mucho mayor que la media india de 61 años. La tasa de mortalidad infantil es de 19 por mil; en Argentina, por ejemplo se haya en el 14 por mil.

  • El crecimiento demográfico está también bajo control en Kerala. El índice de fertilidad es de 1.7 nacimientos por mujer, más bajo que en Suecia o en América. Pero lo que es quizás más impresionante es que el 90% de los keralitas están alfabetizados, unas cifras que equiparan este estado con Singapur o España. Es posible que los niños de Kerala mendiguen un bolígrafo, pero no dinero.

Kerala nos ofrece una lección crítica en estos tiempos de adoración al crecimiento económico a ultranza: la 'Buena Vida' puede conseguirse por otros medios, muy distintos a la promoción del crecimiento económico y a la acumulación de riqueza material.

“Kerala demuestra que una economía de bajo perfil puede crear una vida decente y abundante en todo aquello esencial para todos nosotros: salud, educación y comunidad”.

Bill McKibben

Para saber más: Kerala comunista

Nueva Guinea: 46.000 años de economía sustentable

Los habitantes de las tierras altas de Nueva Guinea consiguieron actuar de forma sustentable durante decenas de miles de años antes del origen de la agricultura, y durante otros diez mil años tras el origen de la agricultura, a pesar de que los cambios climáticos y los impactos ambientales de los seres humanos producían alteraciones constantes en sus condiciones de vida.

En los tiempos que fueron agricultores cultivaban taro, plátano, ñame, caña de azúcar y batatas, y criaban cerdos y pollos. Habitaban en chozas de paja, vivían en guerra permanente, no tenían reyes ni jefes siquiera, carecían de escritura y no llevaban ninguna o muy poca ropa aún cuando hiciera frío o lloviera mucho. Carecían de metal y fabricaban sus utensilios con piedra, madera y hueso.

Esta ‘apariencia’ primitiva resultaba engañosa, puesto que sus métodos agrícolas son sofisticados, desarrollados mediante ensayo-error durante miles de años para cultivar en territorios que recibían hasta diez mil milímetros de lluvia anuales, con terremotos frecuentes, deslizamientos de tierras y (en alturas elevadas) escarcha.

Fue necesario un suministro de madera continuo para establecer huertos y aldeas, construir casas y vallas, fabricar herramientas, utensilios y armas, y combustible para cocinar y calentar las chozas durante las noches frías. Obtenían la madera de la Casuarina oligodon que cultivaban a escala masiva trasplantando los plantones que brotaban de forma natural junto a las riberas de los ríos.

Las aldeas eran estrictamente independientes, las decisiones se tomaban sentados juntos todos los habitantes de la aldea y hablando, hablando y hablando.

También se enfrentaron al problema de la población a medida que la cifra de sus integrantes aumentaba. Este incremento demográfico acabó siendo controlado mediante prácticas como la guerra, el infanticidio, la abstinencia sexual y la amenorrea lactante natural que se produce cuando se amamanta a un niño durante varios años.

Para saber más: Colapso. Porque unas sociedades perduran y otras desaparecen. Jared Diamond. 2005.

El archipiélago de lo informal

“Perdón, dijo Yuan Hien, ser pobre es carecer de bienes, pero ser miserable es no poder poner en práctica el propio saber. Yo soy pobre pero no miserable”.

Chang-Seu



Los náufragos del desarrollo, aquellos cuya integración no es factible en el modelo económico-productivo, no están en condiciones de comprar cualquier cosa. Se ven ‘condenados’ a hacerla. Su supervivencia depende de su maña.

Existen , multitud de agentes sociales dentro de los sectores explotados y marginados de la población, cuya ubicación dentro del entramado social no se puede realizar atendiendo a la categoría de trabajo –o actividad productiva-, sencillamente porque están al margen de ella. El desarrollo de estas actividades informales están presentes en todo el mundo: en los suburbios de las megalópolis, en las chábolas del tercer mundo, en las reservas donde sobreviven especies humanas en vías de extinción...

Existe una pluralidad de personas, en situaciones distintas, a los que el presente orden social explota, margina y reprime. Y todos ellos están atravesados por una diferencia fundamental, constituyente de la especie humana, que es la existencia de dos sexos –entre los cuales se establecen relaciones de dominación/dependencia- . Se consolidan comportamientos de género que traspasan barreras de clase, cultura, etnia...Lo cual hace que se plantee la necesidad de que la mujer, dentro de los diversos sujetos colectivos, pase a constituirse como sujeto propio.

Los vencidos por la modernidad han demostrado que la solidaridad es una forma auténtica de riqueza. Los pobres son mucho más ricos de lo que se dice y de lo que ellos mismos creen. La increíble alegría de vivir que sorprende a muchos observadores de los suburbios africanos es menos engañosa que las deprimentes evaluaciones objetivas de los aparatos estadísticos que no incluyen más que la versión occidental de la riqueza y la pobreza. Lo informal tal vez permita desarrollar una sociedad distinta desde la regeneración de los viejos lazos de reciprocidad y solidaridad.

Para saber más: El planeta de los náufragos. Serge Latouche. 1991.

Para saber más: La explosión del desorden. Ramón Fernández Durán. 1993.

Crítica al decrecimiento

Una corriente de pensamiento hace actualmente campaña para “terminar con el crecimiento” y propone el “decrecimiento”. Con esta corriente compartimos un cierto número de críticas respecto al desarrollo capitalista, pero consideramos que la propuesta del decrecimiento no sólo es injusta sino también ineficaz. Tres tipo de razones nos llevan a rechazar esta problemática.

En primer lugar, en el fondo de esta corriente de pensamiento subyace el rechazo a reconocer la idea de construir progresivamente los derechos humanos universales con el pretexto de que sólo serían un ropaje de los valores occidentales. Por supuesto, todos los que hoy en día son reticentes al crecimiento no rechazan el principio de la universalidad de los derechos, pero, por el contrario, los que rechazan este principio, preconizan el decrecimiento. Si es necesario criticar la pretensión de Occidente de imponer su cultura y sus valores, no es cuestión de hacerlo precisamente sobre el reconocimiento de la calidad de humano de cada ser humano.

En segundo lugar, erigir el decrecimiento como un objetivo en sí mismo no es razonable, como tampoco lo es el de hacer del crecimiento, indispensable al capitalismo, una finalidad cuando se sabe que es un callejón sin salida. En efecto, el crecimiento quiere llevar la producción al infinito, y el decrecimiento, sólo puede hacerla tender hacia el cero. Las dos posiciones son absurdas. Tanto más que si el decrecimiento se concibiera dentro del marco del capitalismo, es seguro que afectaría a los sectores más necesarios a las clases populares: la educación, la salud y todos los servicios públicos.

En tercer lugar, y es el más importante, hay que distinguir la población que tiene todo o casi todo de la población que no tiene nada o casi nada. Suprimir el analfabetismo supone construir escuelas, llevar el agua potable a todos lados y para todos, lo que implica construir redes, permitir a todos los individuos que reciban atención médica. Y todo ello representa producción suplementaria, es decir, crecimiento económico y el (o para el) desarrollo. Los países pobres tienen por lo tanto derecho al crecimiento para producir los bienes y los servicios necesarios para satisfacer sus necesidades hoy en día insatisfechas por las estructuras económicas tradicionales o por el mercado. No importa el nombre que se le dé (“desarrollo” u otro término), la voluntad de mejorar el bienestar representado por la educación, la salud, etc, y que son incuestionables, debería ayudarnos a acercar estos puntos de vista.

Por este hecho no podemos atribuir a todo desarrollo, a toda forma de economía la tara que se le imputa en realidad al sometimiento de la economía y del conjunto de la sociedad a los imperativos de la rentabilidad, con el justificativo de una racionalidad únicamente conforme al interés de las clases dominantes.

Para saber más: ¿Qué desarrollo para una sociedad solidaria y austera?. Attac.

¿Podemos estar viviendo en un sueño del que es necesario despertar?

¿Qué puede aportar el psicoanálisis al entendimiento de a que puede estar abocado el discurso actual, basado en la suposición de que la expansión de la producción y el consumo es ilimitada?
Si se confirma la insuficiente disponibilidad de energía -la cual depende de recursos naturales-, para sostener un proceso de crecimiento continuado, entonces ¿a que desorganización y colapso están abocados los complejos sistemas actuales?

Si el cenit de extracción de petróleo y posterior declive está a la vuelta de la esquina, entonces el tiempo de comprender y tomar medidas es muy breve y determinante.

Los valores y creencias del individualismo gregario y consumista, tan adecuados al discurso del capitalismo neoliberal, nos dejan indefensos en el pensamiento y la acción para entender y afrontar el futuro próximo.

Una ética que anude singularidad personal y vínculo social se hace necesaria para abordar una época de amenazas de magnitud inédita en la historia de la humanidad.


El Foro Psicoanalítico de Asturias –EPCL se complace en invitarle a la

CONFERENCIA

¿Podemos estar viviendo en un sueño del que es necesario despertar?

Impartida por D. Eduardo Fernández Sánchez

Psiquiatra. Psicoanalista. Analista miembro de la Escuela de Psicoanálisis del Campo lacaniano. Socio de AEREN ( Asociación española para el estudio de los recursos energéticos)

Lugar: Salón de actos del Centro de Cultura Antiguo Instituto C/ Jovellanos 21. Gijón

Dia: Viernes 26 de Mayo de 2006. Hora: 19,30

Colabora: Fundación Municipal de Cultura, Educación y Universidad Popular del Ayuntamiento de Gijón

Gitanos ( II )

A lo largo de la Historia las respuesta de los gitanos y sus formas de adaptación a los diferentes entornos constituyen el esqueleto de las distintas tradiciones culturales en diferentes tiempos y lugares. Son las formas de acceso a los recursos, la distribución de esos recursos entre gitanos y su posición respecto a la sociedad mayoritaria. Es el conjunto de estrategias básicas de supervivencia y estrategias de relación política con la mayoría, el poder y el pueblo.

El nomadismo y sedentarización no se oponen en los gitanos, constituyen dos modos de vida coyunturales que obedecen a los mismos mecanismos inherentes a la estructura de la sociedad gitana. El nomadismo es el resultado de estrategias económicas y de una dinámica social propias de diferentes ramas de la misma familia: brevedad y rendimiento instantáneo de las operaciones de producción; polivalencia técnica elemental de los individuos; cooperación efímera de socios económicos; ausencia de enraizamiento residencial; primacía de las relaciones familiares.

Una estrategia cultural productiva que combina y alterna distintas ocupaciones para los mismos individuos y grupos de personas, para lo cual se exige una capacitación múltiple y consecuentemente poco especializada; actividades integradas, marginales e ilegales o delictivas en función de las alternativas disponibles en cada momento histórico y lugar.

Una estrategia de relación y reacción ante el poder mayoritario combina la autonomía insumisa de pequeños grupos de parientes solidarios, grupos fluidos y capaces de aumentar o disminuir sus dimensiones, que actúa de forma similar a la guerrilla, junto a la estrategia camaleónica de adopción de estructuras e instituciones que permiten la relaciones con al menos algunos sectores del poder en ciertos momentos.

Redes de apoyo translocal y cooperación local, solidaridad a distintos niveles de agrupación, junto a redes de vínculos individuales de parientes.

Es la resistencia como respuesta a la escasez y precariedad de las alternativas, fundamentada en estrategias adaptadas a esa precariedad.

Para saber más: Los gitanos en España
Para saber más: Estudio sobre el colectivo gitano

Gitanos ( I )

Curiosamente a su llegada a Europa y también a España a comienzos del siglo XV, son acogidos con simpatía, cristianos que cumplen penitencia del peregrinaje por el pecado de renegar de su fe cristiana por la amenaza de los musulmanes y el sometimiento a ellos. En algunos documentos consta incluso la penitencia papal y la orden del pontífice de que se les ayudara en su camino para que pudieran cumplirla.

En el año 1499, una Real Pragmática promulgada por los Reyes Católicos simultáneamente en Castilla y en la Corona de Aragón iniciaba el acoso a los gitanos. La ley exigía que se asentaran y dejaran su vida errante, que sirvieran a un señor que tomaran un oficio, y ordena que dejen de ser gitanos en toda la amplitud de la palabra: que abandonen su lengua, su forma de vestir y ornamentarse, sus costumbres y sus relaciones. Es el comienzo de 500 años de resistencia a las persecuciones, e intentos de asimilación de la cultura predominante; en un proceso que aún hoy continúa, para negarles su origen, su historia, su cultura y su identidad.

Y resisten, ¿Por qué?.

No existen apenas estudios e investigaciones, (casi siempre hablan de ellos sus enemigos). Sin fuentes escritas; son un pueblo invisible. Pero tienen una tradición cultural consistente:

Los gitanos poseen una lengua propia de origen indoeuropeo derivada del sánscrito.
Existe una identidad étnica compartida y conceptualmente construida frene al payo.
Existe una continuidad de un conflicto entre gitanos y el poder; En todas partes los gitanos tratan de escapar a sus controles.

Para saber más: “La diferencia inquietante” de Teresa San Román.