decrecimiento.blogspot.com

decrecimiento.blogspot.com
Mostrando entradas con la etiqueta Ser humano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Ser humano. Mostrar todas las entradas

La aceptación del otro junto a uno

Todo acto humano tiene lugar en el lenguaje. Todo acto en el lenguaje trae da la mano el mundo que se crea con otros en el acto de convivencia que da origen a lo humano; por esto todo acto humano tiene un sentido ético. Este amarre de lo humano a lo humano es, en último término, el fundamento de toda ética como reflexión sobre la legitimidad de la presencia del otro.



La aceptación del otro junto a uno en la convivencia – el amor – es el fundamento biológico del fenómeno social: sin amor, no hay socialización, y sin socialización no hay humanidad. Cualquier cosa que destruya o limite la aceptación de otro junto a uno, desde la competencia hasta la posesión de la verdad, pasando por la certidumbre ideológica, destruye o limita el que se dé el fenómeno social y, por tanto, lo humano, porque destruye el proceso biológico que lo genera.

Descartar el amor como fundamento biológico de lo social, así como las implicaciones éticas que ese operar conlleva, sería desconocer todo lo que nuestra historia de seres vivos de más de tres mil quinientos millones de años no dice y nos ha legado.

Sólo tenemos el mundo que creamos con el otro, y de que sólo el amor nos permite crear un mundo en común con él. No es saber que la bomba mata, sino lo que queremos hacer con la bomba lo que determina el que la hagamos explotar o no. Esto, corrientemente, se ignora o se quiere desconocer para evitar la responsabilidad que nos cabe en todos nuestros actos, sin excepción, contribuyen a formar el mundo en que existimos y que validamos, precisamente, a través de ellos, en un proceso que configura nuestro devenir.

Ciegos ante esta trascendencia de nuestros actos pretendemos que el mundo tiene un devenir independiente de nosotros que justifica nuestra irresponsabilidad en ellos, y con ellos, y confundimos la imagen que buscamos proyectar, el papel que representamos, con el ser que verdaderamente construimos en nuestro diario vivir.

Para saber más: El árbol del conocimiento. Humberto Maturana y Francisco Varela.

Dios ha muerto: estamos solos.

"Los dioses han muerto... de risa al oír decir a uno de ellos que él era el único dios”

Nietzsche. Así hablo Zaratustra

Una vez que ‘Dios ha muerto’, el nihilismo, es el destino de los pueblos occidentales, porque nos hemos quedado sin brújula, sin sentido que darle a esta vida.

En este proceso histórico, que parte de la Ilustración, se aniquila el animismo y el mito; ayudado por las ciencias de la naturaleza, se propone la desmitologización del mundo, el dominio de la naturaleza y la realización de la libertad.

Y, sin embargo, es un hecho incontrovertible que en la sociedad industrializada, hechura y resultado de este ‘proceso progresivo ilustrado’ reina un generalizado irracionalismo destructivo en el que el hombre se ve sometido, y a punto de ser exterminado por el desarrollo científico-técnico.

“Si por otra parte, dios no existe, no encontramos frente a nosotros valores u órdenes que legitimen nuestra conducta. Así, no tenemos ni detrás ni delante de nosotros en el dominio luminoso de los valores, justificaciones o excusas. Estamos solos, sin excusas. Es lo que expresaré diciendo que el hombre está condenado a ser libre. Condenado, porque no se ha creado a sí mismo y, sin embargo, por otro lado, libre, porque una vez arrojado al mundo es responsable de todo lo que hace... El hombre puede elegir en un sentido u otro, pero lo único que no puede hacer es no elegir.”

Jean Paul Sartre. El existencialismo es un humanismo.

Fragmentos de Friedrich Nietzsche

"La humanidad no representa una evolución hacia algo mejor, o más fuerte, o más alto, al modo como hoy se cree eso. El ‘progreso’ es meramente una idea moderna, es decir una idea falsa. El europeo de hoy sigue estando, en su valor, profundamente por debajo del europeo del Renacimiento; una evolución posterior no es sin más, por necesidad cualquiera, una elevación, una intensificación, un fortalecimento.”

El anticristo.


“... la ciencia, aguijoneada por su vigorosa ilusión, corre presurosa e indetenible hasta aquellos límites contra los cuales se estrella su optimismo, escondido en la esencia de la lógica. Pues la periferia del círculo de la ciencia tiene infinitos puntos, y mientras aún no es posible prever en modo alguno cómo se podría aluna vez medir completamente el círculo, el hombre noble y dotado tropieza de manera inevitable, ya antes de llegar a la mitad de su existencia, con tales puntos límite de la periferia, donde su mirada queda fija en lo imposible de esclarecer. Cuando aquí ve, para su espanto, que, llegada a estos límites, la lógica se enrosca sobre sí misma y acaba por morderse la cola –entonces irrumpe la nueva forma de conocimiento, el conocimiento trágico, que, aun sólo para ser soportado, necesita del arte como protección y remedio.”

El nacimiento de la tragedia.



“Hay un solo mundo, y es falso, cruel, contradictorio, corrupto, sin sentido... Un mundo hecho de esta forma es el verdadero mundo... Tenemos necesidad de la mentira para vencer a esta ‘verdad’, es decir para vivir... La metafísica, la moral, la religión, la ciencia... son tomadas en consideración como diversas formas de mentira: con su ayuda se cree en la vida ‘la vida debe inspirar confianza’: el deber, planteado en estos términos, es inmenso. Para cumplir con él, el hombre debe ser por naturaleza, una artista... Metafísica, moral, religión, ciencia, no son más que criaturas de su voluntad de arte...”

Fragmentos póstumos. La voluntad de poder como arte.


“¿Cuál puede ser nuestra única doctrina?. Que al ser humano nadie le da sus propiedades, ni Dios, ni la sociedad, ni sus padres y antepasados, ni él mismo (el sinsentido de esta noción que aquí acabamos de rechazar ha sido enseñado como ‘libertad inteligible’ por Kant, acaso ya también por Platón). Nadie es responsable de existir, de estar hecho de este o de aquel modo, de encontrarse en estas circunstancias, en este ambiente. La fatalidad de su ser no puede ser desligada de la fatalidad de todo lo que fue y será.

El no es la consecuencia de una intención propia, de una voluntad, de una finalidad, con el no se hace el ensayo de alcanzar un ‘ideal de hombre’ o un ‘ideal de felicidad’, o de un ‘ideal de moralidad’, es absurdo querer echar a rodar su ser hacia una finalidad cualquiera. Nosotros hemos inventado el concepto ‘finalidad’: en la realidad falta la finalidad...”

El crepúsculo de los ídolos.

Para saber más: Nietzsche

Nosotros, los hijos de Eichmann

Nosotros, independientemente de en qué país industrializado vivamos, e independientemente de la etiqueta política que éste ostente, nos hemos convertido en criaturas de un mundo tecnificado.

Porque el triunfo de la técnica ha hecho que nuestro mundo, aunque inventado y edificado por nosotros mismos, haya alcanzado tal enormidad que ha dejado de ser realmente ‘nuestro’ en un sentido psicológicamente verificable. Ha hecho que nuestro mundo se ya ‘demasiado’ para nosotros.

Lo que en adelante podemos hacer es más grande que aquello de lo que podemos crearnos una representación; que entre nuestra capacidad de fabricación (ilimitada) y nuestra facultad de representación (limitada) se ha abierto un abismo.

Y lo que es válido para la ‘representación’, vale en la misma medida para nuestra ‘percepción’; en el momento en que los efectos de nuestro trabajo o de nuestra acción sobrepasan cierta magnitud, comienzan a tornarse oscuros para nosotros. Cuanto más complejo se hace el aparato en el que estamos inmersos, cuanto mayores son sus efectos, tanto menos tenemos una visión de los mismos y tanto más se complica nuestra posibilidad de comprender los procesos de los que formamos parte o de entender realmente lo que está en juego en ellos.

...

Nuestro mundo actual en su conjunto está en camino de convertirse en una máquina. No solamente porque hay tantas máquinas y aparatos (políticos, administrativos, comerciales o técnicos) o porque estos desempeñan un papel tan determinante en nuestro mundo. Sino porque el mundo entero se está subordinando a la razón de ser de todas las máquinas, esto es, el principio de máximo rendimiento.

Todas y cada una de las máquinas necesitan mundos alrededor que garanticen este máximo. Y lo que necesitan lo conquistan. Cada una de las máquinas necesita un 'imperio colonial' de servicios (compuesto por personal auxiliar, de servicio, consumidores, etc.) que a su vez se basa en este principio de máximo rendimiento.

La sed de acumulación de máquinas es insaciable. En este proceso, las máquinas arrinconan como carentes de valor y nulos todos aquellos fragmentos del mundo que no se pliegan a la co-maquinización por ellas exigida; o expulsan y eliminan, como si de desechos se tratara, a quienes, incapaces de prestar servicios al imperio de las máquinas amenazan esta expansión.

La máquina original se expande y se convierte en la 'megamaquina'. Y esto, el mundo en tanto que máquina, es realmente el estado técnico-totalitario al que nos dirigimos.


Para saber más: Günther Anders. Nosotros, los hijos de Eichmann. 1988.
Para saber más: Günther Anders. Más allá de los límites de la conciencia.
Para saber más: Günther Anders. Llámese cobardía a esa esperanza.
Para saber más: La formación de las necesidades. Günter Anders.

La huella civilizadora

Definimos “huella civilizadora” de forma análoga a huella ecológica, como el tiempo, el afecto y las energías amorosas necesarias para obtener la calidad de vida, la seguridad emocional y el equilibrio psicoafectivo imprescindibles para que una población definida con un nivel de vida específico tenga garantizada su continuidad generacional. Para cada subconjunto de población podemos definir también el “déficit civilizador” como la diferencia entre la huella civilizadora (tiempos y energías que dicho grupo requiere) y los tiempos y energías que aporta. No sería sostenible naturalmente que todos los sectores de la población presentaran déficit civilizador: ¿quién cuidaría de la vida humana? Al igual que en términos ecológicos, si determinados grupos de población presentan déficit, será a costa de otros. De esta manera, el déficit civilizador da una idea de la desigualdad entre distintos grupos humanos en relación a su participación en la sostenibilidad humana y social.

En la actual forma de relación entre mujeres y hombres, sea cuál sea el ámbito geográfico y cultural de su comunidad, éstos últimos consumen más tiempo, energías amorosas y cuidadoras para sostener su forma de vida que las que aportan. Estas energías necesarias para sostener la forma de vida de los hombres proceden de las mujeres, que no reciben tiempo, energías afectivas y cuidadoras equivalentes a cambio, por lo menos no en la misma proporción. Pero además, teniendo en cuenta el plus de dependencia humana por edad o estado de salud, la huella civilizadora va más allá: se genera tanto en el cuidado de las mujeres hacia los hombres como en la parte de cuidado del resto de las personas dependientes que correspondería realizar a los hombres (en un mundo equitativo) pero que traspasan a las mujeres.

Así pues, para que pudiéramos hablar de sostenibilidad –en los términos en que hemos definido sostenibilidad, como calidad de vida para todas y todos— cada cuál debería aportar y recibir de la relación en las redes de sostén, flujos equivalentes de tiempo de afecto y de cuidado que serían diferentes en los distintos momentos del ciclo de vida. La presencia de ‘déficit civilizador’ en nuestra actual forma de vida estaría expresando la dependencia desigual de los hombres sobre las mujeres. Somos conscientes de que ambos conceptos –huella y déficit civilizadores— son difícilmente cuantificables en su conjunto pues, como ya hemos dicho, las relaciones que están en la base del cuidado de la vida no son cuantificables; si hacemos el paralelismo con la ‘huella y el déficit ecológicos’ es básicamente por su analogía simbólica.

La huella y el déficit ecológicos hacen referencia a la sostenibilidad de la vida humana en el planeta, haciendo visible el reparto-consumo desigual de los recursos; y la huella y el déficit civilizadores harían referencia a la sostenibilidad de la vida en condiciones de humanidad en la red de relaciones que la hace posible, haciendo visible la aportación-recepción desigual de tiempo, energías amorosas y cuidadoras entre mujeres y hombres. Si el patriarcado capitalista ignora la existencia de ambas, es porque niega la dependencia humana, ya sea dependencia de las relaciones afectivas o dependencia de la naturaleza.

Para saber mas: Epílogo del libro 'la historia cuenta' de Enric Tello, escrito por Anna Bosch, Cristina Carrasco y Elena Grau.

El ser gobernado


“¡Oh, humanidad!, ¡Humanidad! ¿Y es posible que durante sesenta siglos hayas vivido en tanta abyección? Te llamas santa y sagrada y no eres más que la constante y gratuita prostituta de tus lacayos, de tus curas y de tus soldados. ¡Tú lo conoces, y sin embargo, lo sufres! Estar gobernado equivale a estar con guardias de vista, a vivir inspeccionada, espiada, dirigida, legislada, reglamentada, hollada, adoctrinada, sermoneada, violentada, estimada, apreciada, censurada, y mandada por hombres que para ello carecen de títulos, de ciencia y de virtudes... Estar gobernado equivale a estar registrada, tarifada, timbrada, medida, cotizada, licenciada, privilegiada, enmendada, amonestada, violada, impedida, reformada, dirigida y corregida en cada operación, en cada transacción, en cada movimiento que emprendas.

Bajo el pretexto de utilidad pública y en nombre del interés general se imponen contribuciones, se hace la ejecución de los bienes del individuo, se le exige recate y se le explota, monopoliza, concusiona, precipita, mistifica y roba; después, a la menor resistencia, a la primera queja, se le reprime, se le multa, se le vilipendia, se le veja se le pega, se le sacude, se le intima, se le desarma, se le agarrota, se le encarcela, se le fusila, se le ametralla, se le juzga, se le condena, se le deporta, se le sacrifica, se le vende, se le hace traición, y, para colmo de esto, no falta quien luego se le burle en sus barbas, le ultraje y le deshonre. He ahí el gobierno, he ahí la justicia, he ahí la moral. Y sin embargo, entre nosotros existen demócratas que pretenden que el gobierno tiene algo bueno; existen socialistas que en nombre de la libertad, la igualdad y la fraternidad, sostienen esta ignonimia: existen, en fin, proletarios que aceptan candidaturas a la presidencia de la República. ¡Hipócritas!.”


Idea general de la revolución en el siglo XIX. Proudhon. 1851.

"Todo aquél que detente el poder, acabará por cometer las atrocidades correspondientes... ¿Pero, cual es la magnitud crítica que lleva al abuso? La respuesta no es difícil: es el volumen de poder que garantiza la inmunidad contra una respuesta. Esto se logra siempre que el poder induzca a su poseedor a creer que no pueda ser retado por ninguna acumulación de poder superior existente"

Leopold Kohr

La sociedad se haya enmarcada en un conjunto de leyes que son telarañas para los ricos y poderosos y cadenas de acero para los pobres y débiles; unas redes de pesca en las manos del ‘gobierno’, que tienden a dejar la libertad individual o local el menor lugar posible.

El renacimiento de un concepto de democracia donde la autogestión, la horizontalidad, la participación directa, la autonomía, ,el trabajo colectivo, el apoyo mutuo serán los ejes que regirán una nueva sociedad.

Retomando valores como la solidaridad, el colectivismo, el respeto a la individualidad, la tolerancia, la creatividad, la participación, la calidad en el trabajo, la justicia o la igualdad como esfuerzo para mantener la diversidad natural y cultural.

La obscena transparecia

 
Mientras diez millones de turistas contribuyen cada año al crecimiento de la economía canaria –es decir, a los beneficios privados de las empresas constructoras y turísticas, a la creación de empleo precario y a la destrucción del territorio y sus ecosistemas -, una avalancha de treinta mil inmigrantes africanos se presenta como una grave amenaza para las Islas. Como estos últimos no son solventes, hacen su trayecto en embarcaciones precarias y eligen rutas cada vez más peligrosas para evitar encontrarse con los buques de guerra con que les reciben los gobiernos europeos; cuando no mueren ahogados en el intento, sus hoteles son Centros de Internamiento de Extranjeros (CIES), permanentes o improvisados en los sótanos de las comisarías. En estas cárceles encubiertas las personas inmigrantes pueden pasar hasta cuarenta días. Como no son turistas, a la salida de estas prisiones su destino es la repatriación o una orden de expulsión que les condena a trabajar en la economía sumergida, aceptando condiciones de trabajo semiesclavas ante la permanente amenaza de expulsión.



“Que los africanos vengan a pedir socorro a los mismos que les roban demuestra su desesperación; que los que les roban reciban su demanda de socorro con balas y palos demuestra la irrevocable ignominia del capitalismo. Podemos hacer guerras lejanas, imponer programas de ajuste estructural, firmar en un despacho un acuerdo comercial y destruir diez países sin violar en apariencia ningún mandamiento. Pero si llaman a nuestra puerta unos hombres que tienen hambre y sed, entonces no nos queda más remedio que romperles la cabeza, dispararles y abandonarlos en el desierto. Se crea o no en Dios, esto es un pecado y un pecado tan vergonzoso, tan sucio, tan abyecto, tan despreciable, que no es raro que hagamos un esfuerzo tan grande por ocultarlo, olvidarlo o justificarlo."Santiago Alba Rico. 'Vendrá la realidad y nos encontrará dormidos'.

Para saber más: La obscena transparencia del Plan África. Eduardo Romero.

Las lógicas del cuidado

¿Cómo se cuida? ¿Quién cuida en nuestra sociedad? Cuestiones abiertas agrupadas en torno a una propuesta provocadora y urgente: la reorganización social del cuidado.

Qué significa eso de los cuidados? Los cuidados no se pueden limitar a una única expresión, al trabajo doméstico, al cuidado de personas o de los hij@s. Los cuidados son todo eso, pero son mucho más, son algo sin lo que la propia vida no funciona. Representan un conjunto de tareas cuyo objetivo es proporcionar bienestar físico y emocional a terceros (pareja, hij@s, padres y madres, amig@s...) además de la atención a una misma.

Satisfacer estas necesidades requiere un trabajo que no sólo incluye tareas materiales (como hacer la comida, la colada, limpiar), sino también un componente inmaterial difícilmente cuantificable que tiene que ver con los afectos que median en estas relaciones y que se dan en la vida cotidiana. Son la comunicación, la producción de socialidad, la capacidad de afecto y la empatía. Esta complejidad propia de los cuidados hace que sea un trabajo imposible de medir en su valor, de reducir a un horario y de encasillar en unas tareas fijas: “aquí empieza y aquí acaba”. El trabajo de cuidados es imprescindible para el mantenimiento de la vida, pero está invisibilizado e infravalorado en nuestra sociedad.

Todas y todos los necesitamos, pero en nuestra sociedad se ha construido la idea de que hay que tender a ser autosuficientes a costa de todo, independientes de los demás y que es ahí, en esa autonomía individual, en consonancia con el capitalismo, donde reside el ideal perfecto de una vida, algo que sin embargo es imposible de alcanzar.

Para saber más: Las lógicas del cuidado. Silvia López Gil.

Carta póstuma de Lee Kyung Hae

Tengo 56 años. Soy un granjero de Corea del Sur y hemos intentado resolver nuestros problemas nosotros mismos, con una gran esperanza en las uniones campesinas. Sin embargo, por lo general he fracasado, como han fracasado la mayoría de dirigentes campesinos en otras partes.

Poco después de que se firmó el acuerdo de la Ronda de Uruguay, nosotros, los campesinos coreanos y yo, nos dimos cuenta de que nuestros destinos ya no están en nuestras manos. Además, impotentes, no pudimos hacer nada más que ver las olas que destrozaron nuestras comunidades rurales, asentadas desde hace cientos de años. Para armarme de valor he intentado buscar las razones verdaderas que explican la gran fuerza de estas olas.

He llegado a la conclusión, aquí en Ginebra, en la puerta de la OMC, y estoy gritándoles a ustedes las palabras que han hervido en mi cuerpo por mucho tiempo.

¿Para quiénes están negociando ahora? ¿Para el pueblo o para ustedes mismos?.

Dejen de hacer sus negociaciones en la OMC, llenas de lógica falsa y de palabras que son meros gestos diplomáticos.

Saquen la agricultura de la OMC.

Es cierto que los programas coreanos de reforma agrícola incrementaron la productividad de algunas granjas individuales. Sin embargo, también es un hecho que el incremento en la productividad simplemente añadió más volumen a un mercado de sobreoferta en el cual los bienes importados ocuparon la porción de menor precio. Desde entonces, jamás hemos recibido nada que supere los costos de producción. En ocasiones se han registrado caídas en los precios cuatro veces superiores que la tendencia normal. ¿Cuál sería tu reacción emocional si tu salario de repente cayera a la mitad sin entender claramente la razón?.

Una parte de los campesinos abandonaron sus granjas y migraron a los barrios urbanos. Los demás, que intentaron escapar del círculo vicioso, enfrentaron la bancarrota con deudas acumuladas. Por supuesto, algunas personas afortunadas han podido seguir adelante; sin embargo, sospecho que no todos podrán hacerlo. Yo no he visto nada más que casas vacías y maltratadas. Lo único que pude hacer fue revisar las casas y esperar a que regresaran. Una vez corrí a una casa donde un campesino abandonó su vida tomando un químico tóxico debido a sus deudas impagables. No pude hacer nada sino escuchar los aullidos de su mujer. ¿Qué sentirías en mi lugar?.

Si caminas en los pueblos rurales de Corea, lo primero que ves son muchas estructuras arruinadas, la mayoría techos para el ganado e invernaderos de vidrio, que tragaron enormes cantidades de dinero. Si entras a algunas casas, te encuentras con ancianos que sufren en su mayoría de alguna enfermedad. La comodidad de la vida rural sólo se siente viajando en coche. De hecho, los caminos pavimentados sirven sólo para los grandes apartamentos en los que viven a menudo más de mil personas, a los edificios y a las fábricas en Corea. Las tierras ahora pavimentadas eran arrozales que por miles de años proporcionaron los alimentos y materiales para la vida cotidiana. Ahora, en la sociedad contemporánea las funciones ambientales de los arrozales son aún más necesarias desde el punto de vista ecológico e hidrológico. ¿Quién guardará la vitalidad rural, las tradiciones comunitarias, el medio ambiente?.

Con la ayuda de la Unión Campesina tuve la oportunidad de viajar a otros países y ver qué hacen otros granjeros para competir y, por lo menos, sobrevivir. Fue bueno ver que en la Unión Europea los granjeros mantienen su orgullo en la conservación de sus comunidades, sus alimentos, su patrimonio tradicional y sus culturas. Al ver sus fuertes sentimientos de responsabilidad social, organización y los altos apoyos del gobierno me di cuenta que no abandonarán el trabajo en sus tierras.

Fueron lo suficientemente eficientes para manejar grandes extensiones de tierra con un mínimo de trabajo familiar. Sin embargo, sin esos apoyos no podrán seguir cultivando y tendrán que abrir negocios turísticos. Las dificultades de los pequeños productores fueron parecidas a las nuestras.

Las granjas en Estados Unidos parecen grandes y bien planeadas pero tienen más riesgos. Querían exportar más pero vivían preocupadas por la bancarrota.

Me preguntaba por qué no eran felices con estas grandes granjas y buenas máquinas. Varios de ellos me dijeron que con la permanente caída de los precios apenas obtienen ganancias para sobrevivir, a pesar del incremento en las exportaciones. Más bien, dijeron que los estómagos de sus socios empresariales (los comerciantes de granos, agroindustriales, procesadores) crecieron cada vez más. En conclusión me contaron que muchos granjeros en Estados Unidos pronto se quedarán en la bancarrota, si no hay subsidios adicionales debido a la dificultad de pagar el interés de los préstamos adquiridos para pagar el incremento de sus tierras y sus insumos.

Creo que la situación de los granjeros de muchos países en vías de desarrollo es parecida, aunque los problemas internos son diferentes. Sin embargo usualmente los problemas de dumping, importaciones masivas, falta de presupuesto gubernamental, y densidad de población son comunes. Para ellos las protecciones arancelarias sería la solución más práctica.

Me da pena ver la televisión y escuchar las noticias que dicen que el hambre prevalece en muchos países menos desarrollados, a pesar de que el precio internacional de granos está muy bajo. Ganar dinero a través del comercio no debe ser su manera de conseguir alimentos. Sin embargo deben tener acceso a la tierra y al agua. Cuando veo este desastre para los seres humanos, pienso en las personas gordas que viven en las ciudades del norte.

¿Caridad? ¡No, déjennos volver a trabajar!
.
Mi mensaje va a todos los ciudadanos para decirles que los seres humanos están en una situación de peligro debido a la falta de control sobre las corporaciones multinacionales y un pequeño número de miembros de la OMC que nos llevan a una globalización inhumana, antiambiental, asesina y no democrática. Debe pararse de inmediato, porque si no la lógica del neoliberalismo matará la diversidad global en la agricultura y sería un desastre para todos los seres humanos.

Lee Kyung Hae.

Lo humano

La vida humana consiste en habitar un mundo en el que las cosas no sólo son lo que son sino que también significan, pero lo más humano de todo es comprender que, si bien lo que sea la realidad no depende de nosotros, lo que la realidad significa sí resulta competencia, problema y en cierta medida opción nuestra.

El sentido de la vida humana no es un monólogo sino que proviene del intercambio de sentidos, de la polifonía coral. Los humanos somos participes de un Universo simbólico -la humanidad- en el que nos hacemos conscientes de la realidad de nuestros semejantes.

Para ser una persona libre no basta con nacer, sino que también hay que aprender. La genética nos predispone, pero sólo mediante la educación y la convivencia social nos formamos plenamente.

El síndrome tecnológico


“No existe una clave para nuestro problema, ninguna panacea para la enfermedad que padecemos. El síndrome tecnológico es mucho más complejo por eso, y tampoco es cuestión de escapar de él. Aunque realizásemos una importante conversión y reformásemos nuestro hábitos, no por ello desaparecería el problema fundamental. Pues la aventura tecnológica debe proseguir; en adelante, los correctivos susceptibles de asegurar nuestra salud exigen un nuevo desafío sin tregua el ingenio técnico y científico, que engendra nuevos riesgos que le son propios. Así, alejar el peligro en una tarea permanente, cuyo cumplimiento está condenado a seguir siendo una labor deslavazada y muchas veces incluso un remiendo.

Esto significa que, sea cual sea el porvenir, debemos efectivamente vivir en la sombra de la calamidad amenazante. Pero, en ser consciente de esta sombra, como es el caso hoy día, consiste paradójicamente la chispa de la esperanza: ella, en efecto, impide que desaparezca la voz de la responsabilidad y el principio esperanza se reúnen finalmente, incluso sino se trata de una esperanza exagerada en un paraíso terrestre, sino de una esperanza más moderada respecto a la posibilidad de continuar habitando un mundo en el porvenir y respecto a una supervivencia que sea humanamente digna de nuestra especie, teniendo en cuenta la herencia que se le ha confiado y que, ciertamente no es miserable, pero tampoco menos limitada. Esta es la carta que desearía jugar.”


Una ética para la Naturaleza. Hans Jonas 1993.

“El avance científico en los últimos decenios, unido a la ferocidad capitalista con el acopio y la acumulación de riqueza por sí misma, han trasladado los mecanismos de intensificación de la explotación de los recursos y de los bienes al mundo de la genética. La excusa es que es para mejorar las condiciones y la calidad de vida de los seres humanos que componen la sociedad. El escudo en que se parapetan, que sólo los retrógrados se oponen al avance inexorable de la ciencia. La realidad es que no es así, sino que se investiga para obtener beneficios, como resultado de la venta de los productos que son objeto y consecuencia de la investigación, sean estos ruedas de coche, nuevos materiales semiconductores, prótesis o patentes genéticas de semillas.”

Clonación, genética y energía. Pedro Pérez Prieto. 2004

Para saber más: Otro cuento de terrorismo energético: la clonación. Pedro Prieto

El ser humano y las prótesis cibernéticas

¿Hacia una tecnificación completa que nos convierta en ‘tecnoseres’?

“Tiempos futuros nos traerán nuevos y quizá inconcebibles progresos es este terreno de la cultura, exaltando aún más la deificación del hombre.”

Sigmund Freud. El malestar en la cultura. 1930.


El nuevo proyecto de autotrascendencia tecnológica del siglo XXI:

“Traspasaremos la frontera de nuestra responsabilidad como conciencia planetaria desafiando a las leyes de la Naturaleza. Todas las conquistas de la técnica serán humanas. Clonación de seres humanos, alimentos transgénicos, técnicas de fertilización y gestación extrauterina.

Podremos aferrar el contenido de una mente humana, digitalizarlo y transferirlo al entretejido metálico de un ordenador. Eliminaremos la moral para sustituirla por instrumentos que sirvan para conocer y ordenar las acciones humanas: la racionalidad, la objetividad y el análisis científico libre de valores morales.

Una nueva ética que arrincone lo genuinamente animal (dejando de lado pasiones y deseos). La modificación técnica de nuestro genoma para el bienestar general de los humanos mediante el Ángel tecnocientífico, eliminando toda cultura humanista (elitismo conservador); la técnica en detrimento del lenguaje, el arte, la conciencia de uno mismo, la capacidad para el humor o la sociabilidad.

Inteligencia operativa, hombres-máquina, perfección, no existen los límites: crecimiento extensivo. Se abandona la condición humano hacia lo transhumano, nuestra historia desemboca en una era post-humana dominada por humanos transgénicos ansiosos por abdicar de su libertad, cyborgs y ordenadores.

Nuevos caminos para intentar seguir la expansión con nuevas fuentes de energía y desafíos para la naturaleza entrópica de este mundo (somos dioses). La fuga hacia el cosmos. Creación de post-humanos mediante ingeniería genética y simbiosis hombre-máquina. En lugar de la sociedad: El ciberespacio.

Ser como dioses, recreados por obra y gracia de la ingeniería genética y la robótica, integrados sin solución de continuidad en la Megamáquina tecnológico-social”

Movimiento para la erradicación de los sentimientos, las relaciones personales y la creatividad.

Para saber más: ¿Así que aún no somos humanos?. Jorge Riechmann. 2003.

El ser humano y la tecnología


El ser humano y la tecnología

“Hoy por hoy, las nuevas tecnologías son portadoras de un cierto tipo de accidente, y un accidente que ya no es local , o está puntualmente situado, como el naufragio del Titanic o el descarrilamiento de un tren, sino un accidente general, un accidente que afecta inmediatamente a la totalidad del mundo. Cuando se nos dice que la red Internet es de ámbito mundial, es claramente evidente. Pero el accidente de Internet, o el accidente de otras tecnologías de la misma naturaleza, es también la aparición de un accidente total, por no decir integral. Sin embargo, esta situación no admite comparación. Todavía no hemos conocido nunca, aparte quizá del crack bursátil, un accidente que afecte a todo el mundo al mismo tiempo.”

El cibermundo. La política de lo peor. Paul Virilio. 1997


El hombre occidental no se siente parte de la Naturaleza sino como una fuerza destinada a dominarla y conquistarla. La ilusión de poderes ilimitados, alimentada por los asombrosos adelantos científicos y técnicos, ha producido la ensoñación del crecimiento sin límites.

En el origen, la técnica no busca más que permitir la adaptación del hombre a un medio hostil. En un primer momento, se trata de asegurar la supervivencia, liberarse de los límites impuestos por la naturaleza, principalmente ligados al medio. Así, forzados en primer lugar a evolucionar como bípedos en la superficie de la tierra, los hombres se liberan de ese medio, al que parecían específicamente condenados, por medio de la invención de técnicas destinadas a dominar los demás elementos.

Fueron necesidades apremiantes las que movieron al hombre a tomar cosas que le fueron desviando de su naturaleza de mono desnudo absolutamente sostenible, además de su ingenio.

La incapacidad de nuestra especie para controlar su volumen de población y por ende, la incompetencia para evitar el agotamiento de los recursos básicos que la sustenta, el deterioro de la Naturaleza de la que forma parte y finalmente una aguda competencia entre los propios humanos, son pruebas de que el desarrollo tecnológico necesita de sistemas de producción cada vez más complejos que generan mayores necesidades de recursos en un camino sin retorno hacia el abismo.

La especie humana como patología terrestre


"Un mono antropoide tuvo una vez un hijo enfermo, desde el punto de vista estrictamente animal o zoológico, verdaderamente enfermo...", postulaba ya Miguel de Unamuno (1913) refiriéndose al homo sapiens .

Esta consideración, reiterada en estudios posteriores, subraya que el animal humano es el único al que no le bastan los instintos para orientar su comportamiento, sino que tiene que acudir a esquemas simbólicos o culturales que den sentido y otorguen racionalidad a lo que hace. Y entre las creaciones de la mente humana que hoy gobiernan nuestra existencia destaca cada vez más la idea usual de lo económico , con la convención social del dinero que le da vida y sus afanes de crecimiento permanente (J.M. Naredo, 2003a).

La extensión de ese empeño enfermizo del crecimiento económico hace que, con los potentes medios técnicos disponibles, la especie humana aparezca como una especie de patología terrestre. Pues, en el marco de la llamada "globalización", el objetivo generalizado del crecimiento económico promueve la progresiva explotación y uso humano masivo de la biosfera, la corteza terrestre, la hidrosfera y la atmósfera, unidos a la expansión de asentamientos e infraestructuras, a ritmos muy superiores al del crecimiento demográfico, que están dejando huellas de deterioro territorial evidentes.

Lo cual avala la consideración antes mencionada de la especie humana como patología parasitaria de la biosfera que devora, simplifica y deteriora el complejo entramado de ecosistemas y paisajes que había llegado a tejer la vida evolucionada en la Tierra.

Jose Manuel Naredo. 2004.

Para saber más: La especie humana como patología terrestre

Entrevista a Mario Sproviero:

JL: ¿Cuál es el alcance y el significado de la cuestión “entropía” en el mundo de hoy?


MBS: Con el problema de la entropía se da un fenómeno curioso: a pesar de tener la máxima importancia, afectando directamente -a corto, medio y largo plazo- a la propia supervivencia humana en el planeta, ha sido muy poco divulgado y, así pues, prácticamente ignorado por la opinión pública.


Recientemente se ha publicado en Europa la traducción actualizada del clásico Enthropy de Jeremy Rifkin, que describe la tendencia universal de todos los sistemas -incluidos los económicos, sociales y ambientales- a pasar de una situación de orden a creciente desorden. Por tanto, debe ser discutido por toda la sociedad en todos sus sectores y no sólo en círculos especializados de científicos.


JL: ¿A qué se debe el desinterés por el problema de la entropía, si se trata de un asunto tan grave y apremiante?


MBS: Para la visión mecanicista del mundo, típicamente moderna, en la línea que une a Descartes, Galileo, Bacon, Newton, Locke y Adam Smith (éste en la economía y Locke en la concepción social), la idea de progreso es tan connatural que ni pensamos en discutirla. Ahora bien, la cuestión que abordamos incide precisamente en este punto: "la ley de la entropía socava la idea de la historia como progreso. La ley de la entropía destruye la idea de que la ciencia y la tecnología crean un mundo más ordenado".


En una visión mecanicista, el énfasis únicamente se pone en lo que se ordena, sin entrar a considerar el desorden causado por la ordenación. Es como si ignorásemos, por ejemplo, el problema de la basura al arreglarnos nuestra casa. Cuando la casa es el propio planeta, pensar que “el resto” no interesa es el síndrome del avestruz...


JL: Comencemos por la caracterización y definición de entropía


MBS: Originalmente, “entropía” surgió como palabra acuñada del griego, de em  (en - en, sobre, cerca de...) y   sqopg (tropêe - mudanza, giro, alternativa, cambio, evolución...). El término fue usado primeramente en 1850 por el físico alemán Rudolf Julius Emmanuel Clausius (1822-1888).


Para caracterizar la entropía partiremos de una autoridad de renombre: el físico Enrico Fermi, uno de los padres de la bomba atómica. En su Thermodynamics define la primera ley de la termodinámica:


"La primera ley de la termodinámica es esencialmente la afirmación del principio de conservación de la energía para sistemas termodinámicos. Como tal, puede expresarse del siguiente modo: 'La variación de energía en un sistema durante cualquier transformación es igual a la cantidad de energía que el sistema intercambia con el ambiente'. Esta primera ley no pone limitaciones a las posibilidades de transformación de energía de una forma para otra".


Ahora bien, esa posibilidad ilimitada de transformación es la base de toda la civilización del progreso. Ya la segunda ley de la termodinámica impone severas limitaciones: "Es imposible una transformación cuyo resultado final sea transformar en trabajo todo el calor extraído de una fuente" (postulado de Kelvin).


JL: ¿Cómo se traduce esto en términos generales?


MBS: El primer principio establece que la energía no puede ser creada ni aniquilada. Hay todavía un tercer principio -el del equilibrio- que indica que dos cuerpos -ambos en equilibrio térmico con un tercero-, colocados en contacto, se encuentran en equilibrio entre sí.


Lo curioso es que históricamente el mismo primer principio haya suscitado tanta oposición y resistencia a ser aceptado, porque existía el ideal de construir una máquina que pudiese efectuar trabajo sin consumir energía (motu perpetuo de primera especie). En términos corrientes, el segundo principio indica que, con el tiempo, disponemos siempre de menos energías utilizables. O resumiendo: "la energía total del universo es constante y la entropía (el desorden) total está en continuo aumento".


Nos hallamos entonces en un universo que se degrada energéticamente y esta realidad debería conducir a un dispendio mínimo de las energías disponibles, más aún en el sistema de nuestra pobre Tierra, cuyos materiales utilizables son muy limitados. Por tanto, la productividad no debería medirse por la mayor cantidad de bienes económicos producida en un determinado período de tiempo, sino por la mayor cantidad producida con el menor gasto energético posible. Y, del mismo modo, crear el orden que deje menos desorden (en otros ámbitos).


JL: Estas leyes de la termodinámica ¿son siempre válidas o se trata a lo sumo de un modelo científico provisional?


MBS: Éste es el punto central. Para el autor -y todo indica que está plenamente en lo cierto- se trata de ley fundamental y Albert Einstein -en una de sus reflexiones- observó: "Una teoría es tanto más emocionante cuanto más simples son sus premisas, más diversas las categorías de fenómenos a las que se refiere, más vasto su campo de aplicabilidad. Ésta es la razón por la que la Termodinámica clásica siempre me causó honda impresión: es la única teoría física de contenido universal de la que estoy convencido que, en el campo de la aplicación de sus contenidos basilares, nunca será superada".


Ante esa universalidad de la ley de la entropía, se busca "atenuarla" de dos modos: o intentando quitarle universalidad por medio de una nueva ciencia, la Mecánica Estadística (Ludwig Boltzmann), en la cual (en el mundo subatómico) podría haber excepciones; o intentando reconocerle significado práctico sólo para largos ciclos como el del apagón del sol, previsto para períodos cósmicos de tiempo. Lo cierto es que, aun concediendo esas excepciones para partículas, se trataría de casos análogos a la famosa imagen de millares de monos mecanógrafos escribiendo al azar, a lo largo de miles de años, la Comedia de Dante. Y en cuanto al caso del sol, basta decir que nuestros ciclos, evidentemente, son de dimensiones humanas y no cósmicas. El hecho indudable es que la entropía nos afecta radicalmente.


JL: Si se trata de una ley universal, ¿por qué sólo ahora sale a la luz su carácter destructor?


MBS: Dada la simple experiencia siempre constatada de que nunca espontáneamente el calor de un cuerpo más frío ha pasado a un cuerpo más caliente, resulta extraño no haber contado con una formulación anterior. Un paréntesis: me refiero aquí a formulaciones científicas, porque la intuición del fenómeno sí fue captada siempre. Desde el "Tempus edax rerum", el tiempo que consume las cosas, del poeta latino, "el tiempo que estraga todas las cosas", a un San Pedro que afirma que el mundo ahora existente está reservado para el fuego (II Pe 3, 7). El problema de la entropía no sería destructivo si tuviésemos otra Weltanschauung: como nuestra visión del mundo, el consumismo, tiene algo de connatural y el progreso es su imperativo ético, entonces estamos realmente en un callejón sin salida. Un San Francisco de Asís, por ejemplo, no estaría en la crisis que estamos. En nuestro sistema, que no concibe ningún significado espiritual de pobreza y, por tanto, de la propia existencia, y convierte a lo superfluo en más esencial que lo esencial, la no disponibilidad de energía vacía completamente la existencia. De ahí el carácter auto-destructivo del progreso. Es en ese sentido que Heidegger (1889-1976) comenta la "penuria de nuestro tiempo", incapaz de darse cuenta de que la verdadera penuria no es la material, sino la de no considerar como una ausencia la ausencia de lo Esencial (a propósito del terrible verso de Hölderlin: "Wozu Dichter in dürftiger Zeit?" - "¿Para qué poetas en tiempos de penuria?"). Para Francisco, como es sabido, la pobreza no lleva a la tristeza de perder cosas, sino a la alegría de librarse de cosas...


JL: ¿Qué relación hay entre tiempo y entropía?


MBS: La entropía es la inversión del tiempo, es decir, ese aspecto del tiempo por el cual cuanto más se retrocede en el tiempo, más "intenso" es el tiempo. Y cuanto más se avanza más "diluido" es el tiempo. Es el tiempo en su aspecto negativo: estamos acostumbrados a pensar en el devenir del cosmos como un progresivo venir-a-ser, pero en verdad se trata de un regresivo dejar-de-ser sin aniquilarse: se acumula una "escoria de ser". Como muy bien muestran los físicos Bernhard y Karl Philbert, no sólo el espacio está en función del tiempo, sino el mismo tiempo está en función del tiempo. No podemos pensar en un tiempo uniforme y lineal separado de las cosas, sino en un tiempo entrópico, que se degrada con el tiempo, tendiendo asintóticamente al fin del propio tiempo; o como satíricamente se podría decir: "el tiempo va a morir con el tiempo" (o en la visión de Juan: "No habrá más tiempo" Ap 10, 6).


JL: ¿Explicaría eso la aceleración de los ciclos de energía a lo largo de los tiempos cósmicos, geológicos, biológicos y, más recientemente, históricos?


MBS: Precisamente. Hay un paralelo ilustrativo con el tiempo de la vida de un hombre. La "entropía" orgánica evidenciada por el envejecimiento nos da la vivencia del "hundirse" del tiempo; y la muerte, de su implosión.


Los ciclos históricos nos muestran ese hecho claramente. Las crisis de energía no son sólo de nuestros días. En Europa, en la busqueda de energía (pensemos en necesidades domésticas, de calefacción, etc.) el "ciclo de la madera" comenzó a entrar en crisis en el siglo X y se agravó de modo total en el siglo XV (después de más de un milenio de exploración...), principalmente en Inglaterra, empujando al ciclo del carbón (el ciclo más sucio de la Historia), que duró casi cuatro siglos... Siempre en períodos cada vez menores, tenemos nuestro ciclo, que dura cerca de cien años, centrado en el petróleo: su agotamiento previsible será en torno al primer cuarto de este siglo.


Surge entonces el problema: ¿y después? Aquí es donde entra el carácter trágico de esa encrucijada histórica nuestra. Por un lado, la propuesta de basarse fundamentalmente en esta ley, extrayendo de ella todas las consecuencias y cambiar completamente los hábitos de nuestra civilización, salvar lo salvable (si es posible...) en una desglobalización urgente (con la correspondiente descentralización de la energía); o, por otro lado, poner rumbo a una súper-globalización, radicalmente uniformizadora, que nos lanzaría a un ciclo todavía más complejo, el de la biotecnología (ingeniería genética, etc.), que nos daría una "plenitud" provisional -de infernal complejidad- y, a la postre, de duración aún más corta y agotando todas las materias y recursos del planeta.


No es el caso aquí de entrar en detalles (para eso está la obra de Rifkin), pero hay evidentemente una aterradora degradación de la tierra en una patente correlación entre nuestras crisis de energía, abastecimiento ("vacas locas", "fiebre aftosa", agrotóxicos y todas las otras disfunciones de una actividad agropecuaria plantada y nutrida en el petróleo), desertificación creciente, cada vez más basura etc. y la creciente entropía... Es un círculo vicioso: la demanda creciente de energía vuelve siempre más complicada, costosa y dañosa su obtención.


Me valgo aquí de dos metáforas clásicas: el aprendiz de brujo genera fuerzas que acaban por destruirle y el diablo -en la horripilante imagen de Jacob Boehme (1575-1624)- se ha vuelto loco y se ha prendido fuego en el afán de consumirse disfrutando de sí mismo. Parece la alternativa de la biotecnología: agotando totalmente los recursos planetarios para mantener los vicios de nuestra sociedad de consumo.


JL: ¿Pero no existe la posibilidad de revertir ese cuadro mediante una nueva e inesperada fuente de energía?


MBS: Hay de hecho una especulación, en el ámbito de la ficción científica, que propone todo tipo de "soluciones" disparatadas, hasta la reversión del tiempo -otro deseo delirante de negar la realidad entrópica.


Si consideramos que la energía atómica trae tremendas complicaciones ambientales (Chernobyl fue el mayor desastre de la historia de la tecnología) y entrópicas (hecha inviable la fisión nuclear, se tiende a la fusión nuclear en frío, que es la traducción en términos energéticos de la utópica máquina de motu perpetuo), la única energía disponible no explorada es la solar, pero no contamos con tecnología adecuada: un aprovechamiento no mediatizado por procesos fuertemente entrópicos (el remedio que mata al paciente).

O en términos más prácticos y realistas: Yergin (ver Bibliografía) hace notar que la Guerra del Golfo puso en evidencia que, por el momento, la única energía disponible para sostener el sistema es el petróleo. Y si no, ¿por qué la guerra? ¿Y será casual la presencia de la familia tejana Bush (que, como se sabe, está ligada al monopolio del petróleo) en el vértice de poder del planeta?


Ocurre con las tentativas de eludir la entropía un fenómeno paralelo al que se da con las tentativas de sustraerse a las limitaciones del Álgebra. Como se sabe por el Teorema Fundamental del Álgebra, una ecuación de grado n admite n raíces. Pero, a partir del grado 3, salvo casos particulares, no hay algoritmo universal para determinar esas raíces. Ante una imposibilidad demostrada, nadie va a perder tiempo buscando un algoritmo inexistente (o, por dar otro ejemplo matemático, la cuadratura del círculo). Del mismo modo, tomando en serio los principios de la entropía, nadie debería -en su sano juicio- insistir en esa línea. Claro que la humanidad tomada como un todo, con sus grupos e intereses difusos (y sobre todo quien goza del poder), no funciona con tal racionalidad...


JL: ¿Y qué soluciones se ofrecen, si abordamos existencialmente la cuestión de la entropía?


MBS: Esto es realmente lo trágico. Rifkin habla de una vuelta radical a un ritmo natural en el que se debe revertir drásticamente el sentido del flujo campo-ciudad, las personas deberían volver al campo, las ciudades no deberían albergar a más de cien mil habitantes y la población mundial no superar los mil millones de habitantes. Es precisamente con base en esas constataciones que surgen actualmente grupos de fanáticos como el Aum Shinrikyô. Poca gente presta atención al hecho de que el famoso atentado en el metro de Tokio, el del gas sarín, fue motivado por una ideología de eliminación de estratos inferiores de la (super) población. De hecho, Shoko Asahara estaba ligado a los militantes rusos seguidores de Vladimir Zhirinovskij y, presumiblemente, a la proscrita extrema derecha alemana del NSDAP (Partido Nacionalsocialista del Trabajo). No cabe por tanto considerar la disparatada propuesta rifkiniana de reducir la población de seis a mil millones.


JL: Ampliando a otros ámbitos, ¿cómo afecta la idea de entropía a la Educación?


MBS: Rifkin menciona la experiencia -vivida por cualquier estudiante- de trasnochar, hacer un examen por la mañana y por la tarde tener ya todo olvidado. Ese "olvido" permanece como residuo cognoscitivo no eliminado. Hay un hecho constatado en los Estados Unidos: con toda la parafernalia de informática y equipamientos existe un gran número de alumnos que no consiguen aprender o, lo que es peor, cobran aversión al estudio. Y los que sintonizan con esos  equipamientos, se robotizan y se constata un gran aumento de enfermedades mentales desde el "boom" de la informática. El nuevo ideal ya no es el "animal", sino la "cosa" (de ahí ciertos géneros musicales nuevos, cierta cromática de cabello y de ropas, etc.).


Recordemos que Kant consideraba que para pensar seriamente algún problema la mera lectura de un periódico ya constituía un obstáculo. Hoy, si consideramos la avalancha de informaciones recibidas (desde las innumerables competiciones deportivas simultáneas hasta los noticiarios locales, regionales, nacionales e internacionales, pasando por una publicidad omnipresente y exigencias crecientes de competencia técnica e intelectual), sin posibilidad de síntesis, no es difícil percibir la entropía en la educación. En ese sentido Goethe (1749-1832), en el Fausto, pone en boca del diablo: "No soy omnisciente, mas mucho me es conocido", lo que podemos maximalizar en: "Lo sé todo, pero no soy omnisciente". Se contraponen los saberes de una pluralidad siempre creciente, sin posibilidad de síntesis, "falso infinito", al saber omnisciente de Dios: todo lo sabe en un único acto de infinita simplicidad, el verdadero infinito.


Los conceptos clásicos denominados "trascendentales del ser" (uno, bien, verdadero, bello) ya habían sido históricamente preteridos por su negación: al ser, la nada; al bien, el mal; a lo verdadero, lo falso; a lo bello, lo feo. Sólo el trascendental "uno" permanecía intacto, la posmodernidad se encargó de afirmar la superioridad de la pluralidad sobre la unidad: paradójicamente, a pesar del énfasis en el pluralismo, nunca hemos tenido una cultura global tan homogénea. Y, en términos filosóficos, se aniquila la intuición en favor de un exacerbado raciocinio autogenerador (Hegel): exhaustivas marañas conceptuales en detrimento de la intuición que incide directamente sobre lo real. Especular sin intuición es el equivalente a obrar sin energía: he ahí la entropía en el conocimiento: una especie de aparato especulativo de motu perpetuo.


JL: ¿Cuál es el papel del ordenador y de la informática en la entropía?


MBS: Por un lado, el ordenador permite operacionalizar las transformaciones de energía, acelerando el agotamiento de los recursos limitados de energía y materiales. Por otro lado, el ordenador es la realización concreta de ese abstracto que Heidegger (y el hecho increíble es que Heidegger ni siquiera conoció los ordenadores) llamaba Ge-stell (dispositivo, aparejo, aparato, armazón, estante, etc.): "Puesto que la esencia de la técnica moderna descansa en el Ge-stell, de ahí procede la necesidad de la técnica de echar mano de la ciencia exacta de la naturaleza. Ahí tiene su origen la apariencia falaz de la técnica moderna como ciencia natural aplicada". Resumiendo, tenemos una ciencia abstracta, una realidad virtual (formada por la tecnología) y una base real: el agotamiento energético real (no intuido).


Puede decirse que la revolución informática del aparato -dispositivo que produce información- completó la revolución industrial de la máquina -dispositivo que produce trabajo. Máquinas y aparatos son ya visibles en la actual crisis como agentes del nihilismo de la demiurgia humana.


JL: Como sinólogo, ¿cómo ve la posición de China ante semejante problemática?


MBS: Rifkin hace notar -y con razón- que China es la nación mejor preparada para el colapso energético que se aproxima y aconseja a las naciones del tercer mundo una "vuelta al campo" para atenuar el impacto de esa crisis. China fue el único imperio de la Historia basado en la agricultura sin haber perdido nunca tal base. Este hecho fue motivo de grandes dificultades para la China revolucionaria provocando incluso la llamada "revolución cultural", que intentaba anegar un pasado sin dialéctica entre ciudad y campo. Sin embargo, el mismo Mao Zedong (1893-1976) estaba seguro (justamente por esa base rural) de que en un conflicto nuclear China sería la nación superviviente. Por ello, la China posterior a la revolución cultural buscó la modernización evitando el éxodo del campo. Este éxodo fue tildado como el error sudamericano y especialmente "el error brasileño" (baxidecuowu, en chino).

De hecho, es preciso reconocer ese baxidecuowu, la fragilidad del sistema brasileño: ¿cómo podrá, pues, una São Paulo, con sus 17,8 millones de habitantes, sobrevivir sin área rural propia?

No creo, sin embargo, que se pueda prever qué países tendrán mejores condiciones de supervivencia: el caos será globalizado...


JL: ¿Quiere decir que nos encontramos ante dos alternativas diametralmente opuestas?


MBS: Sí, por un lado, la propuesta de la biotecnología, creando ilusorias realidades virtuales; por otro, el retorno a una era de economía descentralizada, una "edad de piedra" altamente técnica. En su "testamento" dice Heidegger: "El hombre está ahí, responde y es desafiado por un poder que se revela en la esencia de la tecnología y que el propio hombre no domina..."


JL: ¿Pero qué críticas se pueden hacer al dilema de Rifkin?


MBS: Ambas se mueven en el ámbito del mecanicismo pragmatista: una expansivista; otra retrayente. Rifkin apela al eclecticismo religioso, pero sólo para instrumentalizarlo al servicio de la civilización del mínimo desgaste entrópico, con su población reducida.


Heidegger es, a mi modo de ver, más realista: "La filosofía al igual que el pensamiento y la acción del hombre no van a conseguir provocar un cambio en la actual situación del mundo. Sólo tenemos esta posibilidad, a través del pensamiento y de la poesía, de prepararnos para la llegada del dios o bien para la ausencia de dios, el final que en ausencia de Dios iremos a vivir".


JL: ¿Se trata entonces del mismo Apocalipsis?


MBS: Es alguien tan inesperado como Heidegger quien, en su entrevista-testamento, señala al Apocalipsis. Él cita a su poeta Hölderlin:

"Wo aber Gefahr ist, wächst
Das Rettende auch".

                        ("Pero donde hay peligro, crece también lo que salva").


Ahora bien, el título de ese poema es Patmos, que, como se sabe, ¡¡¡es la isla del Apocalipsis!!! Y el mensaje del Apocalipsis es que Dios nos salva en la destrucción humana inevitable.


JL: Ya que estamos en el asunto, ¿se trata entonces de una lectura posmoderna de la parábola del hijo pródigo: el hombre coge su parte de la herencia (recursos energéticos y materiales), la malbarata, la agota y, al final, sólo le queda una salvación "de fuera"?


MBS: Eso es. O Dios nos salva, o...


Bibliografía citada


Rifkin, Jeremy Entropía, hacia el mundo Invernadero, Urano, Barcelona, 1990.

Philberth, Bernhard und Karl Das All, Stein am Rhein Verlag, Schweiz, 1994.

Fermi, Enrico Termodinámica, Eudeba, Buenos Aires, 1985.

Yergin, Daniel O Petróleo, São Paulo, Escrita, 1994 (En español se ha publicado La Historia del Petróleo, Javier Vergara Editor, Buenos Aires, 1992).

Heidegger, Martin Die Technik und die Kehre, Neske Verlag, Stuttgart, 1996 (traducción española y notas de Salvador Mas Torres en Anales del Seminario de Metafísica, Universidad Complutense de Madrid,1990).

Desarrollo tecnológico


“En las zonas técnicamente avanzadas de la civilización, la conquista de la naturaleza es prácticamente total y un mayor número de necesidades de un mayor número de gentes son satisfechas más que nunca. Ni la mecanización, ni la regularización de la vida, ni el empobrecimiento mental, ni la creciente destructividad del progreso actual dan suficiente motivo para dudar del ‘principio’ que ha gobernado el progreso de la civilización occidental. El aumento continuo de la productividad hace cada vez más realista la promesa de una vida todavía mejor para todos.

Sin embargo, la intensificación del progreso parece estar ligada con la intensificación de la falta de libertad. A lo largo de todo el mundo de la civilización industrial la dominación del hombre por el hombre está aumentando en dimensión y eficacia.”

Eros y civilización. Incremento del progreso, intensificación de la servidumbre. Herbert Marcuse.


Mientras vamos hacia una destrucción sistemática del medio, y el planeta sufre una degradación sin precedentes, el perfeccionamiento tecnológico sigue considerándose como algo incuestionable y necesario para el desarrollo de la humanidad.

La tecnología se pone al servicio de la clase que posee los medios de producción. La organización del trabajo se realiza según el sentido liberal y la técnica permite la sumisión de las personas ante el mercado.

Los únicos fines que perseguimos son aguantar en la carrera hacia las casas prefabricadas y los unifamiliares construidos en serie, los coches, los electrodomésticos, etc; en fin, felices en la cultura de la atomización y sobreviviendo en espacios planificados para producir y consumir con el sosiego de mantenernos vivos a base de unos alimentos cuyo código de barras nos avisa de la degradación controlada... estemos tranquilos.

La pirámide de Maslow



Abraham H. Maslow, en su obra Motivation and Personality (1954) plantea el concepto de jerarquía de las necesidades, en la cual las necesidades se encuentran organizadas estructuralmente con distintos grados de poder, de acuerdo a una determinación biológica dada por nuestra constitución genética como organismo de la especie humana.

La jerarquía está organizada de tal forma que las necesidades de déficit se encuentren en las partes más bajas, mientras que las necesidades de desarrollo se encuentran en las partes más altas de la jerarquía.

Dentro de esta estructura, cuando las necesidades de un nivel son satisfechas, no se produce un estado de apatía, sino que el foco de atención pasa a ser ocupado por las necesidades del próximo nivel y que se encuentra en el lugar inmediatamente más alto de la jerarquía, y son estas necesidades las que se busca satisfacer, en un movimiento hacia la plena humanización.


La teoría de Maslow plantea que las necesidades inferiores son prioritarias, y por lo tanto, más potente que las necesidades superiores de la jerarquía; "un hombre hambriento no se preocupa por impresionar a sus amigos con su valor y habilidades, sino, más bien, con asegurarse lo suficiente para comer."

  • Necesidades Fisiológicas.
Se refieren a las necesidades verdaderamente básicas de alimentos, agua, cobijo y sexo. Estas necesidades estaría asociadas con la supervivencia del organismo dentro de la cual estaría el concepto de homeostasis, el cual se refiere " a los esfuerzos automáticos del cuerpo por mantener un estado normal y constante, del riego sanguíneo", lo que se asociaría con ciertas necesidades, como lo son la de alimentarse y de mantener la temperatura corporal apropiada.

  • Necesidades de Seguridad y protección.
Describen el afan de la persona por disfrutar de la seguridad o protección. Incluyen una amplia gama de necesidades relacionadas con el mantenimiento de un estado de orden, estructura, seguridad, estabilidad.

En la sociedad occidental estaríamos hablando de un trabajo estable, una vivienda, una jubilación, una asistencia sanitaria.

  • Necesidades de pertenencia y amor
Se concentran en los aspectos sociales donde casi todo el mundo concede valor a las relaciones interpersonales y de interacción social. Dentro de las necesidades de amor y de pertenencia se encuentran muchas necesidades orientadas de manera social; la necesidades de una relación íntima con otra persona, la necesidad de ser aceptado como miembro de un grupo organizado, la necesidad de un ambiente familiar, la necesidad de vivir en un vecindario familiar y la necesidad de participar en una acción de grupo trabajando para el bien común con otros.

  • Necesidades de valoración (estima)
Incluyen la preocupación de la persona por alcanzar la maestría, la competencia, y el estatus. La necesidad de estima es aquella que se encuentra asociada a la constitución psicológica de las personas. Maslow agrupa estas necesidades en dos clases: las que se refieren al amor propio, al respeto a sí mismo, a la estimación propia y la autovaluación; y las que se refieren a los otros, las necesidades de reputación, condición, éxito social, fama y gloria.

Las necesidades de valoración son generalmente desarrolladas por las personas que poseen una situación económica cómoda, por lo que han podido satisfacer plenamente sus necesidades inferiores. En cuanto a las necesidades de estimación del otro, estas se alcanzan primero que las de estimación propia, pues generalmente la estimación propia depende de la influencia del medio.

  • Necesidades de realización personal (desarrollo)
Reflejan el deseo de la persona por crecer y desarrollar su potencial al máximo. La satisfacción de las necesidades de carencia es condición necesaria, pero no suficiente, para que el individuo logre la autorrealización. La persona "meramente sana", según Maslow, "gusta [de] la cultura [...], sus metas son benévolas, están llenos de buenos deseos y carecen de malicia,[...]pero falta algo.

  • Necesidades fuera de la jerarquía
Necesidad de saber y comprender.

Estas necesidades de orden cognoscitivo no tienen un lugar específico dentro de la jerarquía, pero a pesar de ello fueron tratadas por Maslow. Estas necesidades serían derivaciones de las necesidades básicas, expresándose en la forma de deseo de saber las causas de las cosas y de encontrarse pasivo frente al mundo.

Necesidades estéticas

Las necesidades estéticas están relacionadas con el deseo del orden y de la belleza. Estas necesidades estéticas incluyen: necesidad por el orden, necesidades por la simetría, la necesidad de llenar los espacios en las situaciones mal estructuradas, la necesidad de aliviar la tensión producida por las situaciones inconclusas y la necesidad de estructurar los hechos.