Amaia Orozco
De vidas vivibles y producción imposible1
La crisis actual muestra la imposibilidad de este sistema para generar vidas vivibles. Desde la izquierda, corremos el riesgo de ver la producción como única alternativa frente al pandemónium de los mercados financieros. Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de la crisis?
La estructura del texto es la siguiente: Para entender la crisis civilizatoria son imprescindibles miradas críticas que se rebelen contra los mercados; una de ellas es la mirada desde la sostenibilidad de la vida (apartado 2). Este artículo ahonda en qué implica esta mirada y cómo se lee la crisis desde ella: en qué consiste la crisis (apartado 3), cómo se produce el ajuste y cuáles son las consecuencias que está teniendo (apartado 4).
Ante esta crisis civilizatoria, la contrapropuesta no puede ser recuperar la producción (apartado 5), sino abrir dos debates: qué es la vida vivible, la vida que merece la pena ser vivida, y cómo colectivizar la responsabilidad de garantizar sus condiciones de posibilidad (apartado 6). Estos debates han de ser radicalmente democráticos; en un contexto donde no existen estructuras de democracia real, el 15m contiene la potencia necesaria para abrirlos (apartado 7).
De vidas vivibles y producción imposible1
La crisis actual muestra la imposibilidad de este sistema para generar vidas vivibles. Desde la izquierda, corremos el riesgo de ver la producción como única alternativa frente al pandemónium de los mercados financieros. Pero ¿de qué hablamos cuando hablamos de la crisis?
- Introducción
La estructura del texto es la siguiente: Para entender la crisis civilizatoria son imprescindibles miradas críticas que se rebelen contra los mercados; una de ellas es la mirada desde la sostenibilidad de la vida (apartado 2). Este artículo ahonda en qué implica esta mirada y cómo se lee la crisis desde ella: en qué consiste la crisis (apartado 3), cómo se produce el ajuste y cuáles son las consecuencias que está teniendo (apartado 4).
Ante esta crisis civilizatoria, la contrapropuesta no puede ser recuperar la producción (apartado 5), sino abrir dos debates: qué es la vida vivible, la vida que merece la pena ser vivida, y cómo colectivizar la responsabilidad de garantizar sus condiciones de posibilidad (apartado 6). Estos debates han de ser radicalmente democráticos; en un contexto donde no existen estructuras de democracia real, el 15m contiene la potencia necesaria para abrirlos (apartado 7).










