Julio García Camarero
He
leído con interés un Fragmento de la obra “Un mundo feliz de
Aldous Huxley” que ha salido publicado en este blog el 18 de agosto
de 2016. Creo que es un acierto traer a estos tiempos el recuerdo de
escritos de ya hace muchos decenios, pero que se mantienen, hoy en
día, con total actualidad. Siento que el tema de la felicidad
se suele abordar con
mucho menos frecuencia de los que es necesario, sobre todo porque
este sistema, del crecimiento
ilimitado, de los
mercados y del marketing, asegura que el ¡único camino! a la
felicidad
es el consumismo,
la competitividad,
el ser mas que otros, el adaptar tu vida a esquemas prediseñados por
otros e inducidos, (como le pasa a la Lenina del texto). Todo esto,
en vez de vivir bien con
otros, sin dirigismo
oculto, sin competitividad, etc. (que son algunas de las claves
básicas de la felicidad).
Precisamente,
porque creo que cuando se quiere reflexionar dentro del pensamiento
del decrecimiento,
es de suma importancia, más bien de importancia central, el que nos
detengamos de forma especial a considerar qué es, y en que consiste,
la felicidad humana.
Soy,
junto con el italiano Maurizio Pallante, el único autor
decrecentista que a la palabra (al concepto) decrecimiento
le he añadido el apellido de feliz.
Tal vez por ello me invitó Tato Puerto a su esplendido programa de
RN-3, “en un mundo feliz” para hacerme una entrevista con motivo
de la aparición en librerías mi libro “El decrecimiento feliz y
el desarrollo humano” (2010, La Catarata).
Yo
no soy partidario del decrecimiento
planteado de forma absoluta y ambigua con una sola palabra
“decrecimiento”.
Y
no es extraño que muchos autores hayan criticado y planteado cambiar
la palabra “decrecimiento”
por otra “por ser esta confusa, poco atrayente e incluso con imagen
negativa”, dicen. Pero para mí, lo mas grave que tiene es que es
absoluta y ambigua. Y ello, por falta de referencias a esta realidad
que es compleja y contradictoria. Y si son referencias
contradictorias como lo son la de “decrecimiento
feliz” y
“decrecimiento
infeliz”, mejor.
Además,
este texto de Huxley, en cuestión, acierta bastante bien en que es
en lo que consiste la felicidad y lo expresa de forma sencilla y
coloquial.
Este
es el texto al que me estoy refiriendo:
“Es
horrible, es horrible —repetía una y otra vez—. ¿Cómo puedes
hablar así? ¿Cómo puedes decir que no quieres ser una parte del
cuerpo social? Al fin y al cabo, todo el mundo trabaja para todo el
mundo. No podemos prescindir de nadie. Hasta los Epsilones...
—Sí,
ya lo sé —dijo Bernard, burlonamente—. Hasta los Epsilones son
útiles. Y yo también. ¡Ojalá no lo fuera!...Lenina se escandalizó
ante aquella blasfemia.
—¡Bernard!
—protestó, dolida y asombrada—.¿Cómo puedes decir esto
—¿Cómo
puedo decirlo? —repitió Bernard en otro tono, meditabundo—. No,
el verdadero problema es: ¿Por qué no puedo decirlo? O, mejor aún,
puesto que, en realidad, sé perfectamente por qué, ¿qué sensación
experimentaría si pudiera, si fuese libre, si no me hallara
esclavizado por mi condicionamiento?
—Pero,
Bernard, dices unas cosas horribles.
—¿Es
que tú no deseas ser libre, Lenina?
—No
sé qué quieres decir. Yo soy libre. Libre de divertirme cuanto
quiera. Hoy día todo el mundo es feliz.
—Sí,
hoy día todo el mundo es feliz. Eso es lo que ya les decimos a los
niños a los cinco años. Pero ¿no te gustaría tener la libertad de
ser feliz... de otra manera? A tu modo, por ejemplo; no a la manera
de todos.
—No
comprendo lo que quieres decir —repitió Lenina. Después,
volviéndose hacia él, imploró—: ¡Oh!
volvamos
ya, Bernard. No me gusta nada todo esto”.
Vivir a base de hacer y
consumir todo “lo que se lleva”, a modo borreguil impuesto por el
marketing de los mercados, no es ser feliz aunque nos repitan hasta
la saciedad que precisamente en esto consiste la felicidad.
Para mi, la felicidad
consiste en que no te impongan nada, ni la moda, ni “lo que se
lleva”, ni lo que te induce a pensar que vives mejor que otros, ni
crecer, ni encontrarse sumergido en el consumismo (consumir lo
que no necesitas) que te está produciendo constantemente
insatisfacción, ansiedad por consumir mas, por consumir más y más,
y más que otros. Todo esto es lo que el sistema, nos anuncia como
único camino a la felicidad y que nos dice que no hay otro, o
incluso que ello mismo es la felicidad. Pero lo cierto es que
esto no es más que una forma segura de jamás encontrar la
felicidad.
Pero es que todo esto está
así planteado porque al crecimiento, a los mercados les es
indispensable el sufrimiento de la insatisfacción y la
infelicidad de los consumistas para crecer produciendo
y consumiendo cada vez más, incluso lo totalmente
innecesario.
Un ejemplo ilustrativo de este
camino hacia el decrecimiento humano, que algo tiene que ver
con el decrecimiento de la felicidad, lo tenemos en como el
admirable ascenso del crecimiento de los países emergentes
a desembocado precisamente en un muy penoso decrecimiento del 99% de
la población de estos “emergentes”. Los datos
estadísticos hablan por sí solos. Veamos a continuación algunos
datos estadísticos sobre la economía de los BRIC y México.
Tabla
1Evolución de la tasa de negocio y el deterioro humano en el
‘emergente’ BRIC
México
Brasil Rusia India China
Tasa
de desempleo (2010) 5,7
6,2 6,6 10,7 9,6
PGFHN*
(2010) 35 127 123 134 79
IDH**
(2006) (ONU) 0,821 0,792 0,797 0,611 0,768
IDH
(2010) (ONU) 0,750 0,700 0,720 0,520 0,660
Decrecimiento
infeliz
del IDH (-) -0,071 -0,092 -0,077 -0,091 -0,108
*
Posición Global en Facilidad de Hacer Negocios.
**
Índice de Desarrollo Humano.
Fuente:
Banco Mundial y ONU.
Observando
la Tabla 1., vemos que en los países emergentes, caracterizados por
su gran aceleración en el crecimiento
económico, se están produciendo
los siguientes fenómenos socioeconómicos:
• En
cuatro años que van desde 2006 a 2010 el
Índice de Desarrollo Humano (IDH) ha
descendido en los cinco países emergentes, siendo China la campeona
del descenso de este índice, el cual disminuyó en un valor de
0,108 (de IDH 0,768 al 0,660). Es decir, un 14% en sólo cuatro años.
• La tasa
de desempleo en 2010 en los cuatro países se mantiene alta, siendo
las campeonas en esta tasa la India y China, con la tasa de desempleo
del 10,7% y el 9,6%, respectivamente.
• En
cuanto a la Posición Global en
Facilidad de Hacer Negocios, la
campeona es la India y también en cuanto a bajo IDH.
En
conclusión, serán muy emergentes estos países, pero, hoy en día,
han descendido y se mantienen todos muy por debajo del límite
establecido por la ONU entre el IDH medio y el bajo, que es de
IDH=0,740. Algo que antes de ascender a la categoría de BRIC no
sucedía.
Está claro
de dónde ha salido la “emergencia” o aceleración del
crecimiento
en Producto Interior Bruto en estos cuatro años de los llamados
pomposamente Países Emergentes: del decrecimiento
en el desarrollo humano, es decir, de
una mayor explotación al hombre, una mayor precariedad y de una
menor prestación de atención social a la población en general. En
resumen, de un decrecimiento infeliz del
99%.
Y aunque el
índice de desarrollo humano (elaborado por la ONU) diste micho de
indicar un reflejo exacto del desarrollo
humano y de la felicidad
(que algo tiene que ver con el IDH)
si que nos indica alguna aproximación a como son estos.