decrecimiento.blogspot.com

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El 17 de marzo la vamos a liar gorda



Este fin de semana se han reunido en Perpiñán, más de medio centenar de personas convocadas por el Colectivo Crisis. Entre estas personas estaba Enric Duran quien ya anunció hace meses que devolvería el 17 de marzo en casa y que este fin de semana ya se encontraba en la Cataluña norte.

Antes de este 17-M los participantes del encuentro han querido acabar de ultimar detalles para la puesta en escena de una nueva publicación masiva y sobre su continuidad. Esta será de 350.000 ejemplares (por los 200.000 de septiembre), y tendrá dos ediciones. 220.000 ejemplares en catalán y 130.000 ejemplares en español. Las ediciones tienen ligeras diferencias dado que una va dirigida a los territorios de habla catalana Y la otra a los de habla castellana.

De estos 350.000 ejemplares, 250.000 se han financiado a través del dinero que quedaban de la expropiación bancaria y los otros 100.000 serán a partir de aportaciones voluntarias de un buen número de personas y colectivos que están realizando su aportación para aumentar aún más la difusión. Como que ya se han impreso hoy, hemos tenido que hacer un cálculo aproximado del conjunto de aportaciones que esperamos. Partiendo de los 2500 euros que ya se han hecho efectivos, con ellos hemos hecho una previsión de 2500 euros más que se pueden recibir en los próximos días y semanas, para llegar a esta cantidad.

También gracias a esta actitud comprometida, la publicación llegará el 17 de marzo a un gran número de pueblos y ciudades. En estos momentos estamos tratando de recopilar la información para poder dar datos actualizados de, exactamente, qué poblaciones recibirán la publicacio y en qué cantidades.

La difusión masiva de la publicación, tendrá continuidad con diferentes acciones orientadas a conseguir que el capitalismo y su crisis salgan de nuestras vidas. Por eso en el encuentro se ha terminado de perfilar los detalles de la gran campaña "Podemos vivir sin capitalismo", que se hará publica el 17-M.

Más información: Crisi

Decrecimiento y posdesarrollo.El pensamiento creativo contra la economía del absurdo


Decrecimiento y posdesarrollo. El pensamiento creativo contra la economía del absurdo. Serge Latouche. El viejo Topo. 2009.
El modelo occidental de desarrollo ha entrado en una etapa crítica. Sus negativos efectos sobre la mayor parte de la humanidad y el medio ambiente son evidentes. Y el estallido sucesivo de sus diversas burbujas produce crisis también en el propio Occidente, donde provoca además el aumento de las desigualdades.

Es necesario, por tanto, frenarlo, ralentizarlo, intentar detenerlo antes de que se desencadenen más cataclismos o más guerras. Es por ello que por todo el mundo aparecen islotes de un nuevo pensamiento creativo que aspira a configurar una vida social y económica más equilibrada y más justa. Un pensamiento creativo que establece una crítica del desarrollo que zarandea nuestras certidumbres y cuestiona el pensamiento y la práctica económicos de Occidente. Serge Latouche. Prefesor emerito de Economia en al Universidad París-Sud. Es uno de los impulsores del moviemiento por el Decrecimiento. Se ha especializado también en las relaciones económicas Norte-Sur y en la epistemología de la Ciencias Sociales. Es miembro fundador de la revista MAUSS

Mas información aquí

El próximo 25 de marzo conferencia a cargo de Serge Latouche, economista y objetor de crecimiento, sobre las salidas a la actual crisis que el decrecimiento aporta.

Espai CCBB
Vestíbulo principal
Montalegre, 5
Barcelona

A las 19:00 horas organizado por el Centre de Cultura Contemporània de Barcelona

Mas información aquí

Acumulación es robo

Javier Arias - Alterglobalizacion's weblog

El mundo en que vivimos es finito. Algo tan real y evidente es silenciado cada día por la ideología económica imperante. No se puede crecer ilimitadamente enun entorno limitado. Cualquier sistema de gestión global del planeta queniegue este hecho está condenado de antemano al fracaso.

Los seres humanos tenemos una necesidades básicas que deben ser satisfechas:
agua, comida, techo, vestido y socialización serían las fundamentales.

La acumulación de riqueza por parte de un individuo o grupo social dentro de
un mundo finito con recursos limitados es ilegítima. Toda forma de propiedad
individual que exceda las necesidades básicas del ser humano implica un robo.

IDEAS PARA CAMBIAR EL MUNDO

1) Eliminación en un plazo reducido de tiempo de los 40 paraísos fiscales
existentes en el planeta. Estos 40 países deben ser expulsados de la ONU y
posteriormente desmantelados llegado el plazo. Los capitales que allí se
refugian (se cálcula que en torno al 13% del PIB mundial) tendrían un periodo
de unos meses para salir de ellos y "hacerse blancos" a través de inversiones
sometidas a impuestos en cualquiera de los países legales que SÍ permanezcan
dentro de la ONU. Los habitantes de los actuales paraísos fiscales deben ser
acogidos por los países legales que tengan frontera común, con los mismos
derechos y obligaciones que el resto de ciudadanos.

2) Establecer las bases para una armonización fiscal a escala planetaria.
Debería establecerse una horquilla estrecha de mínimos y máximos en cuanto a
presión fiscal se refiere (Por ejemplo, no menos del 40% ni más del 50%). Los
países pobres tendrían derecho a situarse en las zonas más bajas de la
horquilla para atraer inversiones. De esta forma no podrá crearse la actual
competencia "a la baja" que socava el mantenimiento de todas la redes de
servicios públicos (educación, sanidad, justicia, protección medioambiental.)
a escala global.

3) Prohibición a los capitales flotantes de retirarse de un país al que llegan
hasta que no haya transcurrido un plazo mínimo de 15 años. Así no podrían
realizar sus salidas depredadoras y especulativas para volver impúnemente a
sus cuarteles de invierno tras consumar sus "crímenes", como pasó en
Argentina, Indonesia, Filipinas, Centro-América y otros muchos lugares.

4) Establacer las bases para poner límites al tamaño máximo que puede llegar a
desarrollar una empresa transnacional, por ejemplo en millones de euros de
facturación. El gigantismo empresarial termina por ahogar la libre competencia
estableciendo monopolios y oligopolios de facto. Nada mejor para garantizar la
libre competencia empresarial que limitar el tamaño máximo de las compañías
operadoras. De esta forma siempre habría un número amplio de competidores en
cualquier sector de actividad económica.

5) Establecimiento de un impuesto sobre el resto de transaciones especulativas
en bolsa (al estilo de la Tasa Tobin propuesta por ATTAC hace algunos años).
El dinero recaudado a través de este impuesto sería destinado a un fondo de
garantía para la educación, la sanidad y la alimentación en los países más
pobres. Estos sectores constituirían un auténtico motor para el empleo a
escala mundial.

6) Limitaciones a las exportaciones de materias primas agrícolas para EEUU y
Europa. Estas exportaciones constituyen en muchos casos un "dumping"
(comercialización de productos por debajo de su precio real de producción)
totalmente inadmisible, que supone el hundimiento de los pequeños productores
locales en países empobrecidos. Los pequeños campesino son eliminados así por
parte de grandes corporaciones del agronegocio, de manera que puedan controlar
porciones crecientes de los mercados locales. Si queremos mantener las
subvenciones agrarias en Europa debe restringirse fuertemente la posibilidad
de exportaciones. De esta manera la subvención al mundo rural iría destinada a
cubrir demandas y necesidades generadas en los propios mercados europeos, sin
perjudicar a terceros con prácticas que van en contra de nuestras propias
normas interiores de "libre competencia".

El primer objetivo global debe ser que todos los seres humanos de la Tierra
puedan comer dos veces al día, puedan tener una sanidad básica y una educación
mínima. Todos los demás objetivos políticos y económicos mundiales deben
quedar supeditados a la obtención de este.


Capitalismo es robo.

otro mundo es posible.

Mundo moderno, entropía y decrecimiento

Decresita


Vivimos una época moderna


En una época de prisas apremiantes, de eslóganes y consignas, de siglas y de códigos de barras; en un momento en que la realidad se conoce por las encuestas y la sabiduría se reparte en cursillos de fin de semana; en un tiempo en que el devenir humano se considera a sí mismo como el punto culminante de la historia, debemos reflexionar y hablar sobre nuestra civilización.

Este hombre moderno [que no mujer], fundamento de todo conocimiento, separado de lo natural y lo divino funda el orden moderno en la creencia del perpetuo mejoramiento y superación; éste hombre, hijo de la Ilustración, se halla preso dentro de su propio laberinto, la Tierra enteramente ilustrada resplandece bajo el signo triunfal de la calamidad.

El mundo moderno responde a una ideología [construida para justificar los intereses de las clases dominantes] sin un sentido de los límites. Esta ideología antecede las relaciones económicas, políticas y sociales. Esta dimensión ideológica responde a un sistema de ideas y creencias que orientan el pensamiento y el comportamiento social al tiempo que explican la realidad reduciendo la incertidumbre y articulando la sociedad de una determinada manera [la manera de nombrar, hablar y pensar].

Este pensamiento parte de una visión mecanicista del mundo, típicamente moderna, en la línea que une a Descartes, Galileo, Bacon, Newton, Locke y Adam Smith (éste en la economía y Locke en la concepción social). Un pensamiento en el cual la idea de progreso es tan connatural que ni se piensa en discutirla.

Y es la ley de la entropía que socava la idea de la historia como progreso ilimitado, la cuestión que abordamos; demostrar la imposibilidad del progreso perpetuo y la finitud de planeta que habitamos.


Mecanicismo versus termodinámica


Con la Segunda Ley de la Termodinámica – la entropía – se da un fenómeno curioso; a pesar de tener máxima importancia que afecta a la supervivencia humana, y que ha hecho correr ríos de tinta entre intelectuales y científicos, ha sido muy poco divulgada y prácticamente ignorada por la ‘opinión pública’.

Así en la escuela se puede comprobar como el estudio de la termodinámica aparece en todos los libros de Física y Química, pero no se relaciona con el mundo en que vivimos y las consecuencias prácticas de las que tendríamos que sacar enseñanza.

En el año 1.846 Urbain Leverrier y John Couch Adams descubrieron el planeta Neptuno, no buscando en el firmamento, sino con un lápiz y papel, usando las matemáticas, realizaron los cálculos para explicar las diferencias observadas en la órbita de Urano y su comportamiento previsto por las leyes físicas de Kepler y Newton. Este descubrimiento representa el triunfo del sueño mecanicista: la racionalidad, modelos simples para explicar el mundo, la objetividad científica, mecanismos rígidos intemporales…

El 20 de julio de 1.969 el hombre pisa la luna y la idea de progreso se apodera del imaginario colectivo mundial. El hombre individual es mortal, pero la especie humana es inmortal: ‘Venga lo que venga, siempre idearemos algo’.


La ley de la entropía



La segunda ley fue desarrollada a través de los estudios con las máquinas de vapor en 1.824, por el físico francés Sadi Carnot. Carnot se dio cuenta que utilizar la energía para realizar un trabajo dependía del gradiente de temperatura de la máquina, esto es, de la diferencia entre las partes más calientes y más frías de la misma. Según se realiza el trabajo, la diferencia de temperaturas disminuye. Aunque la energía total permanece constante, termina estando menos disponible para realizar más trabajo.

Así se distinguió entre energía disponible o libre, que puede ser transformada en trabajo y energía no disponible o limitada, que no puede ser transformada en él.

La idea de que la materia-energía de baja entropía es el recurso esencial natural, exige alguna explicación. Esto se puede estipular fácilmente con una breve exposición de las leyes de la termodinámica, según el adecuado símil tomado de Georgescu-Roegen. Considérese un reloj de arena. Es un sistema cerrado en el que no entra ni sale arena.

La cantidad de arena en el reloj es constante; la arena ni se crea ni se destruye en ese reloj. Esta es la analogía de la primera ley de la termodinámica: no hay creación ni destrucción de la materia-energía. Aunque la cantidad de arena en el reloj es constante, su distribución cualitativa está constantemente cambiando: la cavidad inferior se va llenando, mientras la cavidad superior se vacía. Esta es la analogía de la segunda ley de la termodinámica, en la que la entropía (que es la arena de la cavidad inferior) aumenta constantemente.

La arena de la cavidad superior (la baja entropía) es capaz de hacer un trabajo mientras cae, como el agua en la parte superior de una catarata. La arena en la cavidad inferior (alta entropía) ha agotado su capacidad de realizar un trabajo. El reloj de arena no puede darse la vuelta: la energía gastada no puede reciclarse, a menos que se emplee más energía en ese reciclaje que la que será desarrollada por la cantidad reciclada.


¿Desafiando a la entropía?



El segundo principio de la termodinámica, nos dice que es imposible la máquina del movimiento perpetuo, se refiere a la inevitable realidad de que a lo largo de la cadena de transformaciones de la energía se va perdiendo la capacidad de realizar trabajo útil

Sin embargo, la teoría evolutiva dice todo lo contrario; primero existieron los animales más simples, menos estructurados, y luego fueron evolucionando hacia formas cada vez más complejas. La vida parece evadirse de la degradación entrópica. La flecha biológica parece tener un sentido contrario a la termodinámica.

Conviene no confundir términos como orden, complejidad y entropía:

Cuando hablamos de orden nos referimos a la colocación de las cosas en su lugar correspondiente; (así hablamos por ejemplo de orden alfabético: a, b, c, d, e...).

Entenderíamos la complejidad "como un mayor tamaño, número y clases distintas de las partes que componen un ente (un ser), la variedad de roles especializados que incorpora, el número de los distintos modos de ser presentes y la variedad de los mecanismos para organizar todo ello en un todo coherente y funcional. Al aumentar cualquiera de estas dimensiones, aumenta la complejidad del ente."

La entropía sería una medida del grado (gradiente o razón entre la variación del valor de una magnitud en dos puntos próximos y la distancia que los separa) de energía no disponible en un sistema termodinámico.

Así, en un sistema la entropía puede aumentar a la vez que el orden y la complejidad, siempre que exista un intercambio energético. La vida en la Tierra se da, de hecho, gracias a la energía que procede del sol.

Los organismos vivos son sistemas abiertos que están importando y exportando energía constantemente, son capaces de mantenerse en estado de desequilibrio químico y termodinámico y, creciendo y evolucionando hacia una mayor heterogeneidad y complejidad.


Proceso económico y entropía



Cuando hablamos de proceso económico tenemos que recurrir a la termodinámica, pues es el proceso vital que realiza el ser humano para satisfacer sus necesidades; esto es, la transformación de materia y energía en residuos mediante un flujo inmaterial que provocaría el goce de vivir.

En este proceso la energía y la materia pierden su calidad y se degradan, disminuyendo las posibilidades del aprovechamiento humano -entropía-; este es el origen de la escasez económica –de no ser así podríamos utilizar un trozo de carbón una y otra vez para producir calor o trabajo-.

Cuando el ser humano produce una mercancía genera siempre un residuo equivalente a la materia y energía degradadas. Como la energía y los materiales no se pueden crear ni destruir, lo que entra en forma de factores productivos tiene que salir forzosamente como mercancías y residuos, pero no puede desaparecer.

La finalidad del proceso económico (flujo material) tendría como objetivo el disfrute de la vida (flujo inmaterial), aunque por desgracia, en nuestro modelo económico responde al afán de enriquecimiento y acumulación de poder de algunos, por lo que no contribuye a enriquecer la vida en general, sino que va en detrimento del ‘disfrute de la vida’ de la mayoría.


El futuro es decrecimiento



Existe una limitación física a la expansión del sistema económico, la idea de progreso ilimitado y finitud de nuestro mundo que sustenta la ideología de la civilización occidental, se manifiesta falsa; Occidente se enfrenta a un problema sin solución.

Ya no se trata de corregir lo existente, esa oportunidad se perdió hace mucho tiempo. Ya no se trata de agregar nuevas variables a los antiguos modelos mecanicistas. Se trata de rehacer muchas cosas partiendo de cero y de concebir posibilidades radicalmente diferentes. Se trata de comprender que si el papel de los humanos es el de establecer los valores, el papel de la naturaleza es el de establecer las reglas.

El asunto radica en pasar de la mera explotación de la naturaleza y de los más pobres del mundo, a una integración e interdependencia creativas y orgánicas. Se trata de llevar los sectores «invisibles» a la primera plana de la vida y permitirles que finalmente se manifiesten y «hagan lo suyo». Se trata de una redistribución drástica del poder, por medio de la organización comunal horizontal. Se trata de pasar de un gigantismo destructivo a una pequeñez creativa.

Pero no puede haber nada definitivo ni permanente, incluso en este intento, porque frente a nosotros se extiende un futuro, más allá del futuro imaginable, que nos puede colocar frente a nuevas encrucijadas que nos obliguen a repensarlo y reconstruirlo todo de nuevo una vez más. Pero a estas alturas no podemos preocuparnos de inquietudes aún no concebidas. Tenemos más que suficiente con los desafíos que enfrentamos ahora.

No existe ningún tipo de solución permanente. Todos los milenarismos han causado estragos.

Los seres humanos, para realizarse, deben mantener una relación de interdependencia y no de competencia con la naturaleza y el resto de la humanidad. Igualmente supone que ésta sea una relación consciente, porque la perspectiva ecológica proyectada sobre el entorno proporciona analogías fértiles para un ordenamiento social.

Los humanos tienen conciencia de sí mismos y realizan sus relaciones con la naturaleza y con otros seres humanos, por medio de la cultura. El equilibrio ecológico no debe ser entregado al automatismo, sino que debe quedar sujeto al conocimiento, voluntad y criterio humanos, en términos de una acción política consciente.

Toda forma de concentración de poder (y todos los sistemas actuales nos llevan a ello) aliena a la gente de su entorno, natural y humano, y limita o anula su participación directa y sentido de responsabilidad, restringiendo su imaginación, información, comunicación, capacidad crítica y creatividad.

El único camino posible es el decrecimiento – palabra ‘tabú’ para los predicadores del paradigma del crecimiento ilimitado -. Y decrecimiento significa lo contrario de crecimiento; es tener cada vez menos cosas, es sustituir el asfalto por la tierra, es construir formas de vida más sencillas, es dejar de fabricar cosas estúpidas. En definitiva es tener menos para ser más.

Que el mundo moderno se desmorone es, en todo caso, la única esperanza para quienes mantienen viva alguna fe en la humanidad.

FUENTES:

Carpintero, Óscar. La bioeconomía de Georgescu-Roegen. Montesinos Ensayos. 2.006.

Castro, Carlos de. El origen de Gaia. Una teoría holista de la evolución. Abecedario. 2008.

Daly, Herman y otros. Almacenamiento, emergía y transformidad.

Ecologistas en Acción. Estudio del currículum oculto antiecológico en los libros de texto.

Escobar, Arturo. Más allá del Tercer Mundo. Globalización y diferencia.

Esproviero, Mario. Entrevista.

Georgescu-Roegen, Nicolás. Energía y mitos económicos.

López Tobajas, Agustín. Manifiesto contra el progreso. Olañeta editor. 2.005.

Marcuse, Herbert. El hombre unidimensional. Seix Barral. 1.954.

Neef, Max. La economía descalza. Nordan. 1986

Paez, Armando. Sostenibilidad y límites del pensamiento.

aprendizajes, ideas, propuestas, amigos, crecimiento



Anna - Bosc que respira sense límits

"De vuelta en casa. Me he puesto al corriente de como han ido los últimos días, hablado con personas queridas, cenado a la vera de la estufa con las zapatillas puestas... tengo una sensación de plenitud. Como también la he tenido pasando unos cuántos días en Glasgow, ciudad que me ha acogido desde hace mas de 10 años, en la que comparto, disfruto, aprendo cosas con personas que ahora, pese a la distancia, continúan formando parte de mi entorno cotidiano.


No me hace falta viajar a lugares exóticos, ni remotos para aprender, para soñar, para amar, para sorprenderme ...acciones diarias como atravesar la ciudad para ver a un amigo con quien preparar un experimento culinario entre conversacion y silencios;plantar lechugas, recoger romero, jugar con los niños, una caricia, un paseo nocturno; compartir la voz, la lucha por lo que es justo...son parte del camino hacia una vida plena.

Pero hay veces que un viaje por corto que sea vale para aclarar, aprender, renovar muchas cosas...en este último me he dado cuenta de cuanto sentido nos damos los amigos, del valor de un gesto, una palabra, una sonrisa... y de lo importante que es sentir el nosotros, togetherness, para entre todxs hacer que las cosas pasen.

De este viaje, no quedan demasiadas fotos, y mas que acontecimientos por explicar lo que me queda es la certeza en que las personas podemos trabajar, proponer, planear, vivir juntas el camino, explorando conocimientos, sentimientos... y que cuando alguien esta sufriendo unas circunstancias fuera de lo usual, las relaciones se hacen más fuertes y al compartir las soluciones más visibles.

Vuelvo con energía renovada, conociendo unas cuántas cosas nuevas y con un sentimiento de plenitud al saber que aquí y alli hay unas personas fantásticas que hacen que todo sea posible y si no siempre sera una satisfaccion haberlo intentado juntos.

Gracias a todxs."

Entrevista a Joan Martínez Alier sobre decrecimiento

El decrecimiento económico ya lo tenemos aquí, en la crisis del 2007-2008 del mundo rico. Este año bajarán las emisiones de dióxido de carbono en Espana, en Estados Unidos, etc. Se juntó la crisis financiera (por el exceso de hipotecas y de la construcción de viviendas) con una crisis económica. Todo eso ayudado por el precio del petróleo (por el oligopolio de la OPEP, que se mantiene por la escasez de petróleo a la larga). El coste energético de conseguir energía está aumentando.

Este decrecimiento económico debería ser socialmente sostenible, hacen falta nuevas instituciones, redistribuir la producción, redefinir el trabajo para incluir el trabajo del voluntariado, también el trabajo doméstico no remunerado, etc. Entender que estamos a un nivel muy alto de ingreso, y que si bajamos un poco no pasa nada. Instituir la renta básica. Evitar el racismo con los inmigrantes.

Estamos viendo lo que yo llamo “la Segunda Muerte de Friedrich von Hayek”. Estos días vuelve Keynes, hasta los bancos piden que el Estado los nacionalice porque están temerosos de que los clientes pidan su dinero. Hace falta pues un cambio del sistema financiero. Así que este decrecimiento necesario hay que medirlo no tanto en términos de PIB, sino con indicadores físicos (menor uso de materiales, menor producción de gases con efecto invernadero, etc.) y aplicando el principio de precaución a las tecnologías.

Mientras que en los países ricos debe ocurrir esto, en los países más pobres hay que aumentar el uso de energía porque todavía es muy bajo. Hay una gran injusticia en el mundo, el Norte tiene una deuda ecológica hacía el Sur, existe una deuda de carbono, además de todas las deudas colonial y postcolonial que los europeos han contraído en el Tercer Mundo. Se deberá evaluar el importe de dichas deudas, que podría resolverse mediante la eliminación de la totalidad o parte de la deuda externa de los países del Sur, por ejemplo, y desarrollando mecanismos institucionales para garantizar la reinversión del dinero ahorrado en los programas contra la pobreza y la promoción de energías alternativas en el Sur.

De la entrevista al economista Joan Martínez Alier, realizada por Mónica Di Donato, responsable del Área de Sostenibilidad del CIP-Ecosocial.

Conferencias: Las perspectivas del decrecimiento




Del 26 de febrero al 14 de mayo. En Cataluña.

Ciclo de conferencias:

"Las perspectivas del decrecimiento".



Según la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), sólo durante el año 2008, La especulación financiera y la crisis alimentaria, ha incrementado en 75 millones el número de personas que sufren hambre en el mundo. De ellas, el 80% son mujeres.

Resumir en tres líneas el estado del mundo es imposible, pero sí que tres frases pueden hacer patente la necesitado de un cambio de paradigma.

Hay quien establece que por un cambio de paradigma hacía falta volverlo todo a cero, pero los paradigmas son más complejos, y para producirse hace falta un profundo cambio de conciencia a todos los niveles, social, político, económico, conceptual, ...

Por este motivo, el ciclo permanente de sensibilización “Els Dijous Cooperactius” [Los Jueves Cooperativos] quiere poner a debate diferentes perspectivas de una propuesta de cambio de paradigma que está tomando fuerza por todas partes, “El Decrecimiento” como alternativa al sistema actual de crecimiento continuo.

Programa completo de conferencias

¿Por qué celebrar a Darwin?


Hay una gran confusión en nuestra concepción sobre la naturaleza. Y las cosas tienden a empeorar con una exagerada conmemoración del bicentenario de Darwin. Muchos piensan que la ciencia descubrió que la “ley de la selva” es la ley del más fuerte, la ley de la competición y de la lucha por la supervivencia. Todavía más, piensan que Darwin descubrió esa ley a partir de estudios rigurosos de la naturaleza. Perdónenme por fastidiar la fiesta pero quiero argumentar que tales nociones están equivocadas y que no hay ninguna originalidad ni brillantez que deba ser celebrada en este aspecto de la comprensión del mundo natural.

Los grandes avances de la investigación científica en el último siglo revelaron que la verdadera “ley de la selva” es la integración holística de los sistemas vivos y que todos los organismos supuestamente en competición constituyen, en realidad, partes integrantes de un sistema complejo en perfecta sintonía que ya dura cerca de 4000 millones de años.

Quien estudia la vida de manera rigurosa y crítica sabe que la estabilidad de una célula y de los organismos multicelulares depende de la integración sistémica de sus partes constituyentes. Lo mismo acontece con el ecosistema y con el ciclo vital que sustenta el planeta, del cual forman parte incluso los minerales. Una guerra de todos contra todos resultaría exactamente en lo contrario de la estabilidad: la desintegración de los sistemas y la des-estructuración de la complejidad, soportes ambos del fenómeno que llamamos vida.

Ni el más pertinaz defensor de un mundo desencantado deja de impresionarse (y encantarse!) con una organización extremadamente compleja y en fina sintonía de elementos químicos comunes (esos, sí, desencantados, pues la materia que constituye la vida es la misma que forma los seres inanimados) que interaccionan para formar incluso los más simples de los organismos vivos.

“La selva” es, en realidad, un ambiente de equilibrio e integración, que incluye desde microorganismos invisibles, como bacterias y virus, hasta grandes mamíferos y plantas. Las leyes no están escritas y no hay sistema penal, pero hay un castigo máximo, no otorgado por los legisladores, para aquellos que no respetan la regla del equilibrio: la pérdida de sintonía con el ambiente y, consiguientemente, la extinción.

El propio patrón revelado por los estudios empíricos de la evolución (el registro fósil y la paleogeología), da testimonio de que los grandes cambios son episódicos y están siempre relacionados con catástrofes y fenómenos excepcionales, tales como la saturación de la atmósfera con oxígeno liberado por las primeras bacterias, el impacto de asteroides, cambios climáticos profundos, etc. El resto de la historia (su mayor parte) contiene pocos cambios estructurales, numerosas adaptaciones y centenares de miles (o millones) de años de equilibrio y estabilidad.

Si, por tanto, “la ley de la selva” es la del equilibrio y de la interacción holística de las partes componentes, de dónde vienen las connotaciones negativas del término “salvaje”? ¿Por qué lo asociamos con la lucha de todos contra todos, la competición y la supervivencia del más fuerte?

Quien afirma que el culpable de todo eso es Darwin, acierta apenas una parte. La historia de la asociación de las leyes de la naturaleza con las leyes de la competición empezó algunos siglos antes.

El sistema capitalista tuvo su origen en lo que Marx denominó “acumulación originaria”, caracterizado por el comercio competitivo, expropiación arbitraria y violenta de pequeñas propiedades, esclavitud y pillaje de recursos en continentes invadidos y colonizados. La conclusión del autor de “El Capital” es que “si el dinero nace con manchas naturales de sangre en una de sus caras, el capital viene al mundo chorreando sangre por todos los poros, de los pies a la cabeza”. Inglaterra tuvo un papel especial en la promoción de ese sistema. No es para asombrarse que las teorías relacionadas con dicho tipo de actividad predatoria hayan surgido exactamente en aquel país.

En el siglo XVII, Thomas Hobbes atribuyó la dinámica de la realidad bajo el capitalismo en ascensión a una esencia del ser humano como depredador y afirmó que “el hombre es un lobo para el hombre” (homo homini lupus) y que la sociedad es una guerra de todos contra todos (bellum omnium contra omnes). La sistematización teórica de la cosmovisión capitalista había sentado sus bases. La metafísica social de la era moderna establecía los fundamentos a partir de los cuales toda la realidad sería concebida y justificada.

Adam Smith se sirvió de tal metafísica para la sistematización de la teoría económica liberal. Para él, el interés propio, el egoísmo de cada individuo, es lo que hace funcionar la sociedad. La mano invisible del mercado era un concepto como la gravitación newtoniana, que entraba en acción cuando cuerpos individuales se colocaban uno en el campo de acción del otro.

También en Inglaterra, ahora en el auge del imperialismo del siglo XIX, Thomas Malthus defendió que la vida en sociedad es, esencialmente, una lucha por la supervivencia, dada la escasez de recursos en relación con el crecimiento de la población. Herbert Spencer, en consonancia con Malthus, pontificó que los vencedores de la lucha por la supervivencia eran los más aptos, que superaban, por sus cualidades intrínsecas, a las razas, clases e individuos inferiores y menos competentes.

Lucha por la supervivencia y supervivencia de los más aptos son conceptos tomados de la teoría social liberal, elaborada en el auge del enriquecimiento de la élite colonialista inglesa y de la exploración y empobrecimiento de las clases y pueblos juzgados inferiores. ¿Qué hizo Darwin, a quien se atribuye erróneamente la autoría de estas ideas, suponiendo que él las hubiese descubierto en el estudio de la naturaleza?

Si las personas que celebran el bicentenario de Darwin (principalmente los biólogos) se tomasen la molestia de leer Sobre el origen de las especies por medio de la selección natural o la supervivencia de las razas favorecidas en la lucha por la existencia (título original de la obra más famosa de Darwin) – lectura extremadamente rara entre los que estudian o enseñan el darwinismo – verían que el autor da el crédito a sus maestros y dice que su idea “es la idea del sr. Malthus aplicada a la totalidad de los reinos animal y vegetal” (ver introducción y cap. 3 de Sobre el origen de las especies). Spencer es citado cinco veces en la tan celebrada como poco estudiada obra.

¿Qué brillantez u originalidad existen en tomar una idea social y aplicarla a la naturaleza? Ciertamente la de concluir la construcción de la metafísica social liberal, transformándola en reglas naturalistas. Por lo tanto no fueron las ideas de Darwin las que dieron lugar a su aplicación social (lo que llaman darwinismo social): la misma teoría es una teoría social transportada a la naturaleza. Además de dar el toque final a la metafísica social capitalista, el darwinismo sacramentó la naturalización de las ideas liberales hegemónicas.
partir de ahí, nuestras mentes fueron entrenadas a ver competición del león (predador) con las cebras o ñues (presas), pero sin fijarse en que ambos, predador y presa, conviven hace millones de años en un mismo espacio, en situación de equilibrio armónico, sin consecuencias ecológicas negativas. Aceptamos ideas como “egoismo” de los genes, sin preguntarnos como diablos tal sentimiento humano pueda ser propiedad de un pedazo de materia que ni siquiera está viva- los genes son apenas moléculas que sólo poseen función dentro de una célula y en interacción con otro centenares de moléculas.

De la misma forma, a pesar de ser prácticamente un consenso que el reparto de alimentos y la cooperación fueron factores indispensables para la evolución del Homo sapiens, todavía hay estudiosos serios que consideran a la cooperación entre humanos uno de “los mayores enigmas de la biología”, dado que fueron adoctrinados para buscar competición y egoísmo en todos los fenómenos naturales. No son raras las explicaciones de actos altruistas de animales sociales basadas en la relación costo-beneficio que convierte a la cooperación en una estrategia interesada para obtener ventajas individuales.

O sea, que lo que debería ser un dato empírico que reclama una interpretación teórica -a saber, la existencia de la cooperación a larga escala en la naturaleza- se convierte en un enigma porque contradice una doctrina pre-concebida.

En síntesis, la tan cacareada “ley de la selva” a la que comúnmente se nombra, no fue descubierta en la naturaleza, sino decretada por teóricos del capitalismo e impuesta en la naturaleza. No fue por casualidad el éxito editorial el libro de Darwin en la Inglaterra victoriana, hecho inédito hasta hoy cuando se trata de una publicación científica.

Como decía arriba, lo que las investigaciones recientes nos han llevado a descubrir en la naturaleza son leyes bien diferentes de las que rigen la dinámica de la sociedad capitalista. Mientras tanto explotan por doquier las celebraciones del nacimiento de un pensador que “revolucionó nuestra visión de la naturaleza. Pero: ¿Qué hay de revolucionario en Darwin? En primer lugar hay que recordar que el propio predominio del capitalismo fue el fruto de verdaderas revoluciones en Inglaterra y en Francia. La burguesía ya fue una clase revolucionaria bajo aspectos materiales y espirituales. En el siglo XIX, las ideas burguesas ya eran en ciertos aspectos, revolucionarias, principalmente en lo moral, una vez que disputaban la hegemonía al conservadurismo clerical. No es por azar que el término “liberal” se oponía a “conservador”. Y sin embargo vivimos en el siglo XXI, y no hay que argumentar mucho para afirmar que el término “liberal” adquiere hoy una connotación conservadora.

Si ser darwinista pudo un día ser considerado progresista, tenemos motivos de sobra para pensar que en los tiempos actuales, tal postura tiende más hacia el conservadurismo que hacia una actitud revolucionaria. Tanto bajo el punto de vista científico como social, el darwinismo da muestras de inadecuación al campo que pretende ser aplicado.

En el primer aspecto, cito las palabras de la prestigiosa bióloga Lynn Margulis, para quien “En lugar de los formalismos idealizados de la “moderna síntesis” darvinista, los principios organizados para el entendimiento de la vida requieren un nuevo conocimiento de la química y del metabolismo. Descubrimientos en el funcionamiento interno de la célula aclaran el modo de evolución desde que Darwin y sus seguidores inmediatos escribieron su análisis interior. Los resultados de la nueva ciencia de laboratorio y de campo contradicen, ignoran o marginalizan el formalismo del neodarwinismo, excepto para variaciones dentro de poblaciones de mamíferos y otros organismos que se reproducen sexualmente” (Margulis y Sagan. Acquiring genomes: a theory of the origins of species. New York: Basic Books, 2002).

Otro biólogo, Máximo Sandín, afirma que “Mientras que en las universidades se enseña la evolución como el “cambio gradual en las frecuencias génicas”, en sus propios laboratorios se observa que los procesos implicados en la evolución morfológica nos dicen exactamente lo contrario” (Sandín, M. Pensando la evolución, pensando la vida. Murcia: Crimentales, 2007).

Bajo el aspecto social, es muy poco probable que una idea verdaderamente revolucionaria tenga tanta relevancia en los medios de comunicación. Se trataría más bien de propaganda defendida por las mega-corporaciones editoriales y mediáticas. Parece más sensato suponer que la propaganda masiva del darwinismo responde a intereses de mantenimiento de la naturalización de las diferencias sociales y de las ideas sociales liberales. Además, la emergencia de una nueva metafísica social no sólo se hace urgente y necesaria sino que se configura ya de forma latente en las múltiples experiencias alternativas de organización social y en el clamor de los que ansían otro mundo posible. Para la formación de esta nueva racionalidad, urge desnaturalizar los elementos de la racionalidad burguesa, lo cual no es posible sin un abordaje crítico del darwinismo.

A la luz de la reflexión precedente, el capitalismo no es salvaje. Es, al contrario de lo que ocurre en la naturaleza, una violación de la regla básica del equilibrio, integración y cooperación vigente en el mundo actual. No es sorprendente que la manutención de dicho sistema nos esté conduciendo a la pena máxima aplicada a los que no siguen la verdadera ley de la selva: la extinción.

Considerando el hecho de que el evolucionismo y el naturalismo no son ni fueron nunca sinónimos de darwinismo (infelizmente no podré explorar ese aspecto aquí, pero sugiero la lectura de mi artículo La crisis latente del darwinismo, Asclepio. Ano LVIII, n.1. enero/junio, 2006), me atrevo a decir, a contramano de la mayoría, que no veo motivo para tanta celebración de un nacimiento. Preferiría celebrar el funeral de la teoría darvinista y el nacimiento de una nueva teoría de la evolución, estrictamente naturalista (no creacionista), verdaderamente científica y adecuada tanto a las investigaciones empíricas como a una nueva metafísica social.

Mauricio Abdalla

Universidade Federal do Espírito Santo. Brasil.

Traducción: Emilio Cervantes

Para saber más: Biología y pensamiento

Para saber más: Máximo Sandín

Para saber más: Artículos sobre evolución

Carlos Taibo, Iñaki Gabilondo y Arcadi Oliveres nos hablan de decrecimiento


Palabras sabias de un divulgador del decrecimiento. Absolutamente recomendable.

Crisis y decrecimiento. Conferencia de Carlos Taibo. Audio












Afamado periodista español diciendo que el crecimiento económico sostenido es imposible. Vía Alberto Rey






Maestro en economía convencido de que vamos hacia un decrecimiento económico tanto si nos gusta como si no. Canal SubtUtiles


Empleo y crecimiento.

Dany Vargas - Renta Básica

El problema de la crisis económica actual es que nos cuestiona su esencia misma como modelo, esto es lo novedoso. Y más lo es la falta de análisis coherentes y reales. Siempre se está buscando un culpable, una salida espectacular, que no hacen sino agudizar la crisis.

Desde hace ya varios años el libro de Ramiro Pinto sobre la perestroika del capitalismo y la Renta Básica demuestra como el empleo dejó de ser un medio para resolver las necesidades, para pasar a ser un fin en sí mismo. Lo cual ha sido la filosofía de fondo del modelo keynesiano. Intervenir desde el Estado para crear puestos de trabajo, a través del crecimiento económico. Esto ha dado lugar a una crisis medioambiental sin precedentes, de manera que con el cambio climático hacen falta tomar medidas, como cumplir el protocolo de Kyoto, que nadie lo logra, porque supone frenar el crecimiento.

Vivimos una crisis dentro de otra, que nos llevará a otra más profunda y violenta, si no se toman las medidas oportunas. Es por ello que si el empleo se convierte en un medio, lo cual es su esencia, y hay dinero, como en nuestras economías desarrolladas se deberá de dar el dinero a los ciudadanos, no a las empresas y bancos para que distribuyan la riqueza mediante el empleo, sino que se cree un equilibrio económico, en función de la demanda marginal que active el mundo empresarial. Lo cual no es otra cosa que adaptar la economía a la nueva realidad definida por la globalización, la pujanza de la economía financiera, el progreso tecnológico y la necesidad de conseguir un desarrollo sostenible. Por eso la Renta Básica es posible y es necesaria.

Además se requiere un modelo de financiación específico. El modelo tributario de años atrás no es suficiente ni eficiente. Requiere un ajuste con la nueva economía, lo cual n os lleva a plantear una drástica disminución del impuesto de sociedades y el IRPF, para gravar el consumo a través del IVA y hacer que la producción de dinero cotice, a través de una especie de tasa Tobin ara todo movimiento especulativo, bien en operaciones de la Bolsa, recalificaciones de terreno, imagen de famosos, etc. Lo cual va a permitir relacionar la economía productiva con la economía financiera y ambas con la sociedad, contribuyendo al bienestar de la misma y no que sea una parte de ella víctima de una crisis en la que no ha tenido ninguna responsabilidad.

Pienso que el decrecimiento, medioambientalmente necesario, necesita una herramienta que lo propicie, desde la economía, y no sólo desde una voluntad personal o de grupos, sino que ha de establecerse como dinámica social. Lo cual puede ser, como punto de apoyo, la Renta Básica.

Tenemos que frenar la escabechina que provoca el crecimiento económico a nivel ecológico y social, al alienar cada vez más a las personas con los ritmos acelerados de trabajo y de ocio. Y denunciar y evitar el saqueo que suponen las medidas contra la crisis, para mantener el nivel de beneficios de los bancos o con medidas fiscales que merman la capacidad social del estado para apoyar a los más desfavorecidos, a los que se quiere dejar a un lado.

La paradoja de Jevons y la eficiencia energética

Jesús Soto - Técnico Central

Debemos prepararnos para una avalancha de campañas publicitarias con mensajes de una mal entendida o interpretada:

  • sostenibilidad
  • ecología
  • eficiencia energética

cuando en realidad, nos deberían vender fuertes dosis de:

  • mentalización, fuerza y sentido común
  • austeridad
  • iniciativa y autosuficiencia



He localizado en el blog de ecología ecomicrosiervos el vídeo "Earth 2030 (versión española)", producido por BASF - The Chemical Company, que promociona la eficiencia energética.

Una vez más, se trata de una campaña corporativa para mostrar una cara amable y sostenible. No estamos en contra del mensaje, ¡por supuesto que no! ¿Acaso yo soy sostenible? ¿Algún lector conoce a alguien cuyo modo de vida lo sea? Este tipo de campañas al menos nos hacen reflexionar sobre la necesidad de abrir nuevas sendas vitales, y advierten de un riesgo cierto y cada vez más próximo. Aunque debemos ser conscientes de que esta empresa (al igual que tantas con su mensaje ecológico y reflexivo) no va a salvar el mundo, porque no puede, no tiene la solución (o soluciones). Como mucho podrá poner su granito de arena (que no es poco).

Sólo podremos salvar al mundo entre todos. Tomando conciencia, actuando y apretándonos el cinturón TODOS. Y cuando digo mundo me refiero al género humano. El planeta se acabará reponiendo a cualquier catástrofe que nosotros provoquemos, y continuará su historia con o sin nosotros.

¿He dicho que estas campañas advierten de un riesgo cierto? Por favor, tachen eso y pongan "que advierten de unos hechos", que tendrán lugar con total seguridad si no deponemos nuestra actitud consumista. Nuestro modelo económico se basa en el crecimiento ilimitado, y este sistema no puede sobrevivir si los recursos no son también ilimitados (que para quien no se haya dado cuenta, no lo son).


LA PARADOJA DE JEVONS

El mensaje de la campaña predica la eficiencia energética... pero analicemos sus implicaciones. La eficiencia energética se compone de aquellas metodologías capaces de producir los mismos productos de consumo (no más) con menos energía. Aparentemente, el uso de estas metodologías reducirían el impacto ambiental. Cierto que para obtener los mismos resultados consumiríamos menos petróleo, gas, e. nuclear, etc... pero, ¿qué pasa con el resto de los recursos? Si vamos a fabricar el mismo número de coches o de televisores de plasma o TFT, parece lógico pensar que tendremos que usar al menos el mismo número de materias primas ... eso sí, ahora usando menos energía (ya es un paso).

Siguiendo con el argumento, ¿no debería plantearse nuestra sociedad el ser más eficente, no ya energéticamente, sino en todos los aspectos? Si nos detenemos a pensar en aspectos productivos que implican el consumo de agua, probablemente podamos hablar de una "eficiencia hídrica" (que ya se hace), y seguro que también podríamos aprovechar mejor cualquier materia prima, mediante reciclajes y reaprovechamientos.

Sin embargo, está demostrado que “aumentar la eficiencia disminuye el consumo instantáneo pero incrementa el uso del modelo lo que provoca un incremento del consumo global”. Este concepto fue acuñado dentro de la denominada paradoja de Jevons, formulada a mediados del siglo XIX.

Es decir, que si un producto X conlleva una mayor eficiencia del Y%, ya sea en su fase productiva o en su consumo, debido al ahorro económico asociado, el producto X acabará sufriendo un aumento de su producción y demanda, superando a la postre ese margen de ahorro del Y%.

Entonces, ¿debemos prescindir de la eficiencia energética? ¡En absoluto! La palabra EFICIENCIA hay que escribirla con mayúsculas, puesto que es un primer paso hacia el cambio de mentalidad, de malos hábitos y vicios socialmente aceptados y adquiridos paulatinamente en el último siglo. Me refiero, claro está, al lujo, la ostentación y la calidad de vida mal entendida. Hemos dispuesto de varias generaciones para lograr vivir como vivimos ahora, pero ¿de cuanto tiempo disponemos para desandar ese camino? ¿Podemos? ¿Queremos?

La eficiencia es un primer paso, pero debemos tener presente que se trata de un "parche necesario". ¿A qué me refiero? A que podemos puntualmente hacer el esfuerzo de utilizar menos recursos, y si tenemos éxito, también puntualmente veremos cómo nuestra economía mejora. Pero precisamente, nuestro modelo económico capitalista, ese que conocemos todos y cuyos pilares fundamentales son la deuda y el consumo, ese que no puede existir sin visos de un crecimiento continuado y eterno, acabará dando al traste con los beneficios de cualquier esfuerzo en eficiencia. Por si fuese poco, la población crece también de forma continua, y no se aprecian aún garantías de que podamos escapar del planeta en plazos coherentes con dicho crecimiento. Hoy, hablar de recursos extraterrestes, salvo en el caso de la energía solar, es hablar de utopías.

Así pues, la eficiencia en nuestros consumos, ese parche necesario, debemos verlo como un pequeño pulmón, una herramienta que concede a nuestra especie un poco más de tiempo, sin ser la panacea. Pero sin duda, supondrá un primer gran paso para la humanidad hacia un modo de vida sostenible. Si no comenzamos a medir nuestro consumo en todos los sentidos, que todos nuestros pensamientos y actos lleven asociado un filtro de sostenibilidad, que cada uno de nosotros se pregunte instintivamente por la necesidad o no de adquirir un producto concreto, o de su impacto ambiental, o de la carga ecológica de la propia persona, será la naturaleza o nuestra propia mano, apoyada por sencillas matemáticas, la que acabe con nuestra idílica sociedad industrial.


¿EXISTEN ALTERNATIVAS ENERGÉTICAS?

La gran esperanza está puesta en la energía de fusión, energía de las estrellas la llaman, pero cada década que pasa, el anuncio de su explotación se retrasa una década más. Siempre faltan 50 años. También se habla de que las energías renovables acabarán desplazando a los combustibles fósiles, pero ese horizonte es aún muy lejano, y nuestro consumo crece más, y más. Cuando se de este hecho, cosa que probablemente ocurrirá, será porque apenas usemos energía o porque seamos muy pocos a repartir. Otro caso singular está en energías desconocidas, como es el caso de "energía de punto cero". No niego la posible existencia de energías que desconozco, pero sí considero su aprovechamiento en breve plazo como otra utopía.

Bien. ¿Qué sucede si me equivoco y dentro de unos pocos años se puede explotar una fuente de energía ilimitada? Esa es fácil. Se acabó el tener que pensar en eficiencia energética. ¿Y los otros recursos?, agua, minerales, alimentos ... ¿también son ilimitados? Tendríamos que centrarnos en las otras eficiencias no energéticas. En el caso de alimentos o energía de la biomasa (p. ej.), no debemos confundir recursos renovables con recursos ilimitados. Los próximos años comenzará a tener gran relevancia el concepto de "huella ecológica", que no mide de un modo directo el impacto ambiental humano, sino la superficie útil de tierra productiva necesaria para abastecer a cada uno de nosotros. Otro concepto asociado es la "capacidad de carga" de un territorio ... ¿cabemos todos?

El vídeo de BASF dice: ... "La eficiencia energética es nuestra fuente de energía más importante del futuro. Sólo, con la eficiencia energética podemos reducir mundialmente el aumento de necesidad energética a sólo un 16%, y el aumento de emisiones de CO2 a un 11% en el año 2030. ¿Todo claro? Más con menos. Ya tenemos las tecnologías, por lo tanto seamos eficientes energéticamente, conservemos nuestros recursos, protejamos el clima. ...

¿Todo claro? ¿Más con menos? ¿Tenemos las tecnologías? ¿Conservemos nuestros recursos? ¿Podemos reducir el aumento de energía (o aumentar su reducción)?

¿Qué mensaje es este? ¡El planeta no soporta más aumentos de consumo! ¡La producción de petróleo ya no puede aumentar físicamente! ¡No es que no deba crecer, es que no puede! ... Dispongámonos a luchar por cambios importantes. Nuestro modelo económico va a cambiar. Todo va a cambiar, queramos o no ... y en nuestra mano está escoger la adecuada guía de esos cambios.