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Antonio de Nebrija

R. Olvera y J. Márquez


La obra de Iván Illich como un paradigma para el estudio de la sociedad internacional 

1492. En ese año, mientras Cristóbal Colón iba en busca de nuevas rutas, Elio Antonio de Nebrija creaba un instrumento que serviría a los Reyes Católicos para consolidar la unificación de sus reinos, este nuevo instrumento fue la Gramática castellana. "Nebrija propuso el empleo de su gramática en vistas a extender el poder de la reina en un esfera totalmente nueva, el control estatal de la subsistencia cotidiana de la gente. Nebrija trazó efectivamente las grandes líneas de una declaración de guerra contra la subsistencia, guerra que el nuevo Estado se preparaba para llevar adelante. Pretendió que se enseñara la lengua materna, inventó el primer grado de la instrucción universal.

(...) Desde su primer uso, la expresión lengua materna hace del lenguaje un instrumento al servicio de una causa institucional." A partir de entonces, a los súbditos se les había creado una nueva necesidad: aprender esa nueva y compleja gramática. Con este hecho el gobierno español pretendía que las lenguas locales o vernáculas fueran olvidadas. El elemento clave de la argumentación de Nebrija, para convencer a los Reyes, fue: "la lengua suelta y fuera de regla, el habla libre, sin preceptos, en la cual se expresan diariamente las personas, que emplean para vivir su vida, es un habla popular que perjudica a la Corona." Esta aseveración la basó en que consideraba un derroche de tiempo que la gente leyera y dialogara en sus lenguas vernáculas, puesto que veía ese tipo de lecturas y charlas como frívolas; de tal modo que, una de las manera por las que la lengua materna fue ganando terreno fue gracias a que las imprentas, a partir del momento en que se adoptó oficialmente la nueva lengua que obedecía a las complejas reglas gramaticales inventadas por Nebrija, sólo imprimieron en esa lengua y toda aquella persona que no la adquiriera no podría leer más.

"El primer especialista moderno del lenguaje aconseja a la Corona que transforme el habla y la existencia de la gente en herramientas útiles para el Estado y sus propósitos. Nebrija ve en su gramática un pilar del Estado-nación. En ella el Estado es concebido, desde su origen, como un organismo agresivamente productivo. El nuevo Estado toma las palabras con las que subsiste la gente y las transforma en un lengua normalizada que de ahora en adelante será obligatorio emplear, cada cual según el nivel de instrucción que le ha sido institucionalmente administrado. En adelante, la gente tendrá que remitirse a un lenguaje que reciben de lo alto y no desarrollar más una lengua en común."

En pocas palabras, para la consolidación del naciente estado de España, Nebrija propone a la Reina Isabel una alianza entre la espada y los expertos, unión de las armas y las letras; por un lado, con la espada puede conquistar nuevos territorios y, por el otro, mediante los expertos crea "un sistema de reducción científica de la diversidad en todo el reino (...). Nebrija, sencillamente, se proponía sustituir una lengua vernácula por una lengua materna."

"Este paso de la lengua vernácula a una lengua materna oficialmente enseñada quizás sea el acontecimiento más importante -y por tanto el menos estudiado- en el advenimiento de una sociedad de máxima dependencia de las mercancías. El paso radical de la lengua vernácula a la lengua enseñada anuncia el paso del pecho al biberón, de la subsistencia a la asistencia, de la producción para el gasto a la producción para el mercado, de las esperanzas divididas entre la Iglesia y el Estado a un mundo donde la Iglesia es marginal, la religión privatizada y donde el Estado asume las funciones maternales hasta entonces reivindicadas únicamente por la Iglesia. Antes, no había manera de salvarse fuera de la Iglesia; ahora, no habrá ni lectura ni escritura -ni tampoco, si es posible, habla- fuera de la esfera de la educación".

Así como el pagano debía ser integrado a la iglesia mediante el bautismo ahora el hombre vernáculo se integra al Estado-nación por el lenguaje. La lengua necesitará, en adelante, tutores, maestros que la divulguen por el bien de todos.

Ahora bien, la innovación más importante de Nebrija fue la de "sentar las bases de un ideal lingüístico sin precedente: la creación de una sociedad en la que burócratas, soldados, mercaderes y campesinos del monarca universal pretenden, todos, hablar una sola lengua, lengua que se supone que los pobres comprenden y obedecen."

Con esto también se pretende dejar atrás las comunidades jerarquizadas y dar un paso hacia una nueva sociedad que nacerá, formalmente, después de la Revolución Francesa, una sociedad que se presume, igualitaria pero que sin duda cobija más desigualdades que las comunidades vernáculas.

En 1948, la Declaración Universal de Derechos Humanos, proclama la igualdad de todos los seres humanos. Este universalismo abstracto exigía indicadores de bienestar que fueran aplicables en todas partes

La idea misma de la pobreza constituye en la actualidad una forma peculiar de imperialismo: bajo su manto se quiere imponer una manera única de vivir y una forma de percibir los predicamentos sociales y de lidiar con ellos.

1 comentario:

  1. La patología de la normalidad, no es un invento del siglo XX. La obsesión del poder por controlar el rebaño, viene de antaño. Lo curioso es que gracias a esa impuesta normalidad, podemos estar comunicándonos ahora. Las contradicciones del sistema. Digo.

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