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Macroeconomía ecológica sin crecimiento


Joan Martínez Alier - Sin Permiso


Joan Martínez Alier reseña el libro, recientemente publicado en castellano,  de Tim Jackson: Prosperidad sin crecimiento. Economía para un planeta finito. Icaria, Barcelona, 2011. Para los lectores interesados en ese debate, SinPermiso publicó recientemente también otra reseña de este libro, firmada por el economista australiano Ted Trainer: ¿Entienden bien sus defensores las implicaciones políticas radicales de una economía de crecimiento cero?


En los próximos días 26 y 27 de enero de 2012, el professor Tim Jackson presentará en Barcelona y en Madrid la versión en castellano de su célebre obra con estadísticas actualizadas y con un prólogo escrito expresamente para esta edición donde se pronuncia por una moratoria al pago de algunas de las excesivas deudas actuales.


Este libro empezó su vida en 2003 cuando el autor, profesor de la Universidad de Surrey, tuvo el encargo del gobierno laborista de escribir un informe para la comisión estatal de Desarrollo Sostenible. El informe fue publicado en el 2009, se llamaba Prosperity without Growth? con un interrogante al final, para restarle agresividad. El interrogante desapareció cuado Jackson publicó el libro en 2009, en plena crisis. Un tema central del libro, que plantea los fundamentos de una macroeconomía ecológica y puede usarse de libro de texto, es si una economía basada en un continuo aumento de las deudas para financiar el consumo privado y público de más y más materiales y energía, puede ser sostenible ecológicamente y socialmente viable. La respuesta es un "no" rotundo. Y a partir de ahí, Jackson presenta propuestas alternativas para una sociedad que sea próspera pero que no tenga el crecimiento económico por objetivo.


Estas preguntas ya se habían planteado por los primeros economistas ecológicos como  Nicholas Georgescu-Roegen, Herman Daly, Robert Ayres. El propio Sicco Mansholt, presidente de la Comisión Europea en 1972, cuestionó un crecimiento económico en términos de un PIB que no restaba los daños ambientales y que llamaba producción a lo que era extracción y agotamientos de recursos naturales. Jackson conoce y reconoce estos antecedentes, incluido otro reciente texto de macroeconomía ecológica, de Peter Victor (de Canadá) que se llama Managing without growth (Cheltenham: E. Elgar, 2008).


La deuda de los consumidores había crecido muchísimo antes de la crisis en diversos países (Estados Unidos, el Reino Unido, España, Irlanda) y la deuda pública ya era muy alta (Japón, Italia) y está creciendo enormemente a partir del 2008. Las deudas no pueden ser "combustibles" permanentes de la máquina del crecimiento económico, porque realidad el combustible del crecimiento son los combustibles fósiles..


En los temas sociales, Jackson revisa no solamente las críticas ecológicas y feministas contra el PIB desde hace cincuenta años sino también las investigaciones, a las que el mismo ha contribuido, sobre la falta de correspondencia entre aumentos del PIB per capita y la felicidad (o satisfacción vital), una vez el PIB per capita alcanza unos 15 mil dólares al año.


A diferencia de Stiglitz y Krugman, Jackson llama reiteradamente a la "prudencia financiera" porque, para pagar la montaña de deudas, se exhorta al crecimiento, y ese crecimiento va junto con el cambio climático. Los economistas keynesianos quieren salir de la crisis con un mayor gasto público con la esperanza de que el posterior crecimiento permitirá pagar estas deudas. Los economistas ecológicos estamos contra el aumento de la deuda pública no porque seamos anti-estatistas ni porque seamos fervientes anti-keynesianos (al estilo de la derecha estadounidense) sino porque pensamos que en los países ricos no debe haber más crecimiento económico. En cualquier caso, ese crecimiento expresado en el PB está mal medido.


Si las tendencias hasta el 2007 continuaran, entonces  -explica Jackson-  para mantener la concentración de dióxido de carbono en la atmósfera en 450 ppm, la "intensidad de carbono" de las economías ricas debería disminuir cien veces hasta 2050, algo que realmente parece imposible. Hay además otros muchos argumentos ecológicos en la misma dirección. Además, el crecimiento económico no es necesario en países ya ricos para el "florecimiento" de las personas, para su auto-realización, para que desarrollen su potencial, para su épanouissement. Esa meta del "florecimiento" no se logra con un mayor consumo material de productos que a menudo son "posicionales" (es decir, cuyo disfrute depende de que otros no los tengan). Jackson insiste que la evolución biológica, incluyendo la de los humanos, ha ganado más por la cooperación que por la competencia.


La meta del "florecimiento" se relaciona con críticas al desarrollo uniformizador como las de Arturo Escobar y Wolfgang Sachs, y está emparentado con ideas como las del Sumaq Kawsay en la Constitución de Ecuador de 2008. Pero Jackson escribe para países ricos y para sus dirigentes politicos, no para el Sur. Sus propuestas son radicales.


¿Cómo manejar una economía sin crecimiento sin que se colapse la inversión y por tanto aumente el desempleo? ¿Cómo hacer frente a la tendencia al aumento de la productividad laboral que llevará al desempleo si no hay crecimiento económico?
A Jackson le preocupa mucho el "estigma del desempleo".  Por tanto hace falta dar apoyo a un nuevo gran sector económico que el llama irónicamente el sector de "la Cenicienta" (que antes de ser princesa, realizaba útiles trabajos domésticos no remunerados). Hace falta un gran sector de trabajos remunerados, con baja productividad laboral pero satisfactorios, que muchas veces estarán dirigidos a las inversiones ambientales. Jackson menciona también la propuesta de una renta básica universal de ciudadanía (aunque no la desarrolla) y el reparto del trabajo, disminuyendo horarios y ampliando días de fiesta. Su propuesta principal es el fomento del sector "de la Cenicienta" que yo llamaría el sector de "Noticias de Ninguna Parte", recordando a William Morris.


Hace falta también un mayor sector público que financie inversiones ambientales (en energías alternativas, por ejemplo) que no rinden lo suficiente en términos crematísticos debido a una contabilidad defectuosa que no resta externalidades negativas. ¿Significa este mayor sector público el fin del capitalismo? El pragmático profesor Tim Jackson, nos aconseja no excitarnos con palabras como "capitalismo" y "socialismo". El nuevo sistema será tal vez el mismo pero desde luego no como lo conocemos (como dijo Mr Spock en otro contexto).


El libro de Jackson ha vendido decenas de miles de ejemplares en toda Europa. Es un intento valiente, radical, influyente y práctico de aunar el análisis de la ecología humana, la economía y el comportamiento social en una nueva Macroeconomía Ecológica.


Joan Martínez Alier, amigo y colaborador habitual de SinPermiso, es catedrático de teoría económica en la Universidad Autónoma de Barcelona y uno de los fundadores de la investigación internacional en economía ecológica

¿Qué es la horizontalidad en una organización?

Florent Marcellesi

Con el surgimiento del1 15-M, la horizontalidad ha vuelto a ser un concepto motor en la construcción de nuevos movimientos sociales y políticos. Sin embargo, ¿qué entendemos por “horizontalidad”?

Al repasar algo de bibliografía, constato que se suele definir en negativo como oposición o rechazo a otros términos como la verticalidad o la jerarquía, puesto que, de forma consciente o no, entendemos mejor las implicaciones de tales conceptos que culturamente impregnan nuestras sociedades y nuestros cerebros. Asimismo, tanto en el espacio público (Estado, escuela, hospital, trabajo remunerado, etc.) como en el privado (como la familia), vivimos en un mundo principalmente jerarquizado donde en el mejor de los casos elegimos nuestra cadena vertical de mandos (la democracia representativa) o en el peor sufrimos una dominación no deseada (véase el parto medicalizado o el significado de la relación asalariada). Sin embargo, pocas veces encuentro definiciones en positivo de la horizontalidad. Con esta voluntad constructiva, definiré la horizontalidad de la manera siguiente: una profundización de la ética de la liberación, una actitud (y un camino) y un modelo organizativo.

La profundización de la ética de la liberación

André Gorz solía conceptualizar la ecología política como una ética de la liberación donde “la expansión de la autonomía [del sujeto] se halla en el centro de la exigencia ecologista. Ello supone una subversión de la relación de los individuos con sus herramientas, con su consumo, con su cuerpo, con la naturaleza” (1975).

En esta óptica, desarrollada también por Illich y Castoriadis, la ecología política es una apuesta decidida por la autonomía del sujeto y por su capacidad de cooperar de forma voluntaria y en igualdad de condiciones con otros sujetos para oponerse a cualquier deriva liberticida e insostenible de las “mega-máquinas” mercantiles, estatales o tecnócratas y para construir alternativas concretas al productivismo actual.

De esta visión emancipadora nace la voluntad de poner en pie sociedades —u organizaciones— autónomas, hechas de individuos a su vez autónomos y cooperativos. Estas sociedades (u organizaciones) se convierten en ágora permanente sobre lo que es conveniente producir (y cómo), además siempre dentro de la capacidad de carga de los ecosistemas. Por esta razón, las empresas tendrían que ser controladas por sus personas empleadas, un partido o un sindicato por el conjunto de sus militantes y la esfera política por el conjunto de la ciudadanía. Es un llamamiento hacia organizaciones donde los sujetos autónomos no estén subordinados a ninguna estructura, ni órgano de ésta. En este tipo de horizontalidad también existen límites, pero no provienen de una autoridad superior (el Líder, el Órgano central, la Tradición, la Autoridad, etc.) sino que se basan en la deliberación y la decisión colectiva.

Una actitud (y un camino)

Encontramos en la educación horizontal una gran ayuda para conceptualizar la “actitud horizontal”. Esta rama educativa entiende la horizontalidad “como una disposición psíquica y social, interior y exterior al sujeto, en la cual ningún hombre y mujer anula la libre expresión de otro, de manera que todos pueden manifestarse sin hallar un obstáculo en el otro, sino más bien un apoyo para el propio crecimiento” (Santos, 2006). Así, primero, es una facultad del sujeto a vivir su libertad desde el encuentro positivo con la libertad de otras personas que a su vez, dentro una dinámica ganador-ganador, refuerza el propio desarrollo personal. Dicho de otro modo, “se puede concebir el aspecto interno (…) de la horizontalidad como una suerte de receptividad y apertura al otro.” Exactamente lo que los manuales de educación no violenta o de resolución pacífica de los conflictos aconsejan, respectivamente, a los padres y madres con su prole o a los negociadores con las partes en conflicto o con otros negociadores: respeto, escucha activa y empatía.

Además, en una organización social, política, sindical, etc. sus formas de proceder —es decir su actitud que la definirá y le dará credibilidad en el día a día— tienen que ser acordes en cualquier momento con los objetivos planteados. Obviamente no se puede llevar la paz o la emancipación con métodos violentos que sea aquí o en el Sur, no se puede enseñar a nuestros hijos el respeto desde la metodología de la bofetada, ni se puede pedir a las instituciones transparencia y participación sin aplicarlo internamente. Dicho de otro modo y parafraseando a Gandhi, podríamos decir que “no hay camino para la horizontalidad, la horizontaliidad es el camino”.

Un modelo organizativo

No se trata de un concepto totalmente nuevo: tiene mucho en común con —y hereda de— las teorías y las prácticas de la autogestión del sindicalismo de finales del siglo XIX, de los consejos obreros húngaros o de las experiencias post-68. Sin embargo, las posibilidades abiertas por las Tecnologías de la Información y de la Comunicación (TIC) y, sobre todo, por las dinámicas cooperativas en torno al conocimiento, la cultura y el software libres o en las actuales dinámicas post-crecentistas (colectivos de decrecimiento, de ciudades en transición, de cooperativa integral, etc.) aportan a la horizontalidad su plena capacidad como modelo organizativo. En las brechas del sistema, la propia existencia y praxis diaria de una organización horizontal son pruebas de insumisión y gérmenes de alternativa a la megamaquina técnica, económica y política.

Dicho esto, destaco algunas características de una cooperativa política funcionando sobre el modelo de la horizontalidad:

  • Trabajo en red: “La red” es ante todo una mentalidad y una forma de trabajar adaptada al siglo XXI: prima la inteligencia colectiva y la propriedad común, como puede ser la lógica cooperativa del software libre. Es una búsqueda de sistemas organizativos basados en la igualdad, la participación activa de todo/as y la voluntad de consenso. En esta estructura líquida y partidaria de la adhocracia, todos los miembros pueden tener autoridad para tomar decisiones y llevar a cabo acciones. Asimismo la fuerza de las redes, físicas o virtuales, reside en su capacidad de mover y mezclar personas y organizaciones de diferentes intereses o círculos, con compromisos flexibles según objetivos y afinidades, desde lo territorial a lo sectorial. Dicho así, no hay que confundir el uso intensivo de Internet (o de comunidades virtuales) con alcanzar una estructura en red presencial y virtual.
  • Flujos de información y transparencia: la información es poder, y el poder es compartido entre todos los miembros en igualdad de condiciones. Lo que significa que la información tiene que fluir en cualquier momento hacia todos los miembros del a organización sin exclusión, dentro de un marco que hace de la transparencia un pilar de su desarrollo. No solo requiere un fácil acceso a las fuentes de información sino una política activa personal y colectiva de transmisión de la información a todas las partes de la organización-red sin que ellas las tengan que pedir. Es también la capacidad de poner en marcha la información peer to peer, donde cada neurona se convierte en un nudo de información seguro para otras neuronas. Con unas reglas de juego claras y sin necesidad de un órgano central, la red valida la veracidad y legitimidad de la información.
  • Confianza multidireccional y cooperativa: tal y como lo desarrollo más en detalle en el artículo Reflexiones sobre la confianza en un partido horizontal, no solo se trata de una confianza undireccional desde las personas asociadas hacia los cargos (y órganos) electos sino también de una “confianza de todas a todas”. Tanto las personas electas como cualquier persona asociada “depositan” en cada una de las personas de la organización o de la red, con o sin responsabilidad interna o externa, la misma confianza. De esta manera, damos un margen de confianza a la inteligencia colectiva que emana de la conexión de nuestras energías y reflexiones.
  • El conocimiento libre: más allá de tener transparencia e información disponible para todas las neuronas, la inteligencia colectiva —es decir el resultado del trabajo cooperativo y en red (que va más allá de la suma de las individuales de la organización)—, pertenece a todos y todas. Decimos que se trata de una propiedad común, cuyo código fuente y posibles mejoras están en la organización, en la red o en el espacio público a un coste nulo.
En resumen, una organización horizontal es un nodo más de una sociedad que pugna por la “democracia de lo común” (véase Subirats, 2011), es decir que favorece los bienes comunes, la lógica cooperativa y la capacidad de compartir.

Referencias:
  • Gorz, A. (1975): Ecologie et politique, Galilée.
  • Santos, M (2006): “De la verticalidad a la horizontalidad, reflexiones para una educación emancipadora”, Revista de ciencias sociales y humanidades, enero-marzo 2006.
  • Subirats, J. (2011): Otra sociedad, ¿otra política? Del “no nos representan” a la democracia de lo común, Icaria Asaco.

Apuntes taller decrecimiento

Apuntes Taller Decrecimiento Nov-dic 09

Proceso de dominación

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El ser humano mediante la tecnología  dispone de la energía y los recursos naturales que constituyen su entorno, transformándolos, y obteniendo los bienes necesarios para satisfacer sus necesidades.

Este proceso productivo tendría como finalidad la supervivencia y el ‘disfrute’ de la vida por parte de las personas; pero a lo largo de la historia de la humanidad algunos individuos se han aprovechado de determinadas circunstancias para intentar poseer determinadas ventajas respecto al resto de sus congéneres. Para poder disfrutar de determinadas ventajas (mejor alimentación, menos esfuerzo físico, mejor abrigo…), han tenido la posibilidad de hacerse con la disponibilidad de los recursos y la tecnología y así tener la capacidad de influir en la conducta de sus coetáneos.

Para ello se han utilizado diferentes estrategias:

Por un lado, el uso de la fuerza. Quien poseía mayor disponibilidad energética y capacidad tecnológica, fácilmente podía imponerse por medio de la violencia, y así podía eliminar a sus adversarios o competidores; pero la mejora de  las condiciones de comodidad implicaba que otras personas debían de realizar ciertas tareas imprescindibles (tareas de cuidado, tareas de construcción, tareas de esfuerzo…).

Pero el uso de la violencia tiene sus límites. Se requiere para determinadas tareas un nivel mínimo de confianza.

Se hacía entonces imprescindible legitimar el que unas personas disfrutasen de determinadas ventajas a partir de las tareas que hacían las demás, y así tuvieron que convertirse determinadas diferencias entre las personas en desigualdades (el sexo, el color, la raza, la condición social…), y naturalizar (que aparezcan como normales) esas desigualdades.

Se hizo necesario la aceptación de realidades que incluyeran la naturalización del poder y la formación de jerarquías (a partir de la división de tareas). Hubo tareas más físicas que eran llevadas a cabo por las escalas inferiores, y tareas más intelectuales llevadas a cabo por las escalas superiores. Llegamos así a una estratificación social, que permitía a las clases superiores (reyes, soldados, sacerdotes)  acumular recursos, y a las clases inferiores (esclavos, campesinos, mujeres) que eran despojadas de ellos.

Por otro lado, el control ideológico mediante la creación de un imaginario simbólico nuevo. En los primeros momentos, esta  labor se llevó a cabo mediante la religión, la idea de dios y el miedo al más allá y a la muerte.

Más tarde el uso de un aparato burocrático permite que las élites elaboren discursos para estipular la conducta de los demás, mediante una orientación moral para relacionarse siempre funcional al sistema de estratificación social que se consolida además mediante la forja de un sentido de pertenencia común de sus miembros.

La conjunción de estos dos aparatos ideológicos (religioso y burocrático)  unido al sistema de violencia lleva a cabo un proceso de control social basado en el Estado y cuyos componentes dominantes (soldados, burócratas y sacerdotes) elaboran una realidad legitimadora del sistema social.

De esta manera podríamos esquematizar los procesos de dominación mediante los siguientes diagramas de flujo:

Proceso productivo 

Recursos + Energía + Tecnología (R+E+T) => Transformación => Bienes + Residuos

Proceso político

Poder [disponibilidad de R+E+T] => Bienes => Acumulación => [Derecho - burocracia] => Propiedad

Proceso cultural

Poder [disponibilidad de R+E+T] =>  Creación de imaginario simbólico => Diferencias => [aparato ideológico] =>  Elaboración de desigualdades => Naturalización de las desigualdades => legitimación del poder

Proceso social

Poder [disponibilidad de R+E+T] => División de tareas  =>  Formación de jerarquías => Estratificación social => Control Social => Represión


Alberto Acosta: decrecimiento y democracia

Conferencia Internacional sobre decrecimiento en las Américas



Conferencia Internacional sobre decrecimiento en las Américas En Montreal – Quebec – Canadá del 13 al 19 de mayo de 2011

Veinte años después de la Cumbre de la Tierra en Río de Janeiro, el acoplamiento del desarrollo sostenible al desarrollo económico requiere una revisión profunda. No ha ofrecido una solución persuasiva a una de las crisis más dramáticas de la historia: ¿cómo evitar el co lapso ecológico al mismo tiempo que mejorar la justicia social y mejorar las perspectivas de la vida? Antes de Rio +20, nuestra conferencia busca desafiar y sobrepasar la agenda del desarrollo sostenible. Una perspectiva de decrecimiento nos ayudará a visualizar y construir hacia un mundo verdaderamente prospero.

A partir de conferencias anteriores sobre el decrecimiento en Paris y Barcelona en 2008 and 2010 respectivamente, la Conferencia de Montreal se centrará en las situaciones particulares y las dinámicas de las Américas. ¿Qué quiere decir decrecimiento por nuestras Américas, con sus situaciones geográficas, culturales, sociales y económicas tan diversas? ¿Cómo pueden los modelos de decrecimiento aplicarse a contextos diferentes, desde el Ártico hasta Tierra del Fuego? ¿Qué significa el decrecimiento para los pueblos indígenas de las Américas y sus aspiraciones por sus tierras y pueblos? ¿Cómo se puede hacer audible, entendible y aceptable para los norteamericanos ricos?.

Esta conferencia reunirá académicos, activistas, ecologistas y pueblos indígenas para discutir las propuestas del buen vivir y decrecimiento, con el fin de fortalecer la construcción de una nueva sociedad y seguir un proceso de descolonización en el norte y el sur.

Contacta en: montreal@degrowth.net.

Más información: Conferencia Internacional sobre decrecimiento en las Américas

Recuerda también: 3 ª Conferencia Internacional sobre Decrecimiento Económico para la Sostenibilidad Ecológica y la Equidad Social (Venecia, del 19 hasta el 23 septiembre de 2012)



Poner en riesgo el planeta sale rentable - Naomi Klein

Novedades literarias sobre la temática del decrecimiento

La hora del decrecimiento. Serge Latouche y Didier Harpages

Los hombres de la modernidad habían manifestado una fe ciega en el progreso espontáneo. Persuadidos de que el tiempo de la innovación no podía suspender su vuelo, afirmaban con autoridad lo que era a la vez una evidencia y una certeza: «¡el progreso no se detiene!» Y aquellos que se atrevían a llevarles la contraria eran calificados de horribles reaccionarios.

¡Todavía más lejos, todavía más alto, todavía más rápido! Este lema olímpico se había inmiscuido en el imaginario colectivo. Los hombres tenían que ser competitivos e inscribirse a diario en una loca carrera contrarreloj. Nicholas Georgescu-Roegen, en su época, había denunciado este frenesí con la parábola del «ciclóndromo de la afeitadora eléctrica». Esto «consistía en afeitarse más rápido con objeto de tener más tiempo para trabajar en la concepción de un aparato que afeitara más rápido aún, y así continuamente hasta el infinito».

Muestra descargable



Decrecer con equidad: nuevo paradigma civilizatorio. Coordina Lucio Capalvo

Esta compilación coordinada por Lucio Capalvo  contiene cinco trabajos:

Ervin Laszlo - Fomentando un Cambio en el Mundo Contemporáneo.

Antonio Elizalde  - Un Futuro Inconcebible.

Ezequiel Ander Egg - Los Estragos Ecológicos de ... la Globalización.

Miguel Grinberg - La Hora del Sur. Tiempo de Refundación.

Lucio Capalvo - La Gran Travesía de la Humanidad.

"Mientras el derrumbe de la civilización materialista se acelera,  otros procesos sutiles, pero de inconmensurable poder han comenzado.  Una nueva actitud, la Conciencia Planetaria, se abre paso,  moldeando nuevas formas de organización humana...

Nos aproximamos a un punto de inflexión, a una situación doble de colapso y advenimiento.  Para superar tan inédito desafío, la humanidad deberá situarse, como sugería Einstein,  fuera de los esquemas economicistas que crearon el problema... Nadie sabe como será, pero la antigua sabiduría amante de la vida  y distribuida en el cuerpo de la Humanidad, abrirá las puertas, proveerá los medios y hará seguro el camino".


Charla de Yayo Herrero

Una aproximación a una realidad poliédrica

decresita

Una aproximación a una realidad poliédrica

Cuando nos preguntamos cómo es la sociedad donde vivimos, nombramos el mundo, y esta forma de entender nuestra realidad está atravesada por una ideología que conforma nuestra forma de habitar ese mundo.

Así las palabras: ‘Crecimiento’, ‘Progreso’, ‘Desarrollo’, ‘Libertad’, ‘Prosperidad’, ‘Riqueza’, ‘Igualdad’, ‘Globalización’, ‘Libre Comercio’, ‘Libre Mercado’, ‘Democracia’, ‘Occidente’… son normalmente utilizadas para describir la realidad en la que nos encontramos, y además como una realidad deseable.

Intentamos definir esa realidad percibida a través de [conceptos, imágenes, modelos, representaciones, símbolos, metáforas, ficciones, utopías, mitos, discursos, tradiciones, hábitos, ritos, cultos, ceremonias, costumbres, supersticiones, teorías, ideas, imágenes, patrones, normas, estructuras, paradigmas, silencios…] que nos atraviesan, diferentes miradas que proyectan como nombramos esa realidad, como se definen las diferentes estructuras que conforman las relaciones entre las personas, las jerarquías que definen el lugar que cada uno ocupa, como se modela ese domino de unas personas sobre otras, como se modelan las interrelaciones entre las diferentes instituciones, como se naturaliza la desigualdad entre los diferentes miembros de esa sociedad , quien toma las decisiones y como se generan las conductas de las hombre y mujeres en el quehacer diario...

Este mundo no es perceptible a simple vista, estamos en él, como los peces en el agua que no la perciben sino que están en ella; por ello debemos hacer un esfuerzo por describir este mundo complejo que habitamos, porque la realidad la percibimos con naturalidad, pero es compleja de definir, de describir… mirar requiere atrevimiento, coraje, trabajo, y voluntad de querer entender.

La era de los Hidrocarburos

Nuestro mundo tiene una base energética, en el cual por una parte entran los recursos materiales y se transforman para producir un modo de vida que debería satisfacer las necesidades humanas [aunque en realidad sirve para la apropiación del mismo por parte de unos pocos], por otro lado se generan residuos en un proceso biodinámico que es movido por la energía que se encuentra disponible en un determinado entorno, sobre el cual se sustenta todo el armazón social, político económico y cultural.

Nuestra sistema económico-productivo, nuestro modo de vida son posibles gracias a la disponibilidad de una fuente de energía abundante y barata que proviene de los combustibles fósiles, siendo su presencia necesaria en los procesos productivos tanto en forma de materia prima como en forma de energía, empleada en el transporte y en la fabricación de los bienes de consumo.

El crecimiento sostenido de la economía mundial durante las últimas décadas ha sido propulsado por un continuo incremento en el uso de los combustibles fósiles. La industria, la electricidad, el transporte, la construcción, el turismo, la agricultura..., están entrelazados indisolublemente con la extracción de petróleo, gas natural y carbón.

Nuestro sistema agroindustrial que nos proporciona la alimentación está sustentado en el uso del gas natural y el petróleo, por la intensiva utilización de pesticidas, plaguicidas, fertilizantes y el uso del transporte motorizado para mover las ‘mercancías agrarias’ de un lugar a otro del planeta.

Si bien la abundante disponibilidad de petróleo ha posibilitado que un tercio de la población mundial disfrute de un alto nivel de vida (y consumo energético), este ha sido a base de sobreexplotar los recursos naturales del planeta, aniquilar culturas, y aprovecharse del uso de mano de obra en condiciones infrahumanas, así como de contaminar los ecosistemas a un ritmo muy superior al que puedan regenerarse.

Esta mayor disponibilidad de energía sustentada en la en la utilización de los combustibles fósiles, principalmente el petróleo, pero también el gas natural y el carbón ha permitido añadir complejidad a nuestra civilización y configurar un sistema productivo termoindustrial basado en la transformación de los materiales a través del calor (mediante la combustión), provocando la contaminación de la atmósfera, las aguas y la tierra.

La ideología Tecnológica

Así, el funcionamiento de nuestro mundo se manifiesta por el ascenso de la sociedad técnica, el carácter maquínico propicia el ascenso de un sistema tecnológico en el cual los humanos nos hemos convertido en un engranaje de este gigante termoindustrial. Nuestra sociedad se ha transformado en una megamáquina cibernética, que se eleva sobre lo social, lo político y lo económico absorbiendo todos los componentes de nuestra cultura.

Los móviles, los ordenadores, la televisión, los automóviles, se han hecho objeto omnipresentes en nuestro paisaje cotidiano, se presentan ante nosotros como fruto del progreso [el cambio a mejor, la eficacia, el ir hacia delante]; La tecnología inspira respeto y fascinación, se nos ofrece como solución a todos nuestros problemas: acabarán con el hambre en el mundo (primero con la revolución verde, ahora con los transgénicos), habrá energía ilimitada (primero con la energía nuclear, ahora con las energías limpias), iremos a Marte (primero con la carrera aeroespacial, próximamente con el teletransporte)…

Se conforma en el imaginario colectivo un conjunto de ideas, creencias y opiniones que van acondicionando a las personas para la convivencia con el aparato tecnológico, aprendiendo a hacer la compra ante los ordenadores, a charlar a través de los celulares, a comer alimentos procesados… lo que provoca un aislamiento social que fomenta el individualismo.

El sistema tecnológico en su conjunto sirve a los intereses de las oligarquías dominantes ya que las decisiones sobre la investigación científica y los medios que le son asignados se concentran en manos del Estado y las grandes empresas; también gracias a la deriva tecnólogica se permite un control del trabajo, la división de éste en diferentes jerarquías, y la especialización que conlleva un sinsentido a la tarea de trabajar; por supuesto, el acceso a la utilización de la tecnología como forma de consumo queda en manos de las personas que viven en el mundo occidental y las minorías de los países del sur.

Nuestra capacidad emocional para representarnos el peligro de las herramientas modernas queda obsoleta ante sus descomunales capacidades de destrucción, creando dependencias en su utilización [se hace necesario el vehículo privado para ir a trabajar, que se hace necesario para pagar las letras del coche], y creando estados tecnológicos de carácter irreversible [desaparecen los espacios para que los niños puedan jugar, llevándolos a la utilización de aparatos de pantalla e inmovilizándolos], también aparecen los accidentes totales como las fugas radioactivas de Chernobil o Fukushima.

La sociedad Patriarcal

Podemos definir el patriarcado como una estructura de dominación construida para la apropiación del cuerpo, de la procreación y de la crianza que llevan a cabo las mujeres, por parte de los hombres, convirtiéndose éstos en hegemónicos y ostentando el poder sobre las mujeres, mediante justificaciones ideológicas que ser articulan sobre una base social.

La aparición del patriarcado pudo llevarse a cabo por la necesidad de hombres para la guerra, acto para el cual los miembros masculinos de la raza humana más aptos para esta función, valorándose más las actividades masculinas en la división de tareas que realizan las mujeres y los hombres.

En los diferentes contextos históricos y sociales siempre las actividades masculinas [negadas a las mujeres en función de costumbres y creencias] serían más valoradas, invisibilizando los trabajos que llevan a cabo las mujeres [principalmente el cuidado de las personas], negándose los hombres a realizar este tipo de tareas que se presentan como tareas de orden inferior; Se llega a naturalizar este reparto de ocupaciones en función del conjunto de ficciones, mitos y discursos que construyen la realidad que favorece a la población masculina.



Prosigue la discrepante polémica sobre el decrecimiento

PROSIGUE LA DISCREPANTE POLÉMICA SOBRE EL DECRECIMIENTO QUE PROVOQUÉ YA HACE UN MES    JULIO GARCÍA CAMARERO (3 dic-2011)

Estoy satisfecho y contento de haber suscitado el día 1-noviembre-2011 un debate plural sobre el decrecimiento. Y digo plural porque en este debate hemos participado ocho polémicos. Los cito por  por orden cronológica de aparición: 1. Juan Torres López, 2. Félix Rodrigo Mora (no crítico con el anterior), 3. El blog de Onibl, (no crítico con los anteriores) 4. Julio García Camarero (critico con los 3 anteriores [“tetradialogo”], comienza la polémica) 5. Toño Hernández (“bidialogo”),  6. Juan Torres López (“bidialogo”), 7. Pedro Pérez Prieto / 8. Manolo Taslens (“tridialogo”).

Y es causa de satisfacción el que la polémica sea plural, aunque todos los “criticados” (y pese a que  hay sido yo el inicial provocador”) hayan optado por ignorarme en sus artículos de contestación. No importa, lo importante es que se haya creado un debate vivo sobre el decrecimiento. Pero Juan Torres y casi todos los demás parece que quieren reconducir la polémica hacia un debate dualista (a lo debate bipartidista). Y es cierto que desde el principio en estos tres artículos de polémica que llevo escritos en lo que va de mes, en todos he tenido la deferencia de citar a todos y cada uno de los debatientes. Personalmente pienso que sólo el pluralismo es democrático. Y creo que un verdadero debate sobre el decrecimiento no debe de ser bipartidista. Pues la pluralidad de contrastes enriquece la polémica.

Además, no debemos de ver enemigos por todas partes, aunque por alguna sí que los haya.
No podemos considerar enemigo a todo el que se acerque al pensamiento decrecentista y lo critique en algún aspecto. No se puede pedir a todo el que se haya acercado recientemente a este pensamiento, no tenga alguna laguna o mal configuración de algunos de los aspectos de la idea de decrecimiento. Tampoco, como muy bien dice Torres, debemos considerar al decrecimiento como una religión intocable y estática.

Aunque, como nos indica Pedro Pérez Prieto[1] citando al famoso torero “El Gallo”, éste sentenciara adecuadamente: Lo que no puede ser, no puede ser, y además es imposible. Y es que, como muy bien dice Pérez Prieto: se reconozca o no, el modelo actual [de crecimiento económico] está agotado. Punto final. Y aún se puede añadir: no puede ser, y además es imposible.

Yo mismo, por ejemplo, cuando me acerqué por primera vez a la idea de decrecimiento, para mi esta idea se presentaba (como no podía ser de otra forma) llena de lagunas y de desenfoques. Y solo a base de leer mucho y de reflexionar mucho sobre el tema, he ido rellenando y reconfigurando (aunque aún solo en parte) este complejo concepto del decrecimiento; que, desde luego, nada tiene que ver con el concepto del que nos habla Juan Torres:   “el problema del concepto de decrecimiento es que, al utilizar también el PIB como magnitud de referencia, se está asumiendo también esa ficción, aunque los decrecentistas no quieran reconocerlo”, o “Quienes defienden el decrecimiento pueden decir que están pensando en otra cosa, pero es innegable que cuando utilizan ese término están hablando de disminuir los indicadores que miden la dimensión cuantitativa y monetaria de la actividad económica y más concretamente el PIB”. Ello supone una simplificación del concepto de decrecimiento, simplificación  que sólo puede navegar en una laguna del conocimiento sobre el decrecimiento.

Por eso creo que el ejercicio de la polémica y debate decrecentista (sin que llegue a convertirse en  combate) nos servirá de ayuda para ir construyendo y configurando la idea del decrecimiento.
Y ahora paso a comentar lo (en mi opinión) acertado y des acertado del último artículo de Juan Torres en el que responde a la crítica de Toño Hernández y que se titula, Acuerdos y des acuerdos sobre el crecimiento y el decrecimiento (aparecido el 12-nov.-2011).

Primero comentaré los párrafos con acierto (según mi opinión) de Juan Torres:

1. Es del todo acertada su frase: lo que mi importa es acercar posiciones y tratar de superar las diferencias que se puedan estar dando en el ámbito de las interpretaciones. [Interpretaciones del decrecimiento parece que se refiere]. Desde luego me parece correcto que lo de esta polémica (la cual me gustaría que continuara viva mucho tiempo) no se plantee como un foro de acusaciones y de búsqueda de culpables, condenables e irreconciliables. Todo lo contrario, como dice Torres, se debe de tratar de superar las diferencias.

2. Torres nos dice que: “el término decrecimiento es desmovilizador”. Pero luego se retracta de lo dicho, pidiendo amablemente escusas por ello, y dice que: le parece injusto afirmar que la utilización del término es des movilizador. “Chapeau” a quien tiene la inteligencia y la valentía de desdecirse.

Y personalmente estoy de acuerdo en que, en un principio, hablarle a un parado o a un precario de decrecimiento pueda parecer un completo contrasentido. Pero si este término y concepto se explica también y de forma tan amena como lo explica Carlos Taibo, el resultado es conseguir arrastrar a las masas (como conseguía arrastrar a los ratones el famoso flautista). Es una realidad que a mí me ha pasado en la asamblea del 15-M; en la que, en una alocución a micrófono abierto, al mencionar al palabra decrecimiento un conjunto de jóvenes con aspecto de parados y precarios sólo querían oír hablar del decrecimiento. También he podido contemplar, complacido, como Carlos Taibo hacia rebosar inmensas aulas de la universidad al hablar del decrecimiento.

3. Es muy acertado lo que dice Torres cuando afirma que: “el decrecimiento necesita un adjetivo” […] “creo sinceramente que conduce a la confusión”. Yo caí en esta reflexión hace ya algún año, y por eso puse en el título de mi segundo libro el calificativo de feliz a la palabra de crecimiento[2] (el título completo es “El decrecimiento feliz y el desarrollo humano”).

4. También es de lo más acertada la frase de torres: “lamento que esto no se me entienda y se me ataque como una especie de infiel que pusiera en cuestión el núcleo central de creencias sagradas”. Desde luego el pensamiento decrecentista no debe tener ideas sagradas intocables, estáticas y sectarias. Todo lo contrario, debe de estar conformándose continuamente en el devenir histórico.

5. “También sé que hay diversas corrientes y que el decrecimiento no es un cuerpo cerrado”.
Correctísimo, pero no sólo eso, si no que se encuentra en ebullición y en continua configuración.

6. Es correcto lo que dice de “si se distribuyese con más justicia, será suficiente con producir menos”.

7. Me congratula que Torres realice una citación de Carlos Marx: "La alternativa no puede ser simplemente disminuir cuantitativamente la actividad económica sino distribuir con justicia y para ello reorientar la actividad económica hacia la satisfacción que tiene que ver con la vida humana en el oikos, liberándola de la esclavitud que le impone el mercado al universalizar el intercambio mercantil y el uso del dinero (la “puta universal”)”. En efecto, creo que es necesario que se considere a Marx como uno de los precursores del pensamiento decrecentista. Pero ojo, Marx nos habla sólo de crecer en satisfacción de vida humana, y se muestra enemigo de “la esclavitud que supone el mercado al universalizar el intercambio mercantil y el uso del dinero (la “puta universal”). Es decir se muestra opuesto de que prevalezca el crecimiento del PIB (la puta universal, insisto).

8. Es un acierto que Juan Torres diga que: “hay que cambiar de modo de producir, de consumir y de pensar y en muchas ocasiones -concretamente al abordar el tema de la crisis actual- he afirmado que para salir de los problemas sociales, económicos, ambientales... en los que estamos, es preciso salirse del sistema porque no tienen solución dentro de él. Por tanto, sencillamente no es verdad que yo defienda, como dice Toño Hernández, "“hacer crecer la tarta” para que haya más que repartir". Me alegro un montón constatar que Juan Torres declare que es necesario salirse del sistema capitalista, (aunque en esto en ocasiones se contradice) pues de los diferentes artículos suyos que he leído saqué la impresión de que se trataba de un Keynesiano reformista, aunque también es cierto que mucho hemos evolucionado desde esas posiciones totalmente insuficientes, por ser sólo coyunturales en una crisis sistémica como ésta.

9. Torres dice que ha escrito un libro: “He dedicado un libro: "Desigualdad y crisis económica", a analizar y criticar el Estado de Bienestar y a poner de relieve que, como una expresión que es del sistema capitalista, conllevaba en su interior las contradicciones que darían lugar a mayor explotación del trabajo, a mayor destrucción del planeta y a peores condiciones de vida. Me parece que este libro debe de ser interesante, lo leeré con el mayor interés.

Pero también voy a pasar a comentar los desaciertos Juan en su artículo, que creo que tenerlos los tiene:

1. “Han sido diversos los decrecentistas, que aquí no voy a citar para no alargar este texto, los que han vinculado expresamente el decrecimiento a una caída del PIB y tampoco yo tengo culpa de ello”. Y leyéndolo me parece que Juan Torres quiere echar la culpa al gato (de “algunas corrientes decrecentistas) de sus lagunas o desconfiguraciones con respecto al concepto del crecimiento. Creo que aún tiene la fijación (que yo también tenía) de que lo importante y progresista es crecer para la satisfacción de los insatisfechos a base de aumentar el PIB. Equivocación que es similar a la que sufrió Fidel Castro cuando aún tenía la obsesión de aumentar aceleradamente y monopolísticamente la zafra del azúcar. El también salvó esa laguna; y desde ya hace algún tiempo en Cuba se están eliminando plantaciones de caña, que producía divisas para el PIB, y sustituyéndolas por policultivos ecológicos, que produce alimentos biodiversos y saludables.

Pero hoy pienso que no hay que confundir el progreso con el crecimiento y el aumento de los productos materiales. El verdadero progreso debe de encontrarse en el desarrollo humano. Y Juan no debe preocuparse por ello, yo ya he dicho que al principio de acercarme a la idea de decrecimiento también tenía desconfiguraciones. No hay que avergonzarse por ello,solo rectificar el enfoque, y todo arreglado.

2. Es desacertado que Juan diga que: implicar que unas actividades crezcan y otras no, pues sería imposible centrar la estrategia solo en el decrecimiento de todo tipo de actividad de producción o consumo. Pues pienso que no, que  sí que  hay que decrecer en todo tipo de actividad. Y hacerlo hasta que  deje de caer en tener un carácter consumista-productivista (innecesario). La tarea (y es una difícil tarea) estará en determinar en donde se encuentra el límite entre consumo-producción sanos y el consumismo-productivismo depredadores de la materia y del espíritu. Todo necesita un cierto mesuramiento y equilibrio.

3. Y continua Juan: “No estoy seguro, que tuviera que decrecer el consumo de la energía solar”.  Yo hasta hace no mucho pensaba lo mismo: ¡benditas energías alternativas! Hasta que un día reflexionando concluí que sí que eran benditas por ser limpias, pero sólo hasta un límite, porque un crecimiento ilimitado de energía solar (aunque esta sea ilimitada) tampoco es defendible, pues ocasionaría una esquilmación acelerada de materia, que esta sí que es ilimitada. Sería una especie de “efecto rebote”.

4. Es desacertado considerar que no es admisible el decrecimiento demográfico y que Torres diga:

 “No entraré ahora en las implicaciones de tesis más fatalistas del decrecimiento que estiman que lo que sobran son personas y que también la población debe decrecer”. Pues afirmar esto es caer en un prejuicio debido principalmente a la fuerte presión antimalthusiana generada hacia los años 60 del siglo XX debida principalmente a los impulsores de la “revolución verde” que nos prometieron que a base de insumos agrícolas derivados del petróleo se iba a conseguir que los alimentos también crecieran en forma de sucesión geométrica, como, lo hace el decrecimiento demográfico. Pero, precisamente, desde la revolución verde se está dando el caso de que en el planeta mueren 5 veces más personas por hambruna, que antes de ella.

Luego, también están los prejuicios católicos de que debemos tener todos los hijos que Dios nos dé. Y también hay otros prejuicios que menciono en el capítulo 7º de mi segundo libro decrecentista[2]. Además no olvidemos que, en sólo los últimos 50 años la población mundial se ha duplicado (ha pasado de 3.500 millones  a 7.000 millones de habitantes) ni tampoco:

-Que ya hemos llegado a los 7 mil millones de habitantes.
-Que ya hemos sobrepasado el pico del petróleo. Que prolifera guerras del petróleo por todas partes.
-Que hemos destruido en los últimos 30 años el 30% de los bosques del planeta.
-Que estamos al borde de agotar las reservas pesqueras.
-Que el cambio climático apocalíptico ya está llamando a la puerta.

5. El que Torres haya afirmado que es prioritario crecer en repetidos artículos e incluso en este artículo que ahora comentamos, es algo que tiene que admitir y asumir como una laguna con respecto a la percepción del decrecimiento. Laguna que es perfectamente superable y rellenable.

Como se ve, el balance de sus aciertos (rellenos) frente a las lagunas es positivo. Luego pienso que (como me pasó a mí) su propia reflexión le haga rellenar y configurar esas lagunas.

Y ahora, paso a comentar, brevemente, el mencionado artículo, “crecer o decrecer” de Pedro Pérez Prieto/ Manuel Talens (Taxacla). Ya comenté al principio de este texto un par de ideas muy positivas:

En cuanto a la referencia a una opinión del torero “El Gallo”; y en cuanto a aquello de que el mundo está agotado. Pero a estas aportaciones de Pérez, hay que añadir algunas otras también muy positivas:

1. La crítica a la prima de riesgo y a que Alemania se auto-considere, desde el punto de vista económico, algo así como la “barra de platino iridiado de Paris”, “medida inalterable de todas las economías”.

2. Resulta importante que Pérez Prieto recuerde en sus artículos conceptos fundamentales del decrecimiento como puedan ser los de: capacidad de carga del planeta, el declive productivo, la tasa de retorno energético,  la energía neta disponible, etc.

3. Que anuncie que la cuestión no es elegir entre la verdad incomoda del decrecimiento y la mentira reconfortante del crecimiento.

4. Está muy bien descrito el gran peligro que entraña el considerar como solución energética suplir los 509 exajulios de energía mundial que gastamos actualmente a base de la implantación de centrales  nucleares, pues ello supondría tener que construir 14.000 centrales nucleares de un Giga vatio, existiendo reservas mundiales de uranio solo para la centésima parte de este número de centrales.

5. Es muy instructivo la declaración de Pérez en cuanto a lo que dice de que el plantearnos continuar limitadamente con un modesto crecimiento económico de un 3% (aparentemente inofensivo), nos llevaría inexorablemente en menos de un siglo a necesitar en España por ejemplo: la fabricación de 50 millones de vehículos en lugar de la fabricación de los 3 millones actuales, o bien a recibir anualmente a 800 millones de turistas en lugar de los 50 millones actuales, o bien que tengamos que abrir 16 veces más sucursales bancarias, que las actuales.

Así que el artículo de Pérez Prieto tiene un balance muy objetivamente positivo y un efectivo carácter didáctico. Pero adolece solo de una cosa:

Cae en ser un poco mecanicista, pues olvida que no solo de energía vive el hombre; aunque es cierto que ella es indispensable, pero no suficiente apara un desarrollo humano que debe de impregnar a todo decrecimiento feliz. El ser humano también necesita indispensablemente de los “bienes relacionales” que es un elemento del decrecimiento de los más básicos, pero que, por desgracia, resulta olvidado por muchos decrecentistas.

En cualquier caso debo de expresar mis felicitaciones a P.P.P. por su esplendido artículo.

Y para terminar quiero indicar que quienes deseen acceder a la polémica pueden hacerlo en estos enlaces:

23 de noviembre de 2011 Pedro Pérez Prieto, crecer-o-decrecer-that-is-cuestion.- Tlaxcala  Presentación del editor (Manuel Talens, critica a Torres y a Toño)

17 de noviembre de 2011 Toño Hernández - mas-acuerdos-que-desacuerdos-en-torno al decrecimiento (critica a torres)

 13 de noviembre de 2011 Julio García Camarero El 'decrecimiento' debe tender al 'mesuramiento' (critica a torres)

12 de noviembre de 2011  Juan Torres López Acuerdos y desacuerdos sobre crecimiento y decrecimientocrítica (critica Toño)

8 de noviembre de 2011 Toño Hernández Sobre algunas críticas incorrectas a la idea del decrecimiento

1 de noviembre de 2011 Julio García Camarero Sobre opiniones y reflexiones sobre el decrecimiento

29 de octubre de 2011  El blog de Onibl  Reflexiones personales sobre el decrecimiento 

27 de octubre de 2011  Félix Rodrigo Mora Controversia con Serge Latouche: ¿Revolución integral o decrecimiento?

25 de octubre de 2011   Juan Torres López -Sobre el concepto de decrecimiento

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[1] Pedro Pérez Prieto, crecer-o-decrecer-that-is-cuestion.- Tlaxcala  Presentación del editor Manuel Talens (critica a Torres y a Toño)  23 de noviembre de 2011
[2] Julio García Camarero El decrecimiento feliz y el decrecimiento humano, La Catarata, 2010